En julio, la producción de vehículos sumó 31.189 unidades, una caída del 15,8% contra junio y del 16% interanual, informó la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

Es el volumen más bajo para el mes desde la pandemia. Por debajo, incluso, de las 31.935 de julio de 2021, para encontrar una cantidad inferior, hay que remontarse a las 21.316 de julio de 2020, cuando la industria automotriz ya llevaba dos meses de reactivación luego del brusco freno que significó el inicio de la cuarentena.

Un factor nítido de este retroceso es la caída del mercado interno. El mes pasado, las automotrices volcaron a sus redes comerciales un total de 34.178 vehículos, 22,4% menos que en el mes previo y 31,9% por debajo del volumen de julio de 2025, proporción en línea con la caída de patentamientos (ventas al público) que hubo en el período: 30,3%, informó la semana pasada la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).

El informe de Adefa revela que, en lo que son las ventas mayoristas de vehículos de producción nacional, la caída es mayor: 33,9%, a 9461 unidades. Desde enero, este indicador muestra un retroceso del 40,9%, a 78.869 vehículos fabricados en el país. Muy superior al 24,9%, a 262.307 unidades, que mermó el volumen total comercializado por las fábricas a las concesionarias en el acumulado.

Sumado a la salida de producción de modelos que dejaron de fabricarse en el último año, hizo que, en siete meses de 2026, la industria automotriz haya caído 18%, a 235.847 vehículos. Volumen que no se veía para el período desde 2021 (225.115, según los datos de Adefa).

En sentido opuesto, las exportaciones tuvieron saldo positivo. Se enviaron al exterior 23.377 vehículos, crecimientos del 4,5% contra junio y del 28,3% comparado con julio del año pasado. Desde enero, las ventas externas ascendieron a 147.879 unidades, 1,6% superiores a siete meses de 2025.

Este punto también amerita un doble click. El punto de comparación, julio de 2025, había sufrido una caída del 35,7% interanual en exportaciones, la mayor del año pasado, y el punto de quiebre a partir del cual las ventas externas empezaron a registrar números en rojo todos los meses hasta diciembre, después de haber tenido los previos en verde.

La industria automotriz viene de dos años -2024 y 2025- consecutivos en caída. El actual avanza para ser el tercero. En 2025, el retroceso fue del 3,1%, a 490.876 unidades (menor volumen desde 2021) lastrado por menor demanda del mercado local -que normalizó su oferta de importados- y, sobre todo, un baja mayor de las exportaciones (10,8%).

Esto último fue producto no sólo de la discontinuación de modelos sino, sobre todo, de la pérdida de competitividad de los vehículos de producción nacional. No sólo por la apreciación cambiaria, sino, fundamentalmente, debido a que la estabilización del dólar potenció la carga que significan los impuestos, en especial, provinciales y municipales. Les hizo perder terreno frente a una competencia más agresiva de vehículos importados de Asia -en especial, de China- en los mercados a los que se exportan. Principalmente, Brasil, comprador del 65% de la producción nacional.

Por eso, los planes de producción para este año ya se habían ajustado a un escenario más desafiante en los destinos externos.

Aun así, hubo casos -por ejemplo, Ford- que debieron reducir su nivel de actividad, debido a la acumulación de stocks por una demanda inferior a la prevista: se esperaba un mercado interno, por lo menos, 10% superior al de 2025; acumuló una caída del 13% desde enero.

El comportamiento de julio refleja la fase de reacomodamiento que atraviesa la industria, donde la producción acomoda sus ritmos al volumen de stock de la cadena y la dinámica del mercado interno”, expresó Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa, quien destacó que el “verdadero motor” de la industria automotriz sigue siendo el canal exportador. “Se consolida como el sostén de la actividad en el acumulado del año”, ponderó.

En tal sentido, reconoció la quita de retenciones que dispuso el Gobierno nacional pero reclamó avances en provincias y municipios para acompañar esa baja tributaria y reducir el “costo argentino”. También solicitó por más acuerdos comerciales.

Más que pedido, una alerta: caído desde marzo el acuerdo con México, inquieta la tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, ya que, entienden en el sector privado, ambos gobiernos deberían estar trabajando en la renegociación de la Política Automotriz Común (PAC) del Mercosur, que vencerá en junio de 2029.