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Un tour por Tel Aviv, la ciudad de las startups

Cada 1800 habitantes hay una hi-tech en desarrollo. El 40% se dedican a internet. El Municipio promueve la generación de estas compañías vinculadas a las nuevas tecnologías, incluso para la integración cultural en el norte del país

Más de 300 días de sol al año. Playas, del Mediterráneo, con agua cálida y arena fina. Así se presenta en el mundo virtual Tel Aviv, una ciudad que busca ubicarse como la segunda en el mundo, después de Silicon Valley, con mayor porcentaje de empresas tecnológicas. No hay fábricas con chimeneas humeantes.

Hay oficinas con espacios de recreación y colaciones gratis y sin máquinas que marquen horario de salida o de llegada. Las 1500 hi-tech ya desarrolladas concentran 50 mil empleados; el 40% están vinculadas a Internet y van de innovaciones en materia de seguridad (en la web, en grandes eventos como radares para detectar drones) a proyectos vinculados a la salud como los lentes con cámara que leen de Orcam (en Jerusalem), entre otros. Hasta la gigante Coca Cola aprovecha las oportunidades que se generan en los alrededores del Rocher Boulevar, en Tel Aviv. La compañía organiza programas de siete meses para innovadores (diez por año) a los que se capacita y orienta en The Bridge, se les enseña a contar la historia de su producto (story telling) y se los contacta con grandes clientes, incluso la propia Coca Cola que optimizó ventas en India y Vietnam con aplicaciones producidas en esta ciudad.

The Library , ubicada en el que fue el primer rascacielos, achicó el espacio para libros (consultados cada día más vía web) y adaptó los salones como coworking para startups que recién comienzan. Lo explica Mira Marcus, directora de prensa del municipio de Tel Aviv: "El ADN de la ciudad consiste en tener ideas o crear algo para cambiar". Escritorios, wi-fi libre, y ¡café libre! por la simbólica suma mensual de 350 shekels (u$s 87) durante cada uno de los seis meses, el tiempo estimado para que los emprendedores tomen impulso y se muden a espacios similares o sus propias oficinas. Tres de los 70 coworkings son del municipio (uno de ellos, el WMN, generado exclusivamente para fomentar el ingreso de mujeres al mercado).

En los 52 km de la ciudad algunas startup pasaron el techo: Similar Web está cotizada en u$s 500 millones. Su fundador, Or Ofer, arrancó en 2008 comparando páginas de internet para ayudar a sus padres a vender joyas y cuadros y hoy, gracias a inversores y clientes, amplió su campo al análisis de comportamientos en la web. En lo que va del 2016 sumó 15 empleados por mes a los 300 que tiene, después de duplicar la cifra del 2015.

Desde aquí, donde hubo 200 mil personas en la Gay Parade a principio de junio y un atentado la semana siguiente, se muestra como atractivo el alto porcentaje de jóvenes (33% de los residentes tienen entre 18 y 35 años), el mayor número de ingenieros per cápita del mundo y el 57% de residentes con un título de segundo grado o un master. Hay algo así como una startup cada 1800 personas y 5% de la población tiene un Phd.

A los niños, además de inculcárseles el cuidado del agua como un recurso natural escaso y preciado, se les estimula el aprendizaje de matemáticas a través de encuentros tecnológicos y de innovación.Todos hablan inglés y los tres años de servicio militar obligatorio para los varones judíos y los dos para las mujeres judías terminan de perfilar una población preparada para los conflictos bélicos y les da ventajas respecto de la población árabe que en el norte, en Nazareth, empieza a acceder a empleos en empresas tecnológicas gracias al impulso del Ministerio de Industria y la Autoridad para el Desarrollo Económico.

Ongs como la judío-árabe Tsofen trabajan en el mismo sentido y confluyen con empresarios en el Business Incubator Center, un parque industrial de 15 mil metros cuadrados que, frente al Monte de la Precipitación y con estética de museo moderno, promueve el empleo con integración entre israelíes judíos, cristianos y árabes. "Si queremos un cambio tenemos que elegir empresas que provoquen el impacto", señala Debbie Simmons en representación del parque. Lo repiten en Tsofen, donde apuestan a los jóvenes como la esperanza del cambio y a las hi-tech como catalizador de una sociedad nueva, en paz, integrada y más equitativa.

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