Enero y el espejismo de los holdouts

Hay una pregunta que genera inquietud entre inversores y empresarios: ¿Será el Gobierno capaz de introducir en la economía el mismo pragmatismo que está aceptando en sus prioridades legislativas? Enero está cada vez más cerca, y con ello la posibilidad de que se arme una mesa de negociación con los holdouts. Los más optimistas creen que si se habilita un acuerdo en el primer semestre, se podrá gestionar financiamiento externo para aliviar la restricción de divisas. Los pesimistas consideran que el Gobierno recoge más capital político mostrándose duro con los fondos buitre, y en consecuencia simulará un diálogo para mantener las expectativas, pero no lo cerrará si los fondos que ganaron el pleito, sin la coacción de la cláusula RUFO, no aceptan una quita mayor a 20%.

La entrada de dólares serenaría el rumbo. Pero los analistas consideran que a Cristina no le interesa (por ahora) alisarle la cancha a Scioli. Si se extiende otro año la sequía de divisas, la inflación, la presión cambiaria y la menor actividad, continuarán.

Con los bonos atados al dólar, que deberá pagar el próximo presidente, se desinfla la devaluación presente a cambio de mayores necesidades fiscales futuras. Corolario: el Gobierno no hará nada que implique asumir un costo económico, si tiene la posibilidad de endosarlo al que viene.

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