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Squassini: "El problema no es mantener ventas, sino la pérdida de rentabilidad"

El hombre que está al frente de la bodega familiar Dante Robino es optimista y prevé un repunte leve del consumo para este año, pese al fuerte alza del precio de la uva, por un segundo año de cosecha escasa y la suba de costos, ya que la inflación y la caída de las ventas generaron pérdida de rentabilidad. 

Squassini:

La vitivinicultura vive un año complejo, con una cosecha escasa por segundo , un fuerte aumento de los costos, sobre todo de la uva, en un contexto de caída del consumo local y de las exportaciones.

"Veo un consumo difícil en el corto plazo, porque complica la coyuntura, pero con muy buenas expectativas a mediano y largo plazo. El problema de este año no será tanto mantener las ventas, sino la rentabilidad, muy afectada por los aumentos de los costos", explicó Rafael Squassini, quien está al frente de la bodega familiar mendocina Dante Robino, de Luján de Cuyo, con productos que van desde los $ 80 (Novecento) a los $ 700 (Gran Dante).

"Este es el segundo año con pérdidas en la cosecha; la vendimia de 2016 fue un 40% menor y la de este año un 30% más baja, frente a 2015. El mercado interno es recesivo, cayó un 8% en 2016; en enero y febrero se redujo un 14%, pero se desaceleró en marzo, con una baja de sólo 1%. Si bien las exportaciones no caen, hay una desaceleración importante. Hubo una baja de 7% total, con granel incluido en 2016, pero en fraccionados creció 3%. El problema de este año no será tanto mantener la venta, sino la rentabilidad", explicó Squassini, en una entrevista a El Cronista.

–¿Este año también aumentó mucho el precio de la uva, por la cosecha escasa?
–El costo de la uva creció de 60% a 70% por la baja cosecha, estamos con un dólar planchado y no podemos subir los precios no sólo en el exterior, sino tampoco en el mercado interno, porque ya viene con una caída fuerte. En uvas Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay las subas son fuertes, pero la calidad es muy buena por menor rendimiento. Estos aumentos generaron una gran pérdida de competitividad. Quizás este año se logre mantener el volumen, pero a costa de perder más rentabilidad.

–Y los vinos más económicos siguen siendo los más afectados...
–La Argentina cae hace mucho en exportación de productos más económicos. El mercado local cayó 8% en 2016, por caídas fuertes en tetra-brik y finitos (finos de bajo precio). De $ 80 para arriba creció 4%. La rentabilidad ya fue afectada en 2016; se ajustaron más los precios en el mercado interno que en las exportaciones, con lo cual la rentabilidad es más complicada afuera que adentro.

–¿Las medidas medidas que el sector discute con el Gobierno, como bajar aranceles al ingreso de insumos, pueden ayudar a mejorar la competitividad?
–Sí, claro. Algunos rubros no son competitivos y los aranceles para importar quitan competitividad. En los últimos 10 años, la logística duplicó su peso en el costo del producto total, pasó del 5% al 10%, por el combustible, la falta de ferrocarril. Si podemos recuperar 5 puntos ayudaría. Sería ideal recuperar el tren, los costos logísticos son altísimos en la Argentina. No todo es el precio del dólar, tenemos que tener una economía competitiva más allá de la coyuntura y del dólar.

–¿Qué otra medida sumaría?
–También ayudaría negociar aranceles con otros países, en tratados bilaterales. A China ingresamos con 20% de arancel, pero Chile entra con 0%.

–¿Qué expectativas tiene para las ventas de la bodega?
–En el mercado interno vamos a perder rentabilidad, creciendo muy poco en volumen por desarrollos propios. Y en exportaciones estamos con desarrollos en Estados Unidos y China, lo que nos va a permitir crecer un 15%, con Novecento como principal espumante y Dante en vinos. Somos fuertes en espumantes, somos el segundo exportador argentino; aportan casi el 50% de nuestra exportación. Invertimos fuerte en China, abrimos una oficina propia. Le tenemos mucha fe a ese mercado, le vendemos vinos y espumantes. La Argentina es reconocida ya por sus vinos, pero no por los espumantes, aunque ya es un suceso en América latina.

–¿Qué opinión tiene de las decisiones del Gobierno?
–Creo que está intentando hacer más competitiva a la Argentina, pero me preocupa en qué tiempos y a qué costo. Estamos esperando ver cómo plasman las ideas que tienen. Necesitamos reglas de juego claras para desarrollar e invertir y un entorno competitivo.

–¿Cómo ve la economía?
–El corto plazo es duro, creo que podemos tener un mediano o largo plazo bueno, según como lo manejemos. Se hicieron muchas cosas que había que hacer, el tema es cómo seguimos. Veo un 2017 recuperándose hacia el segundo semestre y un pequeño repunte del consumo, con un mercado estable.