El pésimo humor de los mercados internacionales que se viene profundizando en los últimos meses por la crisis de Europa, y algunas señales negativas de los Estados Unidos comenzó a ponerle un freno a las emisiones de deuda corporativa en el mercado local. Ayer, Arcor picó en punta e informó públicamente que desistía de salir a buscar hasta u$s 100 millones en el exterior y agregó que mantendrá la decisión hasta que se modifique el estado de incertidumbre que presentan los mercados internacionales o se disponga la cancelación de su emisión.

El grupo cordobés anunció su decisión de frenar la emisión de Obligaciones Negociables (ON) correspondientes a un programa global por hasta u$s 100 millones con un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ayer. Arcor tenía planeado colocar sus bonos a lo largo de este año. De hecho, ya había pedido autorización a su asamblea de accionistas y presentado todos los papeles necesarios ante las autoridades. La emisión de estas ON había sido autorizada durante una reunión de directorio realizada el 23 de febrero pasado. De todos modos, la empresa aclaró en su comunicación que la suspención resuelta no afecta la situación financiera de la sociedad.

Lo concreto es que, como otras empresas locales, los ejecutivos de Arcor también consideraron que actualmente no hay condiciones lógicas para encarar este proceso.

Y, según fuentes del mercado, no las habrá por lo menos por lo que queda del año, en un contexto de mercado como el actual, donde las empresas saben que tendrán que pagar más por los fondos que quieren obtener.

Arcor cuenta con 41 plantas, de las cuales 30 se localizan en Argentina y 11 en otros países de la región y factura alrededor de u$s 3000 millones anuales. En total reúne 19.000 empleados, de los cuales 12.600 están en la Argentina, 3.500 en Brasil, 1.500 en Chile y 900 entre México y Perú.

Y desde el año pasado viene encarando un plan de inversiones bianual por u$s 300 millones que concentra gran parte de los recursos en la producción de galletas y chocolates.

Y como no cotiza en bolsa, su principal alternativa en la búsqueda de financiamiento son las Obligaciones Negociables (ON).

La de ayer no es la primera oportunidad en la cual el holding de la familia Pagani suspende una colocación de ON con el fin de buscar dinero en los mercados externos que le permitan financiar planes de expansión o cancelación de deudas. Ya en 2007 había estado en una situación similar por las mismas causas: la volatilidad de los mercados internacionales.

Sin embargo, en 2010 la situación fue otra y Arcor logró colocar de manera exitosa u$s 200 millones con vencimiento en 2017 a una tasa anual del 7,25% en un proceso en el cual recibió una ola de ofertas que superó ampliamente en diez veces el monto a emitir.

Así, la empresa se convirtió en la quinta compañía en emitir deuda en los mercados externos ese año y la primera en conseguir financiamiento más barato que el Gobierno. El bono fue lanzado por parte de JP Morgan y Santander, como colocadores principales, y BNP Paribas como co-manager. Esa emisión forma parte de un programa global de u$s 500 millones.