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Hace cuatro años, el emprendedor marplatense Mateo de la Rúa apostó por una tecnología poco conocida que hoy se encuentra en expansión. La decisión dio origen a Pomona Foods, una empresa que tiene presencia en más de 100 puntos de venta y actualmente trabaja con clientes como Lucciano’s, Rapanui, Del Turista y Betular.

La historia comenzó en 2021, cuando De la Rúa invirtió u$s 25.000 para fundar Pomona Foods, una empresa que desarrolla y comercializa alimentos liofilizados para la industria gastronómica. El capital inicial se destinó a la compra de dos máquinas liofilizadoras y al montaje de una pequeña planta productiva. Cuatro años después, la compañía cuenta con instalaciones propias, emplea a 11 personas y registra un crecimiento de entre dos y tres veces por año.

El negocio de Pomona Foods y sus planes de expansión

La liofilización consiste en un proceso que elimina el agua de los alimentos mediante la sublimación. A diferencia de otros métodos de conservación, permite mantener las propiedades nutricionales, el sabor y el aroma sin necesidad de conservantes ni refrigeración.

En un principio, la compañía se enfocó en desarrollar ingredientes para la gastronomía. Con el paso del tiempo, sus frutas liofilizadas comenzaron a ganar espacio en chocolates, helados, postres y elaboraciones premium.

La expansión continuó durante el último año con productos orientados directamente al consumidor final. Entre ellos se destacan las frutillas liofilizadas bañadas en chocolate, que rápidamente se convirtieron en uno de los productos más demandados de la marca.

El crecimiento de Pomona Foods llevó al empresario a pensar en nuevas apuestas. Fue así como en 2025 lanzó Panthera, una marca de snacks para perros y gatos elaborados con la misma tecnología de liofilización.

“Me propuse crear un snack simple con el objetivo de que los animales vuelvan a comer como su naturaleza lo dicta. En un mundo lleno de productos ultraprocesados y fórmulas artificiales, decidimos ir en la dirección opuesta: recuperar lo esencial", explica el emprendedor. Los productos ya iniciaron su expansión comercial a través de cadenas especializadas como Puppis.

“Nuestra ventaja competitiva nunca fue solamente tener la tecnología, sino hacerlo de forma profesional. Hoy somos los únicos que trabajamos con todas las habilitaciones correspondientes, con estándares de calidad y trazabilidad que nos permiten producir para las mejores marcas del país“, sostiene.

Tras estos avances, De la Rúa evalúa ahora llevar sus productos a mercados internacionales. La empresa ya mantiene conversaciones con una firma de gran tamaño en Ecuador y recibe consultas frecuentes desde Chile, Uruguay y Brasil.

Incluso comenzaron a aparecer oportunidades en Estados Unidos, un mercado que la compañía considera “especialmente atractivo” para sus productos.

Antes de emprender, Mateo de la Rúa estudió Ingeniería Ambiental y desarrolló su carrera profesional en compañías como Quilmes, Shell y The Coca-Cola Company. Hoy, junto a su socio, Mateo del Carril, trabajan en la expansión de ambas marcas y la creación de nuevos productos.