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Luego décadas de lidiar con diversos obstáculos llegó la noticia del cierre de FATE, una de las fábricas de neumáticos más históricas de la Argentina.
La decisión tuvo varias razones de fondo y se tomó luego de las pérdidas acumuladas en la última década. Para salvarla, había que inyectarle hasta u$s 45 millones.
Pero, cuáles fueron las causas de la crisis que terminó con el cierre de la planta industrial de Virreyes que empleaba a 900 trabajadores.
No fueron cuestiones coyunturales, el aluvión de importaciones fue la “gota que rebalsó el vaso”, lo que terminó con un gigante como FATE. La crisis comenzó mucho tiempo antes y los vaivenes de la Argentina se vivieron desde adentro.
“China termina siendo el detonante, la gota de rebalsó el vaso, pero fue una conjunción de factores”, graficó Juan Cantarella, presidente de la Asociación de Fábricas Argentina de Componente (AFAC), quien explicó que es “una historia como tantas de la industria argentina” y no descartó que haya otras, aunque no del tamaño de FATE.
Las razones de fondo
Según señaló Cantarella, el problema de fondo del cierre de una planta emblemática es la competitividad de la Argentina, “un problema sistémico”, lo definió.

El líder de la AFAC fue categórico y aclaró que no es un tema coyuntural. Sin embargo, habló de un mal timing. “En este contexto de falta de competitividad, tanto impositiva como laboral, una apertura muy abrupta de las importaciones no acompaña el esfuerzo de los empresarios para mejorarla”, detalló.
Entre las razones de larga data, que afectan esa competitividad, Cantarella nombró un convenio de trabajo muy rígido y una comparación de precios con los países equivocados. “Si nos comparamos con China como benchmark del nivel de precios al que hay que llegar creo que nos estamos equivocando”, concluyó.
Historia de la crisis
En 2019, FATE pidió la apertura de un proceso preventivo de crisis (PPC). En ese momento la empresa ya sufría la mayor llegada de neumáticos importados al país.
Bajo ese PPC, la firma recortó uno de sus cuatro turnos de producción con la consecuente reducción de 450 puestos de trabajo.
Luego llegó la pandemia y con ella el cepo y por las restricciones cambiarias la falta de materia prima para seguir operando.
Un año más tarde, en 2022, tuvo que enfrentar un muy fuerte conflicto sindical con cortes y paros que llevaron a la parálisis de la producción que pegó fuerte a la industria automotriz.
Y esa pérdida de competitividad se agravó con el giro económico que significó la llega de Javier Milei y, en mayo de 2024, la empresa anunció cerca de 200 despidos y, pocos días después, pedía un nuevo PPC.

