Molinos Río de la Plata, la compañía controlada por el grupo Perez Companc, presentó los resultados financieros del primer trimestre del año (el periodo que va de enero a marzo).
Según informó, alcanzó una ganancia neta de $ 35.003 millones durante el período, de acuerdo con el balance presentado en la Bolsa de Comercio.
De esta manera, registró ventas por $ 242.355 millones (frente a $ 198.034 millones en 2025) y una ganancia operativa de $ 12.039 millones.
“Luego de períodos donde se realizaron fuertes inversiones en la mejora de procesos administrativos, productivos y logísticos, que aceleraron la adaptación al nuevo contexto de negocios, la sociedad consiguió una reducción significativa de sus gastos centrales”, dijo la empresa.
Y agregó que, de tal modo, los gastos, comparados con los erogados durante el mismo trimestre del año anterior, disminuyeron un 25,6%, lo que representó un ahorro de $ 19.317 millones.
“Este desempeño se vio favorecido por el mantenimiento de una estructura de deuda equilibrada, tanto en plazos como en moneda, y en un nivel que actualmente financia exclusivamente la inversión en capital de trabajo. En este contexto, el aprovechamiento de la reducción de las tasas de interés, junto con la revaluación del 5,02% de la moneda local, permitieron obtener un resultado financiero positivo”, señaló.
Molinos integra el grupo Perez Companc desde 1998, cuando la familia le compró la empresa a Bunge & Born. En la actualidad es una de las mayores alimenticias de la Argentina, dueña de marcas como Lucchetti, Matarazzo, La Salteña, Gallo, Granja del Sol, Cruz de Malta, Exquisita, Cocinero, Blanca Flor y Lira.
Sin embargo, en el balance anual que presentó a principio de año ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), la empresa definió 2025 como “un año muy desafiante para Molinos”. Tal es así que registró ingresos netos por $ 951.943 millones y una pérdida neta de $ 40.713 millones, que en los primeros nueve meses del año llegaron a $ 37.403 millones.
“2025 fue duro para nosotros, el consumo en varios de nuestros negocios se vio afectado, los principales clientes ajustaron stocks y los precios se movieron muy por debajo de la inflación y de nuestros costos. Por eso trabajamos muy fuerte en la productividad y la baja de costos a lo largo de toda la organización para ser más competitivos, lo que nos permitió terminar el año en equilibrio y estar mejor preparados para arrancar 2026 con optimismo”, explicó la firma en aquel entonces a El Cronista.
Estos resultados se debieron, en parte, al contexto económico y a la retracción del consumo, que afectó tanto los volúmenes de venta como los precios. A esto se le sumaron mayores erogaciones ligadas a inversiones para aumentar la productividad y modernizar su infraestructura tecnológica.
“En un escenario de desinflación y aumento de la tasa de interés real, estos optaron por estrategias de reducción de inventarios, lo que impactó en los niveles de reposición, especialmente durante los primeros tres trimestres del año”, detalló.
En cuanto a los precios, la compañía registró una caída de ingresos en términos reales, dado que los ajustes nominales de precios promediaron 15,4% en el último año, frente a una inflación informada por el Indec de 31,6% para el mismo período. “Esta dinámica incidió directamente en la rentabilidad del negocio”, dijo en su momento Molinos.



