SU REGRESO AL MERCADO SE DAR EN PLENO BARRIO NORTE

Reabren la confitería Los dos Chinos, ahora con el asesoramiento de Narda Lepes

El clásico porteño volverá de la mano de un grupo de jóvenes empresarios que tiene la licencia para explotar la marca. La propuesta no incluye ni hotelería ni salones de fiesta

Si el movimiento retro es actualmente uno de los recursos más utilizados por varios segmentos para atraer clientes y consumidores, el mundo gastronómico es uno de los que más provecho saca en este sentido.
En medio de esto, la vuelta de marcas icónicas se volvieron una constante, y ahora llegará el turno de las confiterías Los dos Chinos, un clásico desaparecido pero que ahora volverá a ver la luz.

Por el momento no hay una fecha concreta para este nuevo desembarco, aunque todo indica que todo debería estar listo para que las puertas se vuelvan a abrir en no más de 60 días.

De acuerdo con lo que pudo saber El Cronista, la iniciativa corre por cuenta de un grupo de jóvenes empresarios entre los que aparece Javier Ickowicz, uno de los socios de la cadena gastronómica Nucha que tiene en su poder la licencia para desarrollar nuevamente la marca.

El trabajo de este grupo lleva ya cuatro años. La idea de reflotar Los dos Chinos se terminó de concretar en 2011 tras el cierre, y desde aquel entonces se vienen realizando testeos e investigaciones para entender el mejor modo de llevar adelante esta reaparición en el mercado.

En principio, la idea de estos emprendedores es abrir un primer local en la zona de Callao y Santa Fe, pleno Barrio Norte, una forma de ir tanteando el terreno para lo que será una extensión de las sucursales.

Este será el objetivo a lo largo de 2015, aunque con el correr de los meses se irá analizando ya la posibilidad de encontrar nuevas ubicaciones.

Acorde a estos tiempos, la confitería estará acompañada por un chef reconocido. Así, uno de los atractivos que presentará la nueva marca será la incorporación de Narda Lepes una de las figuras más mediáticas y representativas del mundo gourmet local, quien tendrá a su cargo el asesoramiento de las propuestas saladas del lugar, su especialidad.

Además, también se reflotará su tradicional pan dulce, que fue uno de sus grandes clásicos.

Lo que está claro es que en esta nueva etapa Los dos Chinos limitará su actividad sólo al negocio de las confiterías.

Las fuentes consultadas, sin embargo, prefirieron no ofrecer cifras sobre el monto que demandará este emprendimiento, tanto en esta primera etapa como en su expansión posterior.

No hay intenciones de retomar también actividades como la hotelería y los salones de fiesta, como los que los que sus antiguos dueños operaban en el barrio de Constitución sobre la calle Brasil al 700, donde trabajaba su cuartel central.

La reaparición en la escena gastronómica de la Confitería Los dos Chinos se enmarca en un proceso dispar en el segmento.

Durante años confiterías clásicas porteñas como Los Angelitos y Las Violetas lucharon por reabrir sus puertas, algo que finalmente lograron, aunque por el otro lado otras no tuvieron esa suerte.

Esto fue lo que ocurrió, por ejemplo, con Richmond, en plena peatonal Florida, que debió ceder ante su nueva realidad y en su lugar aparece un mega local de ropa deportiva.

Las fuentes consultadas sostuvieron que la clásica imagen de Los dos Chinos se mantendrá, aunque se le dará una imagen más aggiornada.

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