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Jueves 4.1.2018
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Según estudio, hay relación entre tener hijas y aumentar el éxito en los negocios

Un paper de la Escuela de Negocios de Harvard encontró que los inversores que tienen hijas mejoran la tasa de rentabilidad hasta un 10%. 

Según estudio, hay relación entre tener hijas y aumentar el éxito en los negocios

Un estudio de la Escuela de Negocios de Harvard difundido por el World Economic Forum (WEF) reveló que los inversores que tienen hijas mujeres tienen una tasa de rentabilidad hasta un 10% mayor que el promedio general.  

A simple vista la relación parece difusa, pero el argumento es el siguiente: los inversores que tienen hijas son más propensos a incorporar mujeres en los equipos de trabajo, lo que aumenta la diversidad en las compañías y eso es lo que tiene un impacto directo en el Ratio Interno de Retorno (IRR, por sus siglas en inglés) en los negocios. De acuerdo a lo que plantea el estudio, si hay más mujeres en las casas puede haber más rentabilidad en las empresas.

De una muestra de 1270 fondos de inversión, los investigadores identificaron que los socios que tienen hijas fueron un 24% más propensos a contratar una mujer. El efecto relativo de tener un mayor promedio de hijas que de hijos también aumenta el éxito de los acuerdos alrededor de 2,88%; un 10% por encima del promedio de éxito del 28,7%. Esto a su vez se traslada en un incremento del 3,2% en el Radio Interno de Retorno, un 20% más del promedio de retorno del 14,1% de los fondos. 

Paul A. Gompers y Sophie Q. Wang, los autores de la investigación, aseguran que el fuerte de su trabajo son "dos contribuciones importantes a la literatura sobre la diversidad" debido a su "novedoso diseño experimental".

"En primer lugar, mostramos que tener hijas pueden reducir los sesgos de contratación contra las mujeres. Segundo, mostramos que los impactos exógenos a la diversidad de género conducen a aumentos económicos y estadísticamente significativos en el desempeño", aseguran. 

Lo primero que hicieron fue analizar la tasa de contratación de mujeres seniors en las compañías. Allí encontraron que el 72,1% de los 'venture  capitals', -es decir, los que ponen el dinero en las start up para que puedan desarrollarse-, nunca tuvo una mujer en los cargos directivos.

A raíz de eso probaron que, cuando hay socios que tienen hijas mujeres, la probabilidad de contratar mujeres para cargos importantes aumenta significativamente. Y eso genera retornos positivos.

El argumento de los investigadores es que tener mayor contacto con mujeres permite romper un fenómeno que ellos denominan "homofilia", que es la tendencia de las personas de relacionarse con personas parecidas a sí mismas. Los entornos de negocios son en su mayoría varones, por lo cual son ellos los que tienen a reforzar sus contrataciones según sus grupos de pertenencia y por eso suelen no incluir a las mujeres en sus opciones de incorporaciones de personal. 

"Las mujeres tienen una tasa de ingreso mucho más chicas en las empresas de inversiones que en otros campos profesionales como la medicina o el derecho. Además, el porcentaje relativo de mujeres que forman parte de compañías de inversiones no se ha incrementado 'mesurablemente' en los últimos 25 años", escriben Gompers y Wang. 

Para llevar adelante el estudio, los investigadores recolectaron información de tres fuentes. Primero, incluyeron un dataset de los aspectos demográficos y familiares de los inversores. Segundo, tuvieron en cuenta un panel de datos sobre contrataciones de personal. Y en tercer lugar, consideraron los acuerdos y las performances de los negocios. 

Según el WEF, los investigadores buscan evidencia para hacerle frente a las críticas habituales a los estudios que hablan sobre el impacto positivo de las mujeres en los negocios. La principal crítica que enfrentaron es demostrar que la correlación no es causalidad, y eso fue lo que los llevó a buscar una variable independiente, en este caso analizar el impacto de las hijas en la predisposición a contratar personal femenino.

La distintas organizaciones de mujeres, especialmente en estos últimos años (en los que surgieron fenómenos como el #NiUnaMenos o el #MeToo), reclaman el derecho de ellas estar en los espacios en donde se toman las decisiones importantes. A pesar de que aún persisten techos y paredes de cristal (barreras imperceptibles a simple vista pero que efectivamente impiden el desarrollo), cada vez hay más evidencia de que resulta fundamental aumentar la participación de las mujeres en esos espacios de decisiones. Aunque hay organizaciones que señalan que, más allá de los beneficios, es simplemente un derecho de las mujeres de acceder a los mismos espacios que los hombres.

En la Argentina, por ejemplo, un documento elaborado por el Ministerio de Trabajo de la Nación muestra que el 77% del personal directivo en el sector son hombres y solo un 23% son mujeres, a pesar de que ellas son mayoría (57%) entre los profesionales científicos e intelectuales.