n Al igual que lo que pasa en Edesur, la viabilidad futura de la concesión de Edenor dependerá en gran medida de lo que quiera hacer el Gobierno. Ambas distribuidoras ya evidencian un fuerte cansancio ante el modelo tarifario sin cambios que aplica el kirchnerismo. Ni siquiera la eliminación de los subsidios permitirá una recuperación financiera a las dos distribuidoras.

En el caso de la compañía controlada por el grupo español Endesa, su rojo llegó a los

$ 461 millones que sus accionistas atribuyeron precisamente al retraso tarifario, y a un desequilibrio entre ingresos y gastos para sostener sus operaciones. Por su parte, la distribuidora de Mindlin informó pérdidas por $ 435 millones, aunque atenuadas por el ingreso de $ 338 millones provenientes del programa de uso racional de la energía PUREE que las empresas reciben a cuenta de futuros aumentos de tarifas que hasta ahora no parecen estar en el radar oficial. Si bien, este dinero no figura en el balance, en Edenor lo computan como parte de ingresos y así pueden achicar el rojo a $ 100 millones. De todos modos, el futuro inmediato no es positivo. Las empresas negocian paritarias con Luz y Fuerza, el gremio que lidera Oscar Lescano sin saber de dónde provendrán los fondos que permitirán abonar los aumentos salariales. También la caja de las dos distribuidoras parece estar agotándose.