Tras la decisión del Gobierno de dejar de proveer los datos de patentamientos a Siooma, la consultora que recopilaba y procesaba la información que cada mes difundía la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (Acara), todos los ejecutivos de la industria automotriz transitan totalmente a ciegas, sin saber cuántos autos 0 km se vendieron en la Argentina durante febrero.

La mayoría de las marcas contactadas por este diario no tuvo qué responder. “Nada”, puntualizó una fuente de las terminales, que ilustró el mensaje con el emoji de personas no videntes. Otra automotriz esperaba consolidar toda la información de sus propios concesionarios, algo que, con suerte, tendría listo recién el lunes. “Pero sólo me sirve para saber cómo me fue. Sería mirarme a un espejo y nada más”.

El jueves, el Ministerio de Justicia informó que trabaja en un nuevo sistema abierto de información, que centralizará y pondrá a disposición de manera oficial los datos que administra la Dirección Nacional del Registro de Propiedad Automotor, “para garantizar la transparencia y el acceso equitativo a la información pública”.

Lo justificó en que había detectado que esa información “no se encontraba disponible en igualdad de condiciones para todos los interesados”, sino que “determinados actores accedían a datos registrales relevantes sin que existiera un mecanismo público, transparente y uniforme para su consulta”.

Velada alusión a Siooma, consultora que recopilaba los datos a la DNRPA y los brindaba, previo pago de un abono, a automotrices y aseguradoras, entre otras empresas. También, a Acara, la cámara de concesionarios, que, gracias a un convenio, ofrecía un abono preferencial de acceso para sus afiliados.

Ese abono rondaba los $ 300.000 por cuenta, precisó el portal especializado Autoblog, que también describió el informal, precario y pintoresco circuito a través del cual el torrente de datos fluía (o fugaba) de la DNRPA a la consultora. Con elogios -compartidos por todo el espectro de la industria automotriz- a la calidad y precisión de la información, eso sí.

El corte de ese flujo se enmarca en una decisión temprana del Gobierno de Javier Milei, que ni bien asumió apuntó hacia los rincones más sórdidos de la DNRPA, cuyos registros automotores fueron históricas cajas políticas de la casta.

Como “ente cooperador” del Ministerio de Justicia, Acara recaudó $ 29.000 millones en 2023. De esos fondos, se pagaban los sueldos de 2843 empleados de esa cartera, al margen de los casi 2000 que integraban su planta permanente y la de los organisos descentralizados que dependen de ella.

En reemplazo, el Gobierno informó que, hasta que esté disponible el nuevo sistema, cualquier requerimiento de información sobre el mercado automotor debía ser hecho por carta a la DNRPA o mediante un mail a la casilla de su secretaría privada.

Estaba por hacer el pedido de información”, respondieron en la filial de una de las automotrices más grandes del mundo, cuando recibieron la consulta de El Cronista. Este diario, vale consignar, ya había hecho lo mismo. Ninguno había tenido respuesta.

Pasadas las 20, Acara emitió un comunicado de prensa. “La falta de datos de los patentamientos de febrero de 2026 se debe a la no provisión de los mismos por parte de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad Automotor y de Créditos Prendarios”, aclaró.

De esta forma, es la primera vez en los últimos 19 años que los datos no pudieron ser analizados y enriquecidos el último día hábil del mes en curso, para luego ser compartidos con un sinfín de organismos e instituciones gratuitamente y con todos los medios del país de forma simultánea, lo que garantiza el acceso igualitario a lo largo y ancho del territorio nacional, así como también de países de la región”, agregó.

Informó que “conforme a los nuevos criterios de la DNRPA, (Acara) ha solicitado formalmente los datos vía mail designado al efecto y se ha puesto a total disposición de la DNRPA para trabajar en conjunto para que la información vuelva a estar disponible lo antes posible, con la sistematización y el enriquecimiento usual de nuestro grupo de sistemas, para luego ser compartida conforme los estándares que han hecho de Acara una institución modelo en innovación y tratamiento de los datos, y que es líder entre los países de la región”.

Ya estamos trabajando todos para que la situación se normalice lo antes posible, a total disposición y priorizando la importancia que tienen los datos para toda la cadena del sector y a una gran cantidad de organismos públicos que necesitan seguir disponiendo de este activo estratégico para el desarrollo competitivo de su actividad”, finalizó.

En 2025, el mercado automotor creció 47,8%, a 612.178 patentamientos, lo que marcó su mejor año desde 2018. Pese a que el sector inició 2026 con pronósticos de 10% a 15% de mejora, en enero, no obstante, las ventas minoristas desaceleraron 4,9%, a 66.080 unidades.

Había fuerte expectativa por saber qué ocurrió en febrero: si la tendencia se corregiría o mantendría. Sobre todo, con un mes atípico: más corto y afectado por menos días hábiles por los feriados de carnaval y, además, el paro general que dejó en punto muerto a toda la cadena de valor el jueves de la semana pasada.

La única información disponible en Siooma fue hasta una fecha clave y que será -ya lo es- rememorada por muchos: 5 de febrero. Desde entonces, los pilotos comerciales del sector se guiaron sólo por el olfato de sus vendedores, que les transmitieron la marcha de las ventas a una velocidad 20% a 30% inferior a la de febrero del año pasado.

En el segundo mes de 2024 se habían vendido 42.918 0 km, un 71,3% más que un año antes. De confirmarse la intución de los concesionarios, este mes, habría habido un mercado de entre 35.000 y 37.000 unidades, aventuró el periodista Horacio Alonso en su blog, A Rodar.

Lo cierto es que, con este apagón informativo, tampoco se sabrá si efectivamente se pinchó uno de los sectores que más rápido se habían recuperado durante el gobierno de Milei.

Por lo pronto, no habrá información relativamente oficial hasta que Acara enmiende la situación, el Gobierno lance su sistema o las terminales lleven a su propia cámara, Adefa, los datos que tiene cada una. Precisamente, lo que dejaron de hacer hace más de dos décadas: las discrepancias de números -sobre todo, de market share- agregaban más tensiones que consensos a esa mesa. Hasta que se produjo la salomónica decisión de Acara: se erigió como una fuente externa e imparcial que, además de contener a las marcas de todas las terminales, incluía la información de aquellas vendidas por las empresas distribuidoras no afiliadas a la asociación de fabricantes, históricamente calculada a ojo por Adefa.