PALABRA DE CEO

"La gestión actual de Turismo es la mejor de los últimos 30 años"

Alberto Albamonte, presidente de Howard Johnson, fue uno de los creadores de la UCeDé y diputado aliado a Menem. Alejado de la política, hoy destaca el papel del ministro Meyer en el auge del turismo en el país. 

Evita hablar del Gobierno, pero no escatima a la hora de opinar sobre la gestión del Ministerio de Turismo. Alberto Albamonte, uno de los fundadores de la UCeDé y ex diputado menemista, dejó la política en 1995 para retornar a la actividad privada. Tras comprar la licencia de Howard Johnson para Argentina en 1997, preside la cadena hotelera en el país, de Wyndham Group, a la que hizo crecer de cero a 27 hoteles, en manos de socios independientes, con u$s 5 millones al mes de facturación total.
La gestión en turismo es muy buena y eficiente; es la mejor de los últimos 20 ó 30 años, asegura Albamonte en una entrevista a El Cronista, donde pronosticó que 2013 será un buen año. Tenemos 27 hoteles y 25 contratos más firmados con la construcción iniciada, por u$s 175 millones. Vamos a llegar a 60 hoteles; la clave es ir a los lugares donde hay más falencias de oferta, no sólo a lo seguro, como Buenos Aires o Córdoba.
¿Cómo está el sector hotelero?
Algunas consultoras cometen el error de englobar a todos en la misma bolsa. Se tiende a generalizar. Ahora proliferaron hoteles muy lindos pero sin futuro, porque no tienen escala. Con 10 a 15 habitaciones, no pueden sostenerse por los gastos fijos. El argentino no analiza demasiado donde pone su dinero, ya pasó con otras modas, como las canchas de paddle o las pistas de hielo.
¿Pero se siente la menor llegada de extranjeros al país?
Hubo una baja, porque la Argentina está más cara; pero en nuestro caso no lo notamos porque nos anticipamos a estos vaivenes. Si uno explota otros mercados se siente menos. De hecho, crecemos más en tiempos de crisis, nos pasó en 2001; ahí se ve la diferencia de tener una marca internacional, por la central de reservas y la inversión en publicidad. Promediamos 82% de ocupación anual, con tarifas de u$s 100 a u$s 500, según hotel y época. La mayoría tiene centro de convenciones y un gran público corporativo.
¿Qué proyecta para 2013?
Abrimos 10 hoteles nuevos. Falta mucha hotelería de calidad en el interior y profesionalismo, por eso impulsamos la capacitación. En el interior falta mucho, tratamos de cubrir esos vacíos de hotelería de calidad; la mayoría no toma en cuenta al segmento corporativo, a nosotros nos aporta más del 60%.
¿Los afecta la inflación?
Afecta la rentabilidad de los hoteles; hubo un alto aumento de costos que no se acompañó en tarifas. Para compensarlo, buscamos mecanismos de ahorro importantes. Por ejemplo, usamos un sistema de gestión, Arion, que ahorra enormemente en la operación hotelera. Permite manejar un hotel de 100 habitaciones con un solo recepcionista. En un mercado competitivo y libre como el hotelero, la tarifa la da el mercado, no el dueño del hotel. Apostamos a la publicidad, como sponsor de los premios Olimpia, el Dakar, que un hotel independiente difícilmente puede costear.
¿Qué le preocupa hoy?
Queremos que la Argentina sea más competitiva. En Chile, los extranjeros no pagan IVA en hoteles. Si el IVA se reduce, se recaudará la misma cantidad de dinero, porque se paga IVA en otros productos, espectáculos, gastronomía, etc. A la larga genera más riqueza. Sé que el ministro de Turismo (Enrique) Meyer está a favor, pero a veces se choca con otros funcionarios que necesitan recaudar.
¿Qué opina de Meyer?
La gestión de turismo es una de las mejores de toda la historia. Meyer es un hombre del sector, sabe más que todos nosotros, es trabajador. La gestión en turismo es muy buena y eficiente; es la mejor de los últimos 30 años. El Inprotur tiene 100 empleados, su par en Brasil, 3.000, y nosotros recibimos más turistas que Brasil. La Argentina se empezó a conocer mucho en el mundo en los últimos años. El Dakar fue una gran decisión, el país llega a más de 1.000 millones de personas.
¿Los beneficia el control cambiario?
Si uno fuera egoísta, pensaría que es bueno porque beneficia a la industria local. Pero no puedo traicionar a mis convicciones, cualquier regulación termina siendo negativa. Cuando pasa a ser norma, genera distorsiones muy grandes. Hay una brecha grande que afecta muchísimo a la competitividad, tenemos varios tipos de dólares. La brecha supera el 10% y es negativo para la economía.

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