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Elogio del disenso

Hace unos días Mauricio Macri convocó a los partidos opositores a dialogar sobre un conjunto de “políticas de Estado”. La iniciativa es parte de una estrategia del jefe de Gobierno para construir un polo opositor al kirchnerismo, en un escenario de fragmentación de la oposición que beneficia al oficialismo en las elecciones de octubre. Así, Macri ofreció políticas y el resto de la oposición le respondió con política.
La experiencia de liberales y conservadores en Gran Bretaña y la convivencia de 20 años en el poder de los partidos de la Concertación chilena parecen indicar que es posible construir un espacio político mediante el acuerdo sobre políticas públicas. Sin embargo, estos casos guardan diferencias significativas con el camino y la coyuntura de la propuesta de Macri.
El factor de unión potencial del espacio opositor argentino no está vinculado con las políticas públicas, sino con la configuración del sistema político de aquí a octubre. La razón más importante que parecieran tener los opositores para unirse es transformar el 60% del electorado que no adhiere al Gobierno en una opción mayoritaria.
El llamado a la construcción de políticas de Estado es socialmente valorado y funciona como un aglutinador de bajo costo ideológico para partidos y personas con visiones diferentes del país. Esto permitió, por ejemplo, la adhesión de algunos partidos opositores al manifiesto de 5 puntos elaborado por Rodolfo Terragno en 2010. Recientemente, la apelación a la defensa del sistema democrático permitió otro acuerdo opositor cristalizado en un documento para “cuidar la democracia”.
Sin embargo, la discusión y consenso sobre políticas públicas supone pronunciamientos mucho más específicos que los pactos precedentes. Las orientaciones de política implican cierta ideología y un desarrollo técnico no siempre embargables detrás de la apelación a las “políticas de Estado”.
Además, el acuerdo sobre políticas demanda una identidad programática previa a aquellos partidos que eligen entablar un contrato con otros actores. En Gran Bretaña y Chile, los partidos establecieron una coalición a partir de identidades definidas y consolidadas antes de formar una alianza. Los conservadores ingleses, por ejemplo, obtuvieron el apoyo de los liberales en el ajuste fiscal a cambio de otorgarles la reforma política por la que tanto habían batallado.
No es lo mismo construir una coalición de partidos que un espacio opositor con partidos difusos, de bajo desarrollo programático previo. Las alianzas electorales que así surgen implican riesgos mayores para la gobernabilidad futura.
El llamado de Macri es destacable porque supone una vocación programática de su partido que, a corto y mediano plazo, mejora la calidad del debate electoral. Sin embargo, con la actual incertidumbre sobre el liderazgo interno de cada partido y el bajo desarrollo programático, el llamado de Macri parece apresurado como estrategia de consolidación de la oposición. El PRO tiene la oportunidad ampliar y profundizar su pronunciamiento de políticas públicas y enunciarlo a la sociedad como eje central de su contrato de gobierno.
En segundo lugar, sería clave que el PRO interpele al Gobierno en los temas en los que radican las diferencias ideológicas y de enfoque de políticas. El resto de los partidos opositores debería hacer lo propio, mejorar la calidad de sus programas de gobierno y apostar a un proceso de consolidación por oposición de ideas y programas más que de acuerdos generalistas.
El disenso -aún entre los partidos de la oposición- no es malo para la calidad democrática. La clave está en que se produzca a partir de la deliberación de políticas, ideas y visiones de los problemas y de los caminos para enfrentarlos. En cambio, la política de los últimos meses discute las reglas de la competencia electoral y la psicología de los candidatos.
Desde Cippec apuntamos a contribuir a la calidad del debate electoral a través de Agenda presidencial 2011-2015, un proyecto que presenta 14 Memos para el futuro Presidente/a en distintas áreas de política que sintetizan los logros de los últimos años, los desafíos centrales en cada sector y diversas propuestas de política para enfrentarlos. Hasta la elección presidencial trabajaremos para generar espacios de debate sobre los diversos temas, con los partidos como protagonistas centrales. Toda la información del proyecto estará disponible en www.agenda-presidencial.org.
Al final de este proceso, cerca de la primera vuelta y, eventualmente, antes de una segunda vuelta, podría producirse la primera serie de debates presidenciales de la historia argentina. La mayoría de los países de la región ya han convertido esta instancia en un elemento central de la calidad democrática.

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