Ron Hochstein empieza a practicar fuerte el idioma español. Este canadiense con gran experiencia en la minería está desembarcando en la Argentina, dónde será el encargado de ejecutar la mayor inversión directa de la historia del país. Es el CEO de Vicuña, la compañía creada entre los gigantes mineros BHP y Lundin para desarrollar un área que comprende los poryectos Josemaria y Filo del Sol, en San Juan.
En esos proyectos de cobre, oro y plata; como le acaban de comunicar en persona al presidente Javier Milei, invertirá u$s 18.000 millones. En la primera etapa serán u$s 7100 millones, para comenzar en 2030 a producir con la proyección (conservadora) de exportar más de u$s 6000 millones anuales.
Hochstein es pragmático y en diálogo con El Cronista lo ilustró con una historia, casi en tono familiar, que relató sobre su aprendizaje de algo que le dijo el fundador de la minera Lundin, la compañía de la que proviene hoy conducida por la tercera generación.
“Los recursos naturales, como el cobre, valen cero mientras están enterrados. Solo crea valor cuando alguien lo extrae”. Y si esa extracción es sostenible, agrega Hochstein, “el valor se multiplica: para las empresas, para los accionistas y, sobre todo, para las comunidades”.
Para que esa extracción sea posible en Vicuña, dice también con énfasis, es indispensable que se le apruebe el RIGI al que se presentaron en diciembre pasado bajo el esquema de inversiones de largo plazo. Otro hecho relevante para que la inversión avance es que haya una adecuación para el protocolo vinculado a proyectos binacionales, que el gobierno argentino se encuentra negociando con Chile.
El RIGI: condición indispensable
Hay un punto en el que Hochstein es categórico: sin RIGI no hay Vicuña.
“El RIGI es crítico. Es una precondición para que se haga la inversión”, afirma el ejecutivo. Para un proyecto con horizontes de 25 años y desembolsos multimillonarios, la estabilidad fiscal y regulatoria es “extremadamente necesaria”, señala.
La categoría “PEEL” bajo la cual aplicaron permite el desarrollo por etapas de estas grandes inversiones. Según explicó el CEO de Vicuña, el plan está centrado inicialmente en Josemaría, y se irá complementando a medida que avancen los estudios de ingeniería y ambientales.

Vicuña es un megaproyecto que promete ser una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo y la mayor inversión extranjera directa en la historia argentina.
El número impresiona: US$ 18.000 millones en diez años.
El anuncio realizado esta semana al Gobierno argentino fue, en palabras del ejecutivo, “la primera vez que pintamos realmente qué es Vicuña”. Y el cuadro es ambicioso: un proyecto con 90% de sus depósitos en Argentina, diseñado por etapas, con producción proyectada a 25 años.
Aun con esa preponderancia en el país, se trata de un proyecto binacional (con Chile) y esa característica es central para el futuro de Vicuña, que requiere actualizar el tratado con Chile para facilitar la operación sin fricciones fronterizas.
En la Casa Rosada escuchan con atención estas condiciones. Hochstein reconoce que hablaron con Javier Milei también sobre la evolución del tratado binacional con Chile. “Ahora que los funcionarios vieron la magnitud del proyecto, están trabajando para que el marco sea adecuado para que avancemos”, desliza.
La familia Lundin no es nueva en la Argentina. Dio sus primeros pasos en Bajo La Alumbrera, luego vendió y participó de Veladero. Ahora, junto con BHP, está detrás de Vicuña, un distrito que incluye los desarrollos de Josemaría y Filo del Sol, en plena cordillera sanjuanina, a más de 4000 metros de altura, con temperaturas que llegan a los -20°C.
“En San Juan no hay vegetación y hace -20°, pero soy canadiense”, ironiza Hochstein, convocado por los Lundin tras su experiencia en Ecuador para liderar esta nueva etapa.
Cobre para la electrificación del mundo
El corazón del negocio de Vicuña es el cobre. Y el timing no podría ser más estratégico. “El conductor de electricidad de todo lo que usa la electrificación es el cobre”, dice Hochstein. Autos eléctricos, redes inteligentes, energías renovables: la transición energética global está generando una presión inédita sobre la oferta.
La industria necesita nuevos yacimientos de escala. “Necesitamos 10 Vicuñas para cerrar la brecha entre demanda y oferta”, advierte el ejecutivo.
Las proyecciones en Vicuña hablan de:
- 400.000 toneladas anuales de cobre
- 7000 onzas de oro
- 22 millones de onzas de plata
- Vida útil promedio estimada en 25 años
Con precios conservadores —u$s 4,60 por libra de cobre, u$s 3030 el oro y u$s 40 la plata, casi la mitad de los valores de mercado— el proyecto podría generar picos de ingresos por u$s 6000 millones anuales, lo que equivale a todas las exportaciones mineras que realizó la Argentina el año pasado.
En escenarios más optimistas e inclusos reales (u$s 6 la libra de cobre), la cifra escala de manera exponencial.
Además, el mineral está cerca de la superficie, lo que convertiría a Vicuña en uno de los proyectos de menor costo operativo del mundo, según explicó José Morea, Country Director para Argentina y Chile de Vicuña.

Cronograma de inversión de Vicuña
El esquema de desembolsos de Vicuña está diseñado en etapas:
- 2027: comienzo de la gran inversión, con u$s 7100 millones en la primera fase.
- 2029: desembolsos incluso superiores para la etapa 2.
- 2030: producción del primer cobre.
Cómo se financiará el proyecto Vicuña
El CEO de la compañía bromeó ante la pregunta de El Cronista sobre cómo se financiará el proyecto. “Qué buena pregunta, no tengo idea”, ironizó Hochstein. Pero enseguida detalló:
- Habrá inyecciones de capital de los accionistas.
- Lundin tiene disponible ya líneas de crédito por 4500 millones y BHP, la minera más grande del mundo, cuenta con sus propio acceso a líneas importantes.
- En etapas posteriores, el propio flujo de caja del proyecto financiará las ampliaciones.
En el pico de obra de construcción del proyecto podrían trabajar 12.000 personas, más 19.000 empleos indirectos.
En energía, el abastecimiento de Vicuña será mayoritariamente argentino. En logística, aparece un punto clave: como los refinadores están en el Pacífico, existe ventaja en exportar por puertos chilenos.
Para la etapa 2 se evalúa un ducto de concentrado hacia el Pacífico y una planta desalinizadora de agua de mar, bajo un esquema de outsourcing. Todo deberá ser validado por ambos Estados: presidentes, cancillerías y ministerios de Economía trabajan en el tema.
Glaciares, compre local y licencia social en Vicuña
Consultado por posibles restricciones ambientales en medio de la discusión por la Ley de Glaciares, Hochstein asegura que el proyecto no tiene limitaciones vinculadas a glaciares.
Sobre el empleo y la contratación de proveedores locales, el ejecutivo rechaza las cuotas obligatorias. “Nunca me gustaron esos acuerdos. No hace falta imponer restricciones sino fomentar escuelas técnicas y capacitación”. Su visión: incentivar la formación antes que imponer cupos.



