Argentina viene ganando la Copa América Bursátil 2013

Cómo viene la economía mundial? ¿Y cómo vienen desempeñándose los principales países de América Latina en ese contexto? Para evaluar el efecto del conjunto de innovaciones del ambiente mundial (Europa, China, política monetaria en EE.UU., etc.) y local en lo que va del año propongo utilizar la Copa América Bursátil. Este nuevo indicador que he creado computa el efecto neto de los cambios en el ambiente ocurridos en el año desde la visión de los inversores en los mercados globales de acciones.
La Copa es un cotejo anual de rendimientos entre los mercados de valores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Como el precio de una acción es el valor presente de la expectativa de cobranza futura de los accionistas, las variaciones del índice nacional en un período reflejan una visión sinóptica de las innovaciones en la economía y la política en dicho lapso. El torneo consiste en comparar el retorno del índice bursátil de cada país contra un benchmark mundial y analizar la diferencia entre ambos. Gana la Copa quien supere por un mayor margen a su benchmark. La Copa tiene dos ventajas respecto de otras medidas de desempeño económico:
n a) Descuenta los efectos de largo plazo de los cambios en el entorno y
n b) Permite fácilmente identificar los determinantes comunes que afectan a todas las empresas de la región (como el viento externo), y focalizarnos en las diferencias entre países que reflejarían el efecto de cuestiones puramente nacionales.
¿Cómo estamos hoy respecto de fines de 2012?
n 1. El gráfico superior muestra los rendimientos acumulados en cada país en 2013, expresados en moneda local y ajustados por inflación. Excepto Argentina, que ha ganado 36% en términos reales, toda la región ha perdido valor respecto de fin de 2012. Las pérdidas van desde 2% en Colombia hasta 29% en Perú. No hay dudas de que, en general, este viene siendo un peor año para América Latina que lo esperado en diciembre pasado.
n 2. El gráfico del medio sirve para ver si la caída antedicha se debe a que el mundo anda mal o si es específica de la región. Muestra al benchmark de cada país, el cual está integrado por empresas de las mismas industrias que las firmas del país pero radicadas en todo el mundo, más un ajuste por términos del intercambio. En el mundo, 2013 viene siendo un buen año: el promedio de los benchmarks ha subido 6% en nueve meses, lo cual es un poco menos que en 2012 (12%) pero claramente mejor que 2011 (-21%) y ya muy alejado de los valores aún peores de 2008. Los valores de las empresas dicen que la crisis mundial de 2008-2009 ya quedó atrás.
La excepción es Perú cuyo benchmark global lleva perdido 8% en lo que va de 2013. Tres cuartos de la bolsa peruana son mineras, un sector debilitado en 2013 y que está muy poco representado en los otros países de la región.
n 3. En promedio América Latina bajó 3,4% en lo que va del año y el portafolio mundial de referencia de la región subió 6,1%, o sea estamos 9,5% debajo del benchmark global. Ya no hay viento de cola regional, sino que a nuestras empresas les va peor que a empresas similares de otras partes del mundo. Entre 2001 y 2010, las empresas latinoamericanas rindieron (casi) siempre más que las del resto del mundo y ese fue un rasgo distintivo de la década. Pues en 2011 rindieron lo mismo y en 2012 rindieron 7% menos. O sea, desde 2012 cambió el viento y entramos a un entorno en el cual nuestras empresas rinden menos que sus similares de otras partes del mundo, una proxy de lo que el mercado espera de las economías de la región hacia futuro.
n 4. El gráfico inferior muestra en cuánto supera cada índice nacional a su benchmark: la gran estrella del año viene siendo Argentina. Es la única bolsa de la región que rinde más que su benchmark mundial, y lo hace por un margen considerable al estar 29% arriba. Para referencia, en 2011 y 2012 nuestra bolsa había perdido 27% y 40% de valor respectivamente contra su benchmark de modo que tiene mucho margen para seguir subiendo si la región no se empantana. Nuestra bolsa está descontando un nuevo contexto político, más amigable hacia el sector privado. Sólo el futuro dirá si este cambio termina sucediendo y si la población asimila positivamente los costos que implica dicha política económica.