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Soborno y fraude informático, el combo delictivo que más sufren las empresas

Tanto en Argentina como en el resto de la región, los pedidos de ‘dádivas’ y el robo de información vía online afectan cada vez a más grupos. Y la mayoría no tiene preparación para afrontar los riesgos

El fraude o delito cometido a través del uso de medios informáticos sigue siendo una de las principales preocupaciones de las empresas de la región, incluyendo a las argentinas. Se trata del robo de información cometido por hackers o delincuentes virtuales que ya afecta al 28% de las empresas latinoamericanas. Es decir, casi una de cada tres compañías. De hecho, sus ejecutivos manifiestan haber sido víctima de un fraude corporativo en el último año. Por lo menos así se desprende de los resultados de la Encuesta Global sobre Delitos Económicos 2016, elaborada por PwC en 14 países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay. En total se realizaron consultas a más de 1100 compañías. De todos modos, el porcentaje muestra un retroceso de los casos reportados en comparación con la misma encuesta dos años atrás, que fue del 35%. Sin embargo, el estudio arroja un dato preocupante y es que en América latina el 39% de las organizaciones experimentó pedidos de soborno o desconoce si los experimentó en los últimos 24 meses. Además, el 46% de las organizaciones no cree que las autoridades locales tengan los suficientes recursos o estén lo suficientemente entrenados. Entre los diferentes tipos de delitos económicos a los que una compañía se encuentra expuesta, los primeros cinco lugares están ocupados por malversación de activos (78%); delitos informáticos (26%); uso indebido de información privilegiada (21%); sobornos y corrupción (21%); y fraudes de compras (18%). Así, los delitos informáticos se convirtieron en una seria amenaza para las organizaciones. Según el informe de la consultora, en este rubro es donde más crece la cantidad de víctimas. Actualmente, el 26% de los casos reportados se explican por esta categoría, cuando en 2014 eran sólo el 20 por ciento. Según el documento de la consultora, la mayoría de las organizaciones no tiene la preparación correcta para afrontar y entender los riesgos a los que se enfrentan y sólo el 46% afirma haber puesto en marcha un plan de respuesta preparado.
"Es importante que las organizaciones tomen conciencia de esta amenaza y evaluar todo su ecosistema de negocios en la región. Los hackers están las 24 horas del día buscando sus vulnerabilidades", señaló Diego Taich, director de forensic technology solutions de PwC Argentina. En este sentido, agregó que las amenazas pueden venir tanto de dentro como fuera de la compañía. Es más, el documento asegura que el 55% de los fraudes en Latinoamérica fueron cometidos por un empleado propio y el 45% restante por sus clientes, proveedores o socios. En la región, incluyendo a la Argentina, los mandos medios y la alta gerencia son más propensos a cometer delitos de "cuello blanco". Representan el 57% del fraude interno mientras que a nivel global el porcentaje es de 51 por ciento. Tres de cada cuatro encuestados creyeron que la oportunidad era el incentivo principal para los perpetradores internos. Al analizar la cantidad de fraudes según el tamaño de las empresas, el relevamiento mostró que las compañías con más de 500 empleados tienen más del doble de probabilidades (67%) de sufrir uno de estos delitos, siendo mayores los montos y la cantidad de operaciones involucradas. Respecto de las políticas de prevención, los especialistas de PwC destacaron que la manera más frecuente de detectar un fraude es a través de la auditoría interna: un 16% de los casos fueron detectados de esta manera.
Según la encuesta, el costo de los delitos económicos estaría creciendo en la región. El 10% de las organizaciones que reportaron un delito económico sufrieron un impacto financiero de más de u$s 1 millón, mientras que el 31% de las víctimas estimaron un impacto financiero mayor a u$s 100.000.