Llega a la Argentina

Despidió a 18.000 personas, cambió e ideó un programa para enseñar a crear empresas con impacto

El mexicano Víctor Moctezuma fundó iLab, un hub de innovación de impacto para la creación de start ups que creen soluciones. En charla con El Cronista cuanta todo sobre el programa que llega al país

Cuando en 2014 el mexicano Víctor Moctezuma funda iLab, confluyen en este proyecto muchas de las experiencias que había vivido: sus estudios, su paso por grandes empresas donde debe achicar y hacer ajustes y búsqueda en el MIT, uno de los grandes centro tecnológicos de los Estados Unidos.

Tras todo ello nace el hub de innovación con impacto que, tras la pandemia que retrasó su expansión regional que incluye España -a cargo de dos argentinos Guillermo Caro y Sabrina Scolnic-, está llegando a la Argentina, donde su representante es Cynthia Giolito, con sus programas, como el Think Camp, o campamento para pensar que invita a 60 jóvenes emprendedores de América latina

"México que comparte el mercado con los EE.UU. y no tenemos una empresa de satélites, no tenemos empresas de biotecnología. Y sí están en la Argentina. Los primero unicornios no salieron de México que capital no sobra, ni de los brasileños. Hay algo aquí y si en México provocamos una gran revolución de ideas, en Argentina será así de sencillo encender un pastizal", dice el emprendedor.

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Moctezuma tuvo la fortuna de estudiar en la universidad que es considerada la más importante de México, el Tecnológico de Monterrey. Sin embargo, como consecuencia de la crisis del 95 sus hermanos no tienen la misma suerte. "Ahí vi que las oportunidades no son iguales sino tienes acceso a los mismo recursos", explica el emprendedor en una charla con El Cronista.

Una vez graduado, Moctezuma entra al mundo corporativo y trabaja en grandes firmas como Coca-Cola, PepsiCo y Kraft Foods. Y en muchos casos le tocó ser el responsable de los proceso de consolidación, de fusión y de ajuste. "Mi expertise se hizo muy alto en temas de fusiones y adquisiciones", señala.

Víctor Moctezuma tomó la metodología del MIT

Tanto es así que, según sus propios cálculos, durante todos los años que trabajó en compañías hizo una reducción de unos 18.000 puestos de trabajo.

Tras una propuesta para ver cómo involucrarse en un proceso de inversión energética que está dándose en su Estado natal, Veracruz, Moctezuma asume que las personas no van a estar técnicamente formadas para los tipos de proyectos por dos condiciones: no tienen el último conocimiento y no hablan inglés.

"En el proceso de ver cómo podíamos arreglar esta situación descubro que hay un programa en el MIT que trata de cómo se pueden desarrollar regiones del mundo basadas en innovación. Aplico y veo que tienes que crear una iniciativa que resuelva el problema en tu geografía", cuenta.

Y así nació ILab que pasó de ser originariamente una fábrica de software, donde se iban a poder vender plataformas a empresas a ser una fábrica de start ups que sepan crear negocios con ese software." De esta forma la riqueza que se pude distribuir en la economía es por siete. Esto es lo que realmente hace la diferencia", explica su fundador.

"Ilab es mi karma por todas las plazas que eliminé y ahora me dedico a construir en lugar de destruir", suma Moctezuma.

Luego de la primera generación de programas la iniciativa cambia: deja de ser un hub de creación de software para centrarse en la Internet de las cosas (IoT). "El software a cómo va evolucionando no se va a necesitar que alguien lo programe y una escuela de programadores no va a resolver el problema, económicamente va a funcionar pero no resuelve el problema ni de la economía local, ni de la escalabilidad, ni de la empleabilidad", explica el emprendedor. Y sigue: "ILab comienza a buscar y transformase en un centro de desarrollo de personas que crean tecnologías en IoT, registran propiedad intelectual y pueden crear negocios a partir de esto".

iLab tiene el mismo espíritu del MIT cuyo lema es: "Mente y manos, lo que pienso lo hago". Así, en los programas de la incubadora mexicana el objetivo no es imaginar sino hacerlo, construirlo. "Si lo construyes es más sencillo que lo sigas hasta la última consecuencia. Lo tengo que transpirar para poderme exigir que no se quede en la idea. Si hay algo que nos caracteriza a la región es que somos muy creativos pero muy flojos para usar la creatividad en algo que se sostenga", señala Moctezuma.

