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El cannabis medicinal en Argentina

Las elecciones en Estados Unidos reflejaron la decisión de los ciudadanos en algunos Estados de legalizar el uso (en algunos casos también recreativo y en otros, sólo medicinal) de la planta del cannabis. De esta manera, los mismos se unieron a la cada vez más larga lista de lugares donde se avanzó sobre este tema debido a sus beneficios para la salud.
Este espectro abarca países tan diversos como Canadá, Holanda, Israel, México, Colombia, Uruguay, Chile y Alemania, que ya cuentan con marcos legales avanzados en lo referido al uso medicinal del cannabis, sus derivados y su investigación científica.
La voluntad política de abrir el diálogo fue un enorme progreso en nuestro país y evidencia un cambio de perspectiva que centra el interés del Estado en preservar la salud de las personas y avanzar sobre todas aquellas medidas orientadas a tal fin.
En la Medicina Occidental el cannabis terapéutico comenzó a utilizarse a comienzos del Siglo XVIII, pero en la actualidad, debido a la prohibición que pesa sobre ella en gran parte del mundo, su uso terapéutico no es aprovechado y llevamos años de atraso en el estudio de sus beneficios para tratar diversas enfermedades.
Es necesario entonces continuar con las investigaciones para conocer mejor y así optimizar su uso medicinal, pero también es importante reconocer que ya existen pruebas suficientes de sus efectos positivos en el caso de diversas patologías para permitir su consumo a las personas que las padecen.
Entre otras que le son atribuidas, esta planta demostró tener propiedades de acción analgésica; servir para tratar náuseas y vómitos; controlar y reducir síntomas de los trastornos espásticos; tratar la anorexia y paliar la caquexia en pacientes con cáncer terminal o SIDA.
Sancionar una ley es el paso que precisamos para asegurar el control estatal sobre el consumo de cannabis con fines terapéuticos y su necesidad reside en que la producción y distribución deben ser reguladas. De esta manera, será posible realizar un seguimiento y garantizar a quienes sufren estas patologías la protección de su derecho a acceder a los productos.
Al mismo tiempo, el proyecto sobre cannabis medicinal que presentamos en la Cámara de Diputados junto a algunos compañeros de bancada de Cambiemos contemplaba habilitar la opción del autocultivo (es decir, la facultad de los enfermos o sus familias de cultivar sus propias plantas) además del suministro por parte del Estado de los productos derivados a quienes lo precisen.
Al igual que la Juventud Radical, la Franja Morada y OTR manifestaron en el comunicado emitido días atrás, considero que esta figura del autocultivo debe ser incluida, al menos hasta tanto el Estado se encuentre en condiciones de proveer a quienes lo necesitan. Esta postura se basa en la importancia de brindar una respuesta a las familias que ‘quedan desprotegidas y en una situación de ilegalidad’.
Durante años la posibilidad de regulación del uso del cannabis medicinal pareció remota e incluso inalcanzable, y si bien es destacable el enorme avance ya realizado, debe también exigirse que se continúen los esfuerzos y no se agoten sólo en buenas intenciones.

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