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En medio de la hiperinflación venezolana, los controles cambiarios, la pulverización del poder adquisitivo y la desesperación de millones de familias que buscaban una forma de proteger sus ahorros, en 2018 Guillermo Goncalvez encontró una oportunidad que, con el tiempo, se convertiría en una fintech que permitiría a los venezolanos protegerse de un sistema financiero cada vez más asfixiante.
Goncalvez entendió que el problema provenía de un mercado desatendido. Millones de migrantes latinoamericanos necesitaban soluciones más rápidas y seguras para enviar dinero a sus familias y cobrar trabajos en el exterior.
Tras varios años explorando el ecosistema cripto desde Venezuela, Goncalvez fundó El Dorado, de la que es CEO, junto a Juan Andreu, actual CTO, y Carlos Fontes, Head of Engineering.
La fintech hoy opera en 12 países de América Latina, supera los 1,2 millones de usuarios y recientemente cerró una ronda Serie A por u$s 9 millones liderada por Paradigm.
En busca de El Dorado
Nacido en Caracas, Goncalvez fue testigo directo de una de las crisis económicas más profundas de América Latina.
“Crecí en plena época de hiperinflación y controles cambiarios. Era muy difícil acceder a dólares o encontrar una forma de resguardarse”, cuenta.
Mientras la inflación se multiplicaba, empezó a explorar un universo que en ese entonces todavía era desconocido para la mayoría: las criptomonedas.
En 2013 cofundó una de las primeras compañías de minería de Bitcoin en Venezuela, un proyecto que contó con financiamiento de inversores ángeles y que permaneció operativo durante cuatro años, hasta ser vendido a otro grupo empresarial.
Aquella experiencia le permitió descubrir, en primera persona, el potencial de las criptomonedas para sortear barreras geográficas y financieras.

Durante esos años también se convirtió en uno de los usuarios activos de LocalBitcoins, una de las plataformas pioneras para intercambiar Bitcoin entre personas. Gracias a ello, pudo comprobar que Bitcoin resolvía muchos de los problemas de acceso financiero que enfrentaban los latinoamericanos, pero también dejaba al descubierto su extrema volatilidad. En cuestión de días, el valor de sus tenencias podía caer hasta un 30 por ciento.
Para usuarios de países como Venezuela o Argentina, que justamente buscaban estabilidad, esa volatilidad era un obstáculo enorme. “La gente necesitaba una alternativa a su moneda local, pero una alternativa que fuera estable”, explica.
Entre 2018 y 2019, con la consolidación de las stablecoins vinculadas al dólar (USDT), Goncalvez empezó a darse cuenta que millones de migrantes latinoamericanos necesitaban enviar dinero a sus familias, realizar pagos internacionales o preservar el valor de sus ingresos, pero seguían enfrentándose a sistemas lentos, costosos y llenos de restricciones.
Allí apareció la idea detrás de El Dorado, una billetera digital basada en dólares digitales que permitiera enviar, recibir y almacenar valor de manera más simple entre distintos países de América Latina.
La empresa fue fundada por migrantes para migrantes. “Entendíamos exactamente el problema porque lo habíamos vivido nosotros mismos”, sostiene el emprendedor.

Cuando Goncalvez y sus socios decidieron lanzar el proyecto, no contaban con acceso sencillo al capital de riesgo. Él vivía en Colombia tras emigrar de Venezuela mientras que parte de su equipo estaba en Portugal.
Durante casi dos años financiaron el desarrollo del producto con recursos propios. El MVP, la primera versión funcional de la plataforma, salió adelante gracias al dinero de los fundadores. Recién después consiguieron un primer cheque de inversión por u$s 100.000.
El salto que cambió todo
El Dorado se convirtió en el primer equipo venezolano en ingresar a Berkeley SkyDeck, una de las aceleradoras más reconocidas del ecosistema tecnológico global, de la Universidad de California.
“No solo recibimos formación sobre cómo escalar una empresa. También tuvimos acceso a una red de contactos que cambió completamente nuestro panorama”, recuerda.
Tras esa experiencia llegó una ronda semilla de u$s 3 millones. Y la escala comenzó a acelerarse.
El Dorado lanzó oficialmente su plataforma durante el primer trimestre de 2022.
La primera transacción llegó de inmediato. Los usuarios iniciales provenían principalmente de la propia comunidad que los fundadores habían construido durante años en redes sociales, grupos de Telegram y espacios vinculados al ecosistema cripto.
En total, El Dorado ya levantó cerca de u$s 14 millones desde su fundación. Su ronda más reciente fue una Serie A de u$s 9 millones.
Actualmente, Bolivia representa más del 30% del negocio total de la fintech, mientras que Argentina concentra aproximadamente el 25 por ciento.
La empresa ya prepara nuevas funcionalidades para mercados como Chile y México, mientras fortalece su plataforma corporativa orientada a importadores y exportadores.