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De hecho, cuenta, que los chicos que terminan el programa de Tecnología salen muy acelerados y cuando llegan a su casa les empiezan a enseñar a su familia y amigos lo que hicieron y les transfieren parte del conocimiento.

Como el caso de una de las chicas del programa que, con 28 años, trabaja asesorando a una fintech, desarrollando el protocolo de score credit; pero, además, tiene una escuela de robótica y una empresa de purificación de agua y ayudó a su mamá para que pudiera trabajar con sus agremiadas que venden por catálogo y las está estructurando para que hagan una cooperativa.

"Saben cómo llevar su negocio a quien lo necesita porque ya vivieron la carencia y saben cómo se resuelve y tienen las herramientas y se la pueden llevar a otros", señala Moctezuma.

El Thonk Camp de iLab ya se puede hacer en la Argentina

Otro caso es el de una chica que está formándose para ser maestra. Empieza el programa, cuya consigna es que las primeras tres semanas son para ver el problema que quieres resolver; después tienes tiempo para ver cómo se soluciona en el mundo, quien lo ha hecho total o parcialmente y, a partir de ello, cual es la variable sobre la que vas a empezar a crear, la tecnología que vas a usar y cuál es el modelo de economía circular que lo va a sostener.

"Esta pedagoga dijo que quería trabajar con algo que impacte a las mujeres, con su salud reproductiva. Entonces, el programa te exige que te vuelvas experto en eso. Ella debía saber todo sobre salud reproductiva. Y, acaba encontrando que por la presencia de una hormona del busto se puede determinar el periodo fértil. Una investigación de un canadiense", cuenta el líder de iLab.

Pero la investigación llevó a que si se podía medir la temperatura para encontrar la fertilidad, también se podía encontrar la presencia de otros indicadores que son marcadores de tumores. Empieza a trabajar y crea unos sensores que se ponen en la copa del brasier.

"Cuando está en el proceso de desarrollo un directivo de MIT viene a México y me muestra la investigación de alguien que él está tutelando y que está trabajando para Nike en el desarrollo de brasiers inteligentes para la sudoración y otros temas", detalla Moctezuma.

Así las dos personas siguen trabajando juntas y la investigación resultó en un producto que hoy está en prueba en Nike.

Para el emprendedor, la falta de financiamiento en la región es un tema difícil. "La gente se acostumbró a vivir del apoyo del gobierno, al menos acá en México. Entonces, como hay tantos apoyos la gente lo espera y lo que hace es por la duración del apoyo. Y eso, si de alguna forma ya teníamos un estigma que nos cuesta trabajo provocarnos a la acción, lo hace más complejo", argumenta.

Así, los programas de iLab buscan que las personas no solo conozca, porque eso con una charla ya lo hacen, sino que lo vivan. "La diferencia que creo que es más evidente de los programas que hacemos: no solo te enseño el contexto o a usar una herramienta para poner en práctica en este contexto sino que te acompaño para que lo implementes. Alguien te lleva para que con la exigencia te veas obligado a resolverlo", explica.

En el caso del Think Camp para Latam es una experiencia intensiva e inmersiva para 60 emprendedores de la región que dura ocho meses de 1000 horas de trabajo entre capacitación y mentoría con metodologías de innovación muy diversas y disruptivas para pensar sobre los retos que tienen que ver con el cambio climático y a crear soluciones que se conviertan en los grandes productos tecnológicos para solucionar problemas que tengan que ver con salud, con ciudades habitables, transporte y logística, energías, agro, entre otros.

Se puede postular hasta el 1° de septiembre

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