Con una demanda que superó las previsiones iniciales, BYD acelera su expansión en la Argentina. La automotriz china, líder global en vehículos electrificados, ya se posicionó entre las diez marcas con más patentamientos del mercado local y prepara nuevos lanzamientos para este año, más concesionarios y una estrategia regional que tendrá a Brasil como abastecedor de la Argentina, lo que permitirá trabajar sobre costos y precios finales.

En diálogo con El Cronista, el Country Manager de BYD en Argentina, Christian Kimelman, dijo que aumentarán la oferta más allá de los cupos de importación que tengan y que trabajan sobre posibilidades de financiamiento.

¿Esperan que todo el mercado argentino se abastezca desde Brasil?

La fábrica de Brasil es muy importante. Va a tener capacidad para producir 300.000 unidades y un line up muy completo. La idea es atender el mercado brasileño pero también vender a la Argentina, México y otros países de la región. Hoy estamos trabajando mucho en la integración de proveedores. Eso va a llevar un tiempo, pero ojalá ya el año que viene podamos contar con algún primer modelo llegando desde Brasil a la Argentina. Ahí cambia completamente el escenario porque cambia el costo y cambia el precio final del producto.

¿Los cupos de importación fueron determinantes para la llegada de BYD?

Fueron un impulso importante, pero no lo único por lo que vinimos. BYD ya venía estudiando la Argentina desde hace años. Incluso hubo operaciones de buses eléctricos en Mendoza, así que la marca ya conocía el mercado argentino. Los cupos ayudaron a dar el segundo paso y avanzar con una operación más sólida. De hecho, hoy estamos trabajando para crecer más allá de los cupos. La aceptación del público fue muy fuerte y ahora estamos elaborando programas de producción e importación por fuera del cupo. La idea es seguir creciendo.

La Shark fue el primer modelo que llegó por fuera del cupo. ¿Cómo fue la recepción?

Muy buena. Y eso que es un segmento muy tradicional para la Argentina. Venimos con mucho respeto porque sabemos lo que representa el mercado de pick-ups acá. Pero la Shark es distinta. No solo es híbrida enchufable: es la pick-up más potente de su segmento, una de las más eficientes y probablemente una de las más cómodas. La cabina parece más la de una SUV premium que la de una pick-up tradicional. Los primeros clientes son más urbanos, usuarios privados, gente con hobbies o actividades recreativas. Pero el line up de pick-ups va a crecer. El año que viene queremos sumar otros modelos y entrar en más segmentos.

¿La principal inseguridad para los clientes sigue siendo la infraestructura de carga?

Sí, aunque el cliente argentino está empezando a entender que no hace falta esperar a que todo el ecosistema esté listo para pasarse a un auto eléctrico. La mayor barrera no es la infraestructura pública. Yo diría que es tener un lugar propio para estacionar y cargar el auto. Una vez que resolvés eso, salís todos los días de tu casa con el “tanque lleno”. Más del 80% o 90% de las cargas se hacen en la casa o en el trabajo. La infraestructura pública termina siendo complementaria para situaciones puntuales.

BYD

Igualmente, ¿la red de carga creció desde que llegaron?

Sí, muchísimo. Desde el desembarco de la marca ya se duplicó la cantidad de cargadores disponibles. Trabajamos con socios que siguen expandiendo la red. Nuestra visión es colaborativa. No vinimos a reemplazar algo existente, sino a construir algo nuevo junto con socios locales, instaladores y concesionarios. Ya generamos más de 600 empleos directos e indirectos y llevamos más de 10.000 horas de capacitación. Eso para mí es muy importante porque queda en el país y genera oportunidades nuevas.

¿Dónde notaron mayor aceptación?

Nos sorprendió mucho el interior. Córdoba, Mendoza y Rosario tienen una receptividad enorme. Ahí también hay una ventaja: muchas veces es más fácil resolver el tema de la carga porque la gente tiene garaje o espacio propio. No tenés que discutir en un consorcio la instalación de un cargador. Rosario, por ejemplo, tuvo cargadores públicos antes que Buenos Aires.

¿Cómo viene el nivel de ventas?

Muy por encima de lo que imaginábamos. Hoy ya hay más de 6000 usuarios de BYD en la Argentina y eso ocurrió en menos de medio año. Nos posicionamos entre las diez marcas con más patentamientos del mercado y tenemos el vehículo eléctrico más vendido. Y eso sin contar con herramientas tradicionales del mercado argentino, como planes de ahorro o ciertos canales financieros que sí tienen las terminales históricas.

