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El pan de cada día, un problema imperdonable

El pan de cada día, un problema imperdonable

Días atrás hemos visto como el precio del pan se disparaba a $ 20 pesos por kilo, al mismo tiempo que la docena de facturas alcanza los $ 36 en muchos barrios porteños. Es decir, es más barato dar la vuelta a la ciudad de Buenos Aires en subte que desayunar una simple medialuna.
Mas allá de acuerdos y lanzamientos del pan a $ 10 pesos el kilo –que tienen mucho de anuncio pero poco de realidad en los mostradores– lo cierto es que la situación no está aislada de una crisis que tiene al campo, otra vez como gran protagonista.
La tonelada de trigo en el Mercado a Término de Buenos Aires cotizaba en torno a los u$s 500 lo que tuvo como reflejo que la bolsa de 50 kgs de harina, insumo básico del pan, se llegara a vender a $ 300 (IVA incluido) cuando hace menos de doce meses su precio rondaba los 120. De ahí a la suba del precio del pan hubo sólo un paso.
Recordemos que en 2009 el kilo de pan francés, la bolsa de harina y la docena de facturas costaban $ 6, 45 y $ 9 respectivamente, es decir que hasta aquí han sufrido aumentos del orden del 200, 300 y 560% en cada caso.
Detrás de la suba del precio del trigo lo que hay es un récord, pero negativo, ya que hemos tenido la peor cosecha en mas de 110 años. En la campaña pasada se sembraron 3 millones de hectáreas de este cereal mientras que en 2007 se sembraban 6 millones. La cosecha entonces pasó de 18 a 9 millones de toneladas, siendo el consumo doméstico de aproximadamente 6 millones, el excedente quedó para exportar. También hay que considerar que la cosecha no necesariamente llega toda junta sino que es algo que sucede a lo largo del tiempo, y como esto es un flujo constante, cualquier desfasaje temporal genera faltantes y eso fue lo que pasó.
Es decir que los molinos se quedaron sin trigo para procesar, salieron a pagar cualquier precio por ese insumo y la harina se fue a las nubes.
Se analizó importar trigo, ya que en el mercado internacional cuesta la mitad, pero hubiera sido un papelón para el gobierno.
Se dijo también que esta crisis era responsabilidad del sector, que había gente operando contra los intereses del conjunto y demás argumentos que chocan con el sentido común dado que solamente basta preguntarse: ¿Si hay intereses espurios, por qué operan recién a partir de este año, y no lo hicieron antes durante la ultima década?. Si bien es cierto que hay avivadas en la cadena de valor, ¿qué cambió en su composición como para que esto tome por sorpresa a las autoridades? ¿Es razonable pensar que detrás del precio de los alimentos que no paran de subir existe un grupo de conjurados que solo buscan perjudicar a los argentinos? ¿No sería mas fácil suponer que si se interviene en un mercado permanentemente y este deja de ser razonablemente rentable, los productores irán a otro cultivo como lo es la soja cuyo rendimientopor hectárea es similar al del trigo? ¿Acaso esto el gobierno no lo sabía?
Este caso es una muestra más que en materia agropecuaria las políticas de corto plazo no son las más efectivas para el bienestar de conjunto. Tal vez sería necesario interactuar con los sectores escuchando sus propuestas y no mirándolos como enemigos. En un país donde se puede producir alimentos para 400 millones de personas , tener problemas con el pan parece casi un pecado imperdonable.

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