Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

El aporte de la producción de granos en la nueva etapa

En las últimas campañas, cuando el ciclo alcista de precios se revirtió, se comenzaron a sentir las ineficiencias del aumento de costos en dólares, los derechos de exportación y las restricciones a las exportaciones. A partir del 2012 el área total sembrada con granos bajó, y en su distribución, la soja ganó 2 millones de hectáreas, a mano del maíz fundamentalmente, pero también del trigo y girasol. El año pasado llegamos al punto en el cual al presupuestar los márgenes, ningún cultivo resultaba rentable. Sembrar fue un gran acto de fe que se realizó apostando lo mínimo indispensable.
Hoy, luego se haberse eliminado todas esas medidas distorsivas, podemos decir que el productor agropecuario recuperará la rentabilidad en lo que sembró. La devaluación lo encontró con costos incurridos a 9,6 pesos por cada dólar e ingresos que llegarán a un tipo de cambio de 14 pesos por dólar. Adicionalmente con la quita de derecho de exportación al maíz, el precio mejoró un 20%, y la eliminación de las restricciones a las exportaciones (ROE VERDE) permitió vender activamente, aprovechando una coyuntura internacional favorable. Una situación similar se vivió con el girasol, mientras que en trigo, por distintos motivos, el cambio todavía no se transparentó en precios, pero se espera que lo haga a futuro.
Pero además hay otro cambio, quizás menos tangible, que es el de expectativas. Con esto vuelve a ser posible sembrar maíz, y las 2 millones de hectáreas que pasaron a soja volverán en gran medida a los otros cultivos, volviendo a respetar las rotaciones, práctica agronómica que permite conservar la fertilidad de los suelos y que había sido dejada atrás como ‘medida de guerra. Esto contribuirá a cortar el ciclo a malezas resistentes al glifosato, que avanzaron justamente gracias a la sojización.
Al hacer más maíz y trigo y menos soja, se reactivará la industria semillero que se achicó fuertemente en el últimos años, también la venta de fertilizantes, y la de servicios financieros. Adicionalmente la distribución de la carga de trabajo se hará más pareja a lo largo del año, aprovechando mejor las estructuras, y al hablar de cultivos que generan más volumen, se incrementarán los fletes, aumentando el consumo de los insumos relacionados con esto, y estará disponible más materia prima diversificada para agregar valor.
Cierto es que quedan temas pendientes en la agenda: la soja sigue teniendo 30% de derechos de exportación, la infraestructura de transporte sigue colapsada, y muchos mercados que Argentina tuvo deberán ser recuperados. Sin embargo la presencia de interlocutores válidos en los niveles técnicos de gobierno, permite a las entidades gremiales tener otra recepción a sus reclamos y propuestas.
En conclusión, si bien hay camino por recorrer, la producción de granos ya está haciendo un gran aporte, y se notará claramente en los próximos meses.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar