Hay toda una generación de petroleros que se autodenominan YPFeianos. Son miles de personas cuyas vidas profesionales y personales están marcadas por su paso en YPF. Muchos hicieron carrera allí, otros crecieron en diferentes empresas o se fueron a otras industrias.
Y unos pocos lograron una instancia superior: llegar a tener una petrolera propia, que se sienta a negociar con la misma YPF u otras grandes del sector.
Gustavo Naves es uno de ellos. Hijo y nieto de empleados de YPF, hasta nació en un hospital de la empresa. Arrancó como operario de producción de pozo. En 2026, es dueño de Venoil, una compañía que invertirá u$s 230 millones en yacimientos maduros que fue comprando.
El creciente empresario vivió en muchos lugares (Santa Cruz, Chubut, Rio Negro) en los que YPF tenía producción. Fue operador, ingeniero en Producción, jefe de Producción y -en la etapa de Miguel Galuccio, primer CEO tras la expropiación- llegó a tener tres gerencias a cargo, con 1800 personas a cargo. En ese momento, ya fichaba en la torre de Puerto Madero.
Pero, en algún momento, ese lazo con YPF se cortó y Naves decidió que era el momento de probar su propia suerte. Comenzó con unos pocos amigos haciendo lo que mejor conocía: servicios petroleros en Mendoza. “Eramos tres socios, pero después fuimos eligiendo distintos caminos”, explica.

En el arranque, operaraban un pozo para Phoenix en un área de Malargüe (Mendoza). “En ese momento, era operario, Company Man -una suerte de supervisor de Operaciones de Pozo-, tesorero, cumplía todas las funciones que uno se puede imaginar”, rememora con cierto humor.
En agosto de 2021, logró uno de sus primeros saltos. Obtuvo los trabajos de recuperación y mejoramiento del yacimiento Vega Grande (en Mendoza), en sociedad con otras empresas.
Esa gimnasia fue la plataforma que le sirvió para negociar con dos grandes: Compañía General de Combustibles (CGC) e YPF, la empresa de la que fue parte durante más de 15 años.
CGC, de la familia Eurnekian, le cedió sus bloques convencionales maduros en el norte de Mendoza (Piedras Coloradas y Cacheuta en Mendoza). En esa mismo paquete, Venoil asumió la operación de cinco concesiones de campos maduros convencionales en la cuenca Austral.
Venoil asumió oficialmente la operación de sus cinco concesiones en territorio santacruceño en diciembre de 2024. El acuerdo preliminar para el traspaso mendocino se cerró en enero de 2025, y fue autorizado en diciembre de 2025.
A mediados de 2024, Venoil se había postulado para comprar activos que YPF había decidido vender como parte de su proyecto “Andes”. Bajo esa consigna, Horacio Marín -presidente de YPF- decidió desprenderse de todas las operaciones de petróleo convencional, para volcarse únicamente al shale.

“Para diciembre de 2024, cuando comenzó todo esto, la estructura ya había crecido de cuatro a 110 personas. Tomamos compromisos de inversión, fui armando una estructura gerencial de 30 líderes y tres directores”, narra Naves. En ese momento, esperaba una definición de YPF, que tardó en llegar.
En el mundo petrolero, se suelen pactar distintas formas de pago de las operaciones. A veces, es a través de barriles de petróleo producidos. En otros, a través de compromisos de inversión. También existen los pagos en efectivo.
En enero de 2026, en Venoil recibieron la confirmación oficial de algo que, creían, posible: YPF les adjudicó un bloque en venta en Mendoza, supeditado a la operación del gobierno provincial y una extensión de los contratos.
La petrolera de mayoría estatal cedió las áreas Valle de Río Grande y Cerro Fortunoso. En septiembre, el Gobierno provincial aprobó por decreto la prórroga de las concesiones hasta el año 2037, allanando el traspaso. Y, a los pocos días de la posesión, también resultó adjudicataria de El Manzano, una concesión del gobierno mendocino.
“Entiendo que las grandes petroleras se vuelquen al shale, pero nosotros vemos inmensas oportunidades en el petróleo convencional. Hay que saber manejar los costos. Negociar con los proveedores, ir dando una serie de pasos”, puntualiza Naves.
Venoil tomó el compromiso de invertir u$s 230 millones entre Mendoza y Santa Cruz. Para eso, tiene abierta una línea de financiación bancaria, además de otras empresas que podrían inyectar capital a cambio de quedarse con parte de la producción.
Las áreas que recibió de YPF le demandarán u$s 150 millones.
“El conocimiento de todos los pasos nos ayudó (junto con el equipo) a encontrar las mejores propuestas para los trabajadores, para los proveedores, para los contratistas. Uno de los secretos es pagar lo que corresponde”, manifiesta.
Aunque la reducción de costos es un mantra petrolero casi habitual, en Venoil cuentan de varias instancias en que operadores anteriores a ellos podrían haber hecho mejor las cuentas.
Antes de la última expansión y la adquisición de las áreas del Plan Andes, la compañía tenía una producción de 3000 barriles de petróleo diarios. Ahora, con el nuevo portfolio, va camino a los 8000 barriles. Ese camino también se reflejará en la cantidad de empleados: de 300 escalará a 800.


