Mientras las marcas festejan un 2011 con una perspectiva de venta de más de 800.000 unidades sumando automóviles y pesados lo que significaría otro récord y un incremento de alrededor del 20% respecto a 2010, ya piensan en el futuro, y 2012 no parece tan alentador.
Para el año que viene hay que ser un poco conservador a la hora de definir el mercado, aseguró Sergio Rocha, titular de General Motors Argentina. Aunque la empresa acaba de anunciar una inversión de $ 600 millones para ampliar la capacidad de la planta en Rosario, ya especula con que el mercado local puede comenzar a desacelerarse.
Luis Basavilbaso, director general de Citroën Argentina, afirmó que la planta local está produciendo a máxima capacidad y pronosticó un mercado de 800.000 unidades para 2011, pero a la hora hablar de 2012, el ejecutivo también prefirió la cautela y pronostica una suba de alrededor de 5%.
Pero la preocupación real está motivada por lo que empieza a ocurrir en Brasil. Si el gigante del Mercosur pisa el freno, el problema se trasladará a la Argentina.
Jaime Ardila, presidente de GM América latina, aseguró que el mercado brasileño está impactado por la restricción al crédito y el alza en las tasas de interés, por lo que las ventas al público no aumentaron respecto del año pasado. Estamos preocupados, la economía se está desacelerando, agregó el ejecutivo de la automotriz estadounidense.
Desde VW, Marcelo Dato, gerente general de VW Argentina, le quitó dramatismo, aunque reconoció un enfriamiento de la demanda de unidades 0 km en Brasil. Sin embargo, el gerente de una de las grandes marcas exportadoras respaldó los dichos de Ardila y le agregó la situación local, al aseguran que, aunque la venta se frenó en los modelos de motores más chicos los más vendidos en Brasil todos estamos mirando que es lo que sucede con la inflación y los costos. No podemos negar que hoy no están los incentivos para la compra de 0 km que había el año pasado, y eso se nota.

Rattazzi reclama

La preocupación de los ejecutivos sobre el mercado del vecino país se produce en medio de la discusión por el comercio bilateral por la imposición de las Licencias No Automáticas (LNA) para el intercambio comercial.
Para el presidente de Ford Argentina, Enrique Alemañy la medida no lo afectó directamente en la producción sino que impactó en sumar una nueva preocupación, pero quien se mostró más molesto fue el presidente de Fiat, Cristiano Rattazzi, quien reclamó al Gobierno una solución al conflicto al afirmar que los programas productivos corren el riesgo de no ser viables cuando el Mercosur deja de ser una realidad a raíz de desinteligencias de formas y de caprichos.
Quien también se refirió a la relación bilateral fue Viktor Klima, presidente de VW Argentina quien, luego de asegurar que los gobiernos de la Argentina y Brasil saben que la integración significa el bienestar para la región, deslizó una crítica al referirse al caso europeo donde hay estructuras supranacionales, que imponen las reglas de juego e imparten justicia a quien las rompe.
Aníbal Borderes, presidente de Adefa, afirmó que la industria local tiene que mirar seriamente los costos para poder exportar a Brasil.
En tanto, Dominique Maciet, presidente de Renault, fue el más optimista. Dijo que prefiere no pronosticar el mercado para el año entrante, y agregó: Hay que esperar, hay elecciones, pero no creo que sea muy diferente al de este año.