

El mercado argentino de las telecomunicaciones atraviesa un fuerte proceso de reconfiguración. La compra de Telefónica por parte de Telecom, que llevaba más de un año y medio trabada, finalmente avanza, pero con una condición que terminó abriendo espacio para un nuevo competidor. En paralelo, Telecentro compró iPlan por u$s 260 millones y apunta a ganar escala en fibra, empresas y nuevas zonas.
La concentración del mercado no produjo un efecto lineal. Por el contrario, aceleró una serie de movimientos que modifican el equilibrio competitivo y obligan a redefinir el posicionamiento de varios de los principales operadores.
Telecom: finalmente consigue cerrar la operación
La compra de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom concentraba cerca del 58% de los accesos móviles, frente al 42% de Claro, por lo que la Autoridad Nacional de la Competencia la condicionó a una serie de desinversiones. La principal fue la transferencia de 6 millones de líneas móviles, además de 211.400 clientes de banda ancha fija y el espectro necesario para prestar el servicio.
Telecom resigna más activos de los que esperaba conservar, pero destraba una operación que llevaba más de un año y medio bajo análisis y puede avanzar con la integración de Telefónica.

Además, el nuevo grupo ya había comenzado a ordenar su arquitectura comercial. Personal quedó como marca principal para la conectividad fija y móvil, mientras que Flow se concentra en entretenimiento. Movistar, en cambio, deja de formar parte de la nueva estructura comercial de Telecom.
La desinversión, sin embargo, abrió un nuevo capítulo: los activos que Telecom debe entregar pueden convertirse en la materia prima para construir a su próximo competidor.
Metrotel: de jugar en empresas a ir por el consumidor
En febrero, cuando la operación todavía estaba lejos de resolverse, el CEO de Metrotel, Sebastián Bardengo, había anticipado a El Cronista que la compañía quería aprovechar las oportunidades que generara la consolidación del sector. En ese momento, el plan era crecer cerca de 12% y avanzar con inversiones por unos u$s 25 millones durante 2026.
La oportunidad terminó siendo mucho mayor.
Metrotel fue seleccionada para quedarse con los 6 millones de líneas móviles y más de 200.000 conexiones de banda ancha que Telecom debe transferir. La compañía, históricamente concentrada en clientes corporativos, conectividad mayorista e infraestructura, pasa así a disputar también el mercado residencial.

El cambio es todavía más profundo porque coincide con una modificación de su estructura accionaria. Riverwood Capital y Blackstone dejaron la compañía y el 51% pasó a manos de Nippur Fiber Holdings, firma integrada por Luis María Blaquier y Sebastián Caputo. El 49% restante quedó en manos de Beacon, del empresario estadounidense Ralph Booth.
Metrotel, además, eligió Tuenti como marca para la nueva operación móvil. La decisión permite mantener el nombre Metrotel asociado al negocio corporativo y utilizar una marca ya conocida en el segmento masivo.
El desafío financiero será considerable. Los u$s 25 millones que la compañía tenía previstos para 2026 estaban pensados para una empresa de unos u$s 58 millones de facturación anual y una red de más de 8000 kilómetros de fibra. No son, por lo tanto, una referencia del costo de la nueva operación, sino del tamaño del negocio que Metrotel tenía hasta ahora.
La buena noticia para el nuevo operador es que no tendrá que construir una red móvil nacional desde cero. Las condiciones de la operación establecen que Telecom deberá garantizar el acceso a su infraestructura durante un mínimo de tres años, renovable hasta que Metrotel disponga de una red propia operativa. El esquema contempla RAN sharing, roaming y coubicación de equipos, además de acceso a determinados sistemas de gestión comercial.
Un salto de escala
También existe la posibilidad de adquirir sitios, antenas y equipamiento de la red móvil. El diseño reduce la inversión inicial necesaria para comenzar a operar y permite escalonar el desembolso en infraestructura propia. La desinversión completa, por su parte, tiene un plazo de 18 meses.
Por eso, el salto de Metrotel no es solamente una cuestión de cantidad de clientes. Es el paso de una compañía B2B a un operador que deberá gestionar millones de consumidores, otra estructura comercial y una marca masiva.

La otra gran operación es la compra de iPlan por parte de Telecentro. La compañía de la familia Pierri acordó pagar unos u$s 260 millones por un activo que combina red, clientes y posicionamiento comercial.
La adquisición le permite ampliar una red que ya es una de sus principales fortalezas. iPlan suma más de un millón de hogares pasados con fibra óptica, más de 100.000 clientes y presencia en mercados como Córdoba, Rosario y Tucumán.
Una cuestión de posicionamiento
Pero hay otro componente relevante: el mercado corporativo. iPlan desarrolló durante años una posición fuerte entre empresas, con servicios de conectividad, tecnología y centros de datos. Para Telecentro, cuya fortaleza histórica estuvo mucho más vinculada al cliente residencial, ese negocio representa una oportunidad para modificar el mix de ingresos.
Además, la compra le aporta una presencia territorial distinta. Fuentes del mercado señalan que la marca iPlan podría conservar un papel relevante en algunas de las zonas donde ya está instalada, particularmente en el corredor norte del AMBA y entre clientes corporativos.
La compra de Iplan le permitirá a Telecentro ingresar en mercados que hasta ahora le eran esquivos
La lógica tiene que ver también con el propio negocio de la conectividad. La fibra hasta el hogar tiende a ser cada vez más un servicio estandarizado, por lo que contar con una marca reconocida puede facilitar la entrada en territorios donde Telecentro tenía dificultades para crecer. La discusión ahora pasa por determinar cómo convivirán las dos marcas y cuánto de la identidad de iPlan se mantendrá después de la integración.
Un nuevo reparto del negocio móvil
El cambio es especialmente visible en telefonía móvil.
Según la base utilizada por la ANC para evaluar la operación, antes de la fusión Claro tenía 41,8% del mercado, Personal 33,8% y Movistar 24,4%. Sin la obligación de desinvertir, Telecom habría quedado con alrededor del 58%.
La transferencia de seis millones de líneas modifica esa fotografía. Sobre una base de 63,4 millones de accesos, Telecom quedaría con unos 30,9 millones, equivalentes a cerca del 48,7%; Claro conservaría unos 26,5 millones, el 41,8%; y Metrotel ingresaría con seis millones, alrededor del 9,5%. Son porcentajes calculados sobre la base utilizada por la autoridad y deberán ajustarse cuando se concrete la transferencia efectiva de los clientes.
El frente que todavía está abierto
A este nuevo mapa empresario se suma una incertidumbre regulatoria.
La oposición convocó para el 15 de octubre una sesión en Diputados para intentar rechazar el DNU 70/23. El Senado ya lo había rechazado en 2024, pero la Cámara baja todavía necesita reunir 129 diputados para abrir el debate. La información más reciente indica que ese número todavía no está asegurado.
Para las telecomunicaciones, uno de los puntos de interés es el régimen que facilitó la expansión de Internet satelital. Una eventual derogación del decreto podría reabrir la discusión sobre ese marco regulatorio, aunque sus efectos concretos dependerán de qué normas posteriores y decisiones judiciales continúen vigentes.



