La evolución del ecosistema financiero hacia modelos de plataforma marcó un cambio de paradigma en el que el valor de una entidad ya no reside en su volumen de activos físicos o su patrimonio, sino en su capacidad para integrarse en la vida digital de las personas.
Agustín Ferranti, gerente de Transformación Digital de Banco Coinag, explicó que la entidad atravesó una metamorfosis más profunda que una digitalización tradicional. “Se convirtió en infraestructura para que nuestros clientes puedan desarrollar su modelo de negocio y desarrollarlo encima de ella”, detalló el ejecutivo. El directivo señaló: “Entendimos que quienes teníamos sentados enfrente, que eran nuestros clientes, conocían mejor al usuario final”.
A partir de esa premisa, comenzaron a abrir la infraestructura de la entidad para crear herramientas de conexión que permitieran a las empresas embeber soluciones bancarias dentro de sus propias plataformas. “Estamos trabajando ahora en un modelo de negocio de tokenización de activos reales en el cual vamos a facilitar la tokenización de propiedades a las desarrolladoras inmobiliarias”, adelantó Ferranti.
Este tipo de proyectos busca democratizar el acceso a inversiones que históricamente estuvieron reservadas para un grupo reducido de personas, como es el caso del mercado inmobiliario. Para el ejecutivo, facilitar que cualquier persona pueda invertir en real estate es una muestra de que la tecnología no debe aplicarse por la tecnología misma, sino buscando siempre un foco y un sentido en particular que resuelva necesidades concretas. Sin embargo, el camino hacia esta sofisticación técnica no estuvo exento de desafíos internos que pusieron a prueba la resiliencia de la organización.
La mayor barrera que enfrentaron en este recorrido estuvo relacionada con el factor cultural. “Cambiar la forma en la que se piensa, se hacen los negocios y se trabaja requiere un esfuerzo de comunicación constante hacia adentro de los equipos. Eso lo vivimos en primera persona tratando de explicarle a todos los equipos que lo que nos trajo hasta acá no nos lleva hasta allá”, afirmó Ferranti.
El desafío cultural
Para que una transformación de este tipo sea exitosa, Ferranti subrayó que es fundamental contar con el apoyo y el acompañamiento de la dirección de la institución, quienes en su caso fueron los principales impulsores del cambio. “Los resultados de esta estrategia se reflejan hoy en el volumen de operaciones que maneja la entidad”, dijo y precisó que, actualmente, el banco es uno de los “líderes en soluciones digitales con más de 10 millones de cuentas virtuales que procesan sus transacciones a través de nuestros servicios”.
Este nivel de actividad se traduce en alrededor de 100 millones de transacciones mensuales que se cursan a través de su infraestructura tecnológica.
Este proceso comenzó hace unos siete años bajo una visión clara sobre el destino de la industria. “Entendíamos que la banca del futuro no iba a estar dada por quien mayor tamaño tenga sino por quien mejor entienda a quién tiene sentado en frente”, sentenció el directivo. Esta filosofía implica aceptar que la mejor forma de llegar al consumidor final es a través de las soluciones que brindan sus propios clientes corporativos. Al entender que son un eslabón en una cadena de valor mayor, las entidades financieras logran trascender el modelo tradicional de sucursales para convertirse en motores de la economía digital.