¿Hay demoras o listas de espera?

Sí. Algunos modelos tienen lista de espera porque la demanda fue altísima. Ya empezamos a quedarnos sin algunos colores o configuraciones específicas. Es un problema agradable, pero demuestra que la aceptación fue mayor a la prevista. La realidad es que hoy nuestros números dependen más de cuántas unidades conseguimos que del tamaño del mercado.

¿Qué lanzamientos se vienen?

El mes que viene habrá un nuevo lanzamiento y en el segundo semestre van a llegar más modelos. Tendremos novedades en SUVs y también en sedanes. Y el año que viene habrá novedades tecnológicas importantes vinculadas a asistencia a la conducción y capacidades avanzadas de los vehículos.

¿Cuántos concesionarios esperan tener?

Hoy tenemos 13 concesionarios entre Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza. Son exclusivos de BYD y siguen estándares globales. La idea es cerrar el año con entre 20 y 30 puntos de venta. Queremos crecer rápido, pero también de manera ordenada. Ahora estamos explorando el norte y el sur del país para lograr cobertura nacional.

La automotriz china BYD ya confirmó uno de los tanques del año: la pick-up Shark.
La automotriz china BYD ya confirmó uno de los tanques del año: la pick-up Shark.

¿La postventa es un punto sensible para el cliente argentino por los ‘repuestos chinos’?

Sí, porque existe el mito de que no va a haber repuestos o soporte técnico. Pero hoy tenemos stock local y además un proyecto regional que nos permite tener piezas cerca. Y hay algo importante: BYD fabrica más del 90% de los componentes del vehículo. Desde el volante hasta el airbag prácticamente todo es propio. Eso da mucha solidez.

¿Existe la posibilidad de producir en la Argentina?

No está en los planes actuales, pero personalmente creo que todo es posible. Brasil va a seguir creciendo, nosotros vamos a seguir creciendo y muchas terminales históricamente empezaron como importadoras antes de producir localmente. La Argentina y Brasil siempre estuvieron muy vinculados en la industria automotriz.

¿Cómo impactan en los precios, los conflictos bélicos en el mundo?

Hay un aumento global de costos logísticos, energéticos -que creció exponencialmente- y de commodities. La demanda mundial también creció mucho más rápido de lo previsto. Hay desafíos tanto en la capacidad productiva como en la capacidad logística. Puede haber ajustes de precios vinculados a ese contexto, más que por los cupos argentinos. hay que tener en cuenta que en el mercado general, hoy hay sobre stock.

¿Cómo trabajan el financiamiento?

Hoy lo hacemos principalmente a través de bancos y de la red de concesionarios. Pero creemos que todavía hay mucho camino para recorrer en soluciones financieras adaptadas a la Argentina. También queremos trabajar más el concepto del costo de toda la vida del auto. Porque el diferencial de un BYD no pasa solo por el precio inicial. Cargar un auto eléctrico hoy puede costar entre $6000 y $8000 para recorrer unos 350 kilómetros. Y el ahorro en mantenimiento, combustible e impuestos termina siendo enorme.

¿Qué tan estratégica es la Argentina para BYD?

Mucho. BYD está presente en más de 110 países, pero solo en unos 40 tiene filial propia. Argentina es uno de ellos.

¿La mejora macroeconómica ayudó al desembarco?

Sí, ayuda. La mirada sobre la Argentina cambió y hay mayor previsibilidad. Pero nosotros no vinimos por una coyuntura puntual. Hay un proyecto regional sólido, integración con proveedores y una estrategia de largo plazo. Uno no desembarca de esta manera pensando que, si cambian las reglas, levanta campamento al año siguiente.

¿Qué diferencia a BYD de las automotrices tradicionales?

La velocidad. Muchas marcas tardan entre cinco y ocho años en desarrollar un auto nuevo. BYD puede hacerlo en dos años o menos. Y además queremos que los productos lleguen a la Argentina en simultáneo con el resto del mundo.

¿Cuál es hoy el principal desafío en la Argentina?

El financiero. Falta seguir construyendo confianza hacia afuera y desarrollar herramientas adaptadas al mercado local. Después hay desafíos estructurales: logística, impuestos, infraestructura. Mover autos en la Argentina sigue siendo caro. Pero al mismo tiempo veo un potencial enorme. China también lo ve.

¿Cómo imaginan a BYD en 2027?

Será la confirmación de estos primeros meses muy exitosos. Esperamos tener procesos más estables, más producto y, ojalá, abastecimiento desde Brasil además de China. La idea es seguir creciendo y buscar el liderazgo.