"No hay fondos en el país que consideren a la hotelería como inversión a largo plazo"

Tom Potter, al frente de la operación de Hilton en el Caribe y Latinoamérica, destaca el lugar ganado por la Argentina como destino turístico mundial. Pero advierte que es un desafío crecer en hotelería. El costo de los terrenos porteños bien ubicados es muy alto, las tasas de interés no ayudan y no hay grandes inversores que apuesten a la actividad, asegura. De todos modos, la cadena sigue creciendo, con el foco en hoteles más accesibles, bajo la marca Hilton Garden Inn

El turismo internacional comienza a recuperarse y los hoteles mejoran de a poco su desempeño. La Argentina hizo mucho para posicionarse a nivel internacional como destino, pero falta interés de fondos para ver a la hotelería como destino de inversión a largo plazo, asegura Tom Potter, vicepresidente Senior de Hilton WorldWide para el Caribe y Latinoamérica, a cargo de la operación hotelera en esas regiones, en una entrevista telefónica desde Miami, donde reside, con El Cronista.

"El turismo internacional crece mucho y eso beneficia a la Argentina. Algo que también favoreció al país es que las políticas de turismo fueron muy estables en los últimos tres o cuatro gobiernos, eso le permitió posicionarse a nivel mundial. Se enfocó en nichos de mercado, creando intereses específicos. El ministro (de Turismo Enrique) Meyer fue muy coherente y trabajó muy de cerca con el sector", destacó Potter.


¿Cómo va el negocio hotelero?
En Buenos Aires tuvimos un buen año, con una continuidad de eventos y congresos que mantuvo la ocupación en niveles elevados. Tuvimos que ser más flexibles con las tarifas pero mantuvimos ocupación. Creo que superamos la media del mercado. El Hilton Garden Inn de Tucumán progresa lentamente, este año es mejor que el pasado. Acabamos de firmar un Hilton Garden Inn en Neuquén, que integra un proyecto residencial y comercial. Neuquén es interesante como mercado petrolero y porque es un lugar de paso para quienes van a la Patagonia. Estaría listo a mediados de 2017. Y tenemos un proyecto en construcción en Pilar, que abriría a fines de 2016: un Hilton de 170 habitaciones y salones de reunión y convención.


¿Cómo ve a la Argentina a nivel turismo frente a la región?
Hay destinos que crecieron por encima; Colombia por ejemplo, que se abrió mucho y con la fuerza de Avianca, que generó nuevas rutas. Perú crece porque tiene destinos muy reconocidos, también Lima, con actualización del inventario. Brasil tuvo sus ciclos; Río progresó mucho por el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos. Abrimos un hotel en Barra de Tijuca. La Argentina sigue creciendo, puede haber una merma puntual, pero creo que como destino seguirá creciendo, no hay motivo para una caída.


¿El escenario electoral afecta las decisiones para expandirse?
No, en absoluto. Son eventos más bien puntuales y las empresas tienen proyecciones a largo plazo. Claro que hay cierta ansiedad para conocer las políticas a seguir, saber quién gana. Pero la gente sigue viajando.


¿Los afecta el cepo al dólar?
En el segmento donde más trabajamos, el corporativo, no tiene incidencia. La gente usa tarjeta de crédito, los precios en Buenos Aires son bastante moderados frente a otros mercados. Hoy Buenos Aires y la Argentina no son destinos excesivamente caros y el interior es especialmente accesible.


¿La Argentina es propicia para construir hoteles?
Uno de los desafíos para desarrollos nuevos es que el valor de los terrenos bien ubicados para hotelería son muy elevados, sobre todo en Buenos Aires y en las ciudades más grandes del interior. Ese valor tiene una alta incidencia en el costo por habitación del hotel a desarrollar. Hay enorme potencial para hoteles del segmento económico en ciudades secundarias, mercado al que apuntan los Garden Inn. Tucumán, Neuquén, Mendoza, Bahía Blanca, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, hoteles con buena conexión de Internet, desayuno, espacios de reuniones que no sean muy grandes, con un producto actualizado, contemporáneo. En la última década no abrieron hoteles de más de 200 habitaciones para ejecutivos en Buenos Aires, por eso hay compresión de oferta ante una demanda en alza. En parte por el costo de los terrenos, pero también porque no hay muchas opciones para financiar proyectos nuevos. No existen inversores o fondos que consideren a la hotelería para invertir a largo plazo. Pasa igual en Brasil y en parte en Colombia, pero en Perú y Chile hay mucho interés y créditos accesibles para hotelería.


¿Hay lugar para hoteles de más de 200 habitaciones?
Sí, seguro. Es una inversión importante, un hotel de alta gama puede superar los u$s 200.000 por habitación (con restaurante, sistemas, todo). En otros mercados los fondos de inversión ven a la hotelería con interés; muchos requieren una bandera reconocida como garantía de que sea negocio. Pero en la Argentina no hay interés de fondos en hotelería como inversión a largo plazo. Las tasas de interés inciden mucho en las decisiones. En el país son proyectos más chicos, de una persona que ve una oportunidad.


¿Cómo ve la economía?
El ejecutivo argentino siempre se adapta muy bien y logra crecer. Muchos grupos buscaron oportunidades en el exterior como opciones de crecimiento. Con cierta visibilidad a largo plazo sería más fácil poder invertir; toda economía necesita previsibilidad, cuál será la inflación, la tasa de cambio.

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