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Luego de más de 15 años de obras paralizadas, la cadena de supermercados Coto logró un primer fallo favorable para continuar con la construcción de un centro comercial en Isidro Casanova.
La Justicia hizo lugar a la demanda contra la Municipalidad de La Matanza y ordenó al municipio levantar todas las medidas que impedían la construcción del Centro Comercial Isidro Casanova, al considerar ilegítima la conducta estatal.
El fallo reconoce “el derecho a construir y concluir” el emprendimiento en base al permiso otorgado en 1998 y obliga al municipio a cesar cualquier clausura o restricción una vez que la sentencia quede firme.
Además, el tribunal concluyó que las sucesivas paralizaciones fueron “excesivamente rigurosas e infundadas” y que la administración actuó de manera arbitraria al evaluar el caso.
Una vez que la sentencia quede firme -dependerá si el municipio apela-, Coto tendrá la posibilidad de reiniciar las obras, evaluando el estado actual de las mismas, y terminando finalmente con ellas. Según señala el propio fallo, en la obra ya se había invertido $ 80,6 millones.
Este proceso, de al menos 6 a 12 meses de extensión, y sumado a la apertura generará más de 1000 puestos de trabajos directos y otros tantos indirectos.

El proyecto contemplaba la construcción de un centro comercial de gran escala en Isidro Casanova, sobre un predio de más de 293.000 m², con una superficie cubierta cercana a los 93.000 m².
El emprendimiento incluía un hipermercado Coto como tienda ancla, acompañado por un paseo de compras, patio de comidas, áreas de juegos, salas de cine y un amplio estacionamiento descubierto, y estaba previsto que se desarrollara en distintas etapas.
En su primera fase, se proyectaba un hipermercado de más de 21.000 m², con áreas de ventas, depósitos y producción, además de sectores de entretenimiento y servicios.
La historia del conflicto: por qué no se terminó el centro
Según consta en el fallo, el conflicto se remonta a 1998, cuando Gepal -la empresa titular y desarrolladora de la obra- obtuvo el permiso para construir un centro comercial en Isidro Casanova. La obra comenzó en 1999, pero quedó paralizada en 2001 por la crisis económica.
El proyecto se reactivó en 2010 con financiamiento del Banco Nación. Sin embargo, casi de inmediato comenzaron los conflictos con el municipio.
Ese mismo año, inspectores municipales ordenaron una primera paralización preventiva por supuestas irregularidades. La empresa cuestionó la medida y logró revertirla judicialmente.
Entre 2010 y 2013, la obra fue frenada en al menos cinco oportunidades mediante actas municipales que cuestionaban la falta de permisos o supuestas irregularidades. En varios casos, la Justicia dejó sin efecto esas decisiones, permitiendo retomar los trabajos.
El punto de quiebre se produjo en 2013, cuando la Municipalidad sostuvo que las modificaciones realizadas implicaban una “obra nueva” que requería un nuevo permiso. A ese momento el avance de la obra era de un 45 por ciento.
La empresa rechazó ese argumento y denunció un accionar arbitrario: “El verdadero propósito de la administración es desconocer el derecho (…) obligándolo a gestionar una nueva autorización de manera ilegítima”, planteó Gepal.
La obra volvió a paralizarse y permaneció frenada durante meses, generando pérdidas millonarias, según la firma.




