La pelota no se mancha. Frase maradoniana dicha por el más grande a la hora de defender el mundo del fútbol de los vaivenes políticos externos. Traspolando esta definición de Maradona al rugby se podría decir que la pelota no llega. Y no lo hace precisamente por escenarios estrictamente externos al deporte que Los Pumas han ubicado en un lugar destacado a nivel internacional. Es que el mayor torneo de rugby del país, el que se juega entre equipos de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, se está disputando con las mismas pelotas que Topper, la proveedora oficial, entregó en abril de 2011.
¿La razón?. Que las trabas a las importaciones impuestas por la Secretaría de Comercio Interior que comanda Guillermo Moreno frenaron el ingreso de la bautizada guinda en la jerga rugbística.
Es decir, el torneo que organiza la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) entre más 85 clubes sufre por medidas tan lejanas a la práctica de ese deporte como las aplicadas por el Gobierno para intentar reducir el déficit de la balanza comercial. Importadas desde Brasil, en la actualidad, hay miles de pelotas Topper esperando ser liberadas en la Aduana. Mientras tanto, el torneo, que arrancó en abril pasado, se sigue disputando con pelotas a punto de colapsar por el desgaste que vienen sufriendo con casi ya un año y medio de tacles y scrums.
El miércoles pasado, se conoció una circular de la URBA firmada por el prosecretario de la asociación, Adrián Caprarulo, en la cual se recuerda que la pelota oficial para los partidos de las divisiones superior, intermedia y preintermedia, es la misma que fue provista por Topper en 2011. La misiva, a la que tuvo acceso El Cronista, también admite que la empresa ha tenido inconvenientes en el proceso de importación de las pelotas que se entregarían a los clubes en la presente temporada encontrándose. Y agrega que según nos informa la empresa, se encuentra en permanentes gestiones ante las autoridades para poder finalizar el proceso de ingreso a plaza de las mismas.
Debido a esta situación, la URBA decidió darle libertad a cada club para que utilice cualquier marca, más allá del contrato que tiene firmado con Topper. Sin embargo, en la circular se recuerda a las instituciones que en caso de reemplazar la pelota oficial, dichas pelotas deberán tener el peso y medidas reglamentarias y no podrán incluir publicidad alguna salvo la que corresponda al fabricante.
La nota se refiere al hecho de que ya varios clubes han reemplazados las Topper por otras, como ocurrió en un partido entre entre Alumni y La Plata, que se jugó con pelotas Gilbert, empresa sponsor de la Unión Argentina de Rugby (UAR), que también tiene este inconveniente, aunque tenía reservada desde antes las que se utilizaron en la ventana de junio y con las que se va a jugar la Rugby Championship, según el blog periodismo-rugby.
Consultados por El Cronista, directivos de Alpargatas, empresa que produce y comercializa la marca Topper, señalaron que hemos hecho las gestiones correspondientes ante la Secretaría de Comercio Interior y agregaron que el tema ya está en vías de solucionarse y estimamos que eso ocurrirá a la brevedad.
Lo concreto es que actualmente los jugadores del SIC, CASI, Alumni, Hindú, Champagnate o de muchos otros emblemáticos clubes de rugby del país sufren, como también lo hacen centenares de empresas y de sectores de la economía, del cepo aduanero. El mundo del rugby no parece ser una excepción.