El salto productivo de Vaca Muerta ya no se juega solo en el subsuelo. La capacidad de evacuar, procesar y escalar esa producción define hoy el ritmo del crecimiento, en un contexto donde la oportunidad exportadora aparece más clara que nunca.
“La infraestructura que necesita la Argentina para poder evacuar Vaca Muerta es muy importante. No se ha hecho ningún proyecto de esta magnitud en los últimos 40 años”, afirmó Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF.
El ejecutivo puso el acento en el cuello de botella histórico del sistema: la falta de capacidad de evacuación. En ese marco, destacó el avance de Vaca Muerta Sur (VMOS), el oleoducto que permitirá escalar exportaciones de crudo, y el desarrollo del proyecto de GNL, en una dimensión completamente distinta. Según detalló, el ducto podría transportar 180.000 barriles diarios en su etapa inicial y escalar hasta 550.000 barriles, mientras que el proyecto de licuefacción implica inversiones del orden de los u$s 20.000 millones.
En ese sentido, Gallino señaló que llevar a buen puerto el proyecto exige coordinación entre empresas, planificación y condiciones de estabilidad para sostener inversiones de largo plazo.
El rol de la eficiencia para acelerar el crecimiento
“En los últimos 15 años logramos transformar a la Argentina en exportador de petróleo. En los próximos cinco años vamos a duplicar el volumen de exportación”, planteó José Biondi, gerente de Innovación y Tecnología de Vista Energy. El ejecutivo vinculó esa aceleración con la mejora de eficiencia y la reducción de costos.
Biondi explicó que Vista logró bajar el costo por pozo de u$s 14 millones a u$s 12,2 millones en apenas un año, apoyada en un modelo operativo ágil y en la incorporación de tecnología. En ese esquema, destacó que los tiempos de desarrollo también se acortaron: pozos que entran en producción en unos 120 días permiten reaccionar rápido a cambios de contexto y escalar producción con mayor flexibilidad.
Asimismo, el ejecutivo explicó que Vista avanzó en el uso de arena local para fractura, con lo que redujo costos logísticos, y en la incorporación de inteligencia artificial para optimizar operaciones. Ese proceso impacta directamente en la competitividad del recurso a nivel global.
“Hoy el partido de Vaca Muerta es la competitividad”, señaló, al plantear que seguir bajando costos será clave para sostener el crecimiento.
Tecnología y nuevos jugadores para escalar producción
Por su parte, Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources, explicó que la compañía diseñó su operación desde el inicio con foco en datos y automatización. “La tecnología es el principal driver para bajar los costos y mejorar la productividad”, sostuvo. La digitalización aparece como base del modelo operativo.
En esa línea, detalló avances en el uso de inteligencia artificial para optimizar la perforación en tiempo real y en la implementación de nuevas técnicas de fractura, como el uso de arena húmeda, que permite reducir costos en torno a u$s 400.000 por pozo.
Ese enfoque se traduce en planes de crecimiento agresivos. Bizzotto señaló que Phoenix produce actualmente unos 23.000 barriles diarios y apunta a triplicar ese volumen en los próximos años, apoyada en un inventario de cientos de pozos y en el desarrollo de sus activos en Río Negro, donde la compañía consolidó un hub relevante dentro de Vaca Muerta.
