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"Sabiendo que el mail mató a la carta nuestra idea es agregar valor y sumar retail"

Al frente de la mayor empresa postal privada del país, Patricio Farcuh no es un empresario más. Lejos del establishment, a los 39 años de edad lidera un grupo compuesto por nueve compañías dedicadas a la oferta de servicios de recursos humanos y que incluye a OCA. Su holding factura $ 8000 millones por año y da trabajo a 18.000 personas. Sin embargo, no era un conglomerado conocido hasta que compró la empresa postal. Según versiones, esa operación estuvo vinculada a Hugo Moyano, líder de la CGT y del gremio de Camioneros. Farcuh las desmiente y asegura sentirse estigmatizado cuando escucha esa versión. En esta nota, habla de OCA, del mercado postal y de sus relaciones con gremios, el poder y la política

Personaje intenso, activo, exigente y extrovertido, dirige el Grupo Rhuo, dedicado a vender servicios de recursos humanos y que está integrado por nueve compañías. Divorciado, con dos hijos y amante de los relojes comenzó su carrera empresaria atendiendo pedidos en el call center de Freddo. Paradojas de la vida, terminó saltando a la fama con la sorpresiva compra, en 2013, de OCA. Tanto la empresa postal como la cadena de heladerías, en algún momento tuvieron al Exxel Group como dueño. Hoy, OCA es ‘la joya’ de Rhuo. Con una historia particular, pasó por dueños polémicos y hasta nefastos como Alfredo Yabrán. El Exxel la llevó al borde de la quiebra y sus activo pasaron a un pool de bancos que la vendió al fondo Advent. En 2009, su presidente, Alfredo Romero, la compró y en 2013 se la vendió a Farcuh. Hace dos meses, OCA volvió a ser noticia cuando la AFIP le trabó un embargo por casi $ 60 millones. Según Farcuh, la compañía no tiene deudas fiscales y el embargo fue incorrecto.

–¿Cómo llega una empresa del nivel de OCA a ser embargada?
–No lo se. Según la Ley de Procedimiento Fiscal, el embargo está mal hecho. Pero bueno, ya se hizo y yo trato de ser pragmático y resolver los problemas aunque no entendamos por qué pasan. Es más, en 14 años como empresario nunca me habían embargado. Por suerte, no me generó consecuencias ya lo que me preocupaba era no poder pagar los salarios.

–¿De qué forma se normalizó?
–Es que con la AFIP tenemos toda la documentación en regla. Nunca tuvimos ni siquiera una factura apócrifa. No salí a explicar nada porque no tenía por qué explicar algo que está mal hecho. En relación a los ratios de liquidez de OCA, activos, pasivos, retornos de inversión, etc. están en orden porque hacemos las cosas bien. Y tenemos un contador que es Grand Thorton, que también lo hace bien.

–¿Fue otra mancha para OCA, teniendo en cuenta la historia?
–OCA tiene una historia complicada. que no se la puede evitar. Tiene 59 años, siempre con un contexto muy particular. Y no hay que negar el pasado. Yo respeto el valor que le sumaron en diferentes proporciones sus anteriores dueños. Hubo uno que le agregó mucho valor. Y hoy la gente está orgullosa de trabajar en OCA.

–¿Qué diferencia de su historia a la OCA del Grupo Rhuo?
–Nuestra decisión es agregar valor. Hay una posibilidad de reconvertir este sector. Está claro que el envío de cartas va a seguir bajando. Pero va a tener un piso. Sin dudas, el ecommerce y el mail serán necesarios. Pero hay que ser eficientes e invertir mucho dinero.

–¿Cómo materializan ustedes ese nuevo escenario postal?
–Sabiendo que el mail mató a la carta, nuestra idea es aprovechar el sinfín de oportunidades para agregar valor, como por ejemplo, sumar retail. O vender autos a escala, del modelo que corría Juan María Traverso pero con materiales de las réplicas más caras. También inventamos carritos eléctricos para que usen nuestros distribuidores que en algunos barrios ya andan en fairway. Le añadimos un geolocalizador que permite seguir en tiempo real el recorrido del distribuidor. También se lo puede encontrar en la calle y recibir el envío en el trabajo o donde el cliente pida. Es como un Uber postal. No tenés que esperar todo el día en tu casa para que llegue el cartero. Imaginate encontrarte al cartero en el camino y que te de la carta.

–¿Tiene ganas de vender OCA?
–No se, porque como no depende de la plata, también depende de la plata. Sería fácil desprenderme. A mi me gusta crear. Yo vendería ideas. No quiero ser soberbio pero me gusta eso, sentido común.

–¿OCA es suya o de Moyano?
–En mi casa, puteo en arameo cuando dicen que soy testaferro de Moyano. Da bronca que te subestimen y te estigmaticen. Y si no me embargaron nunca es porque las cosas las hago bien. Si cualquier gremio tiene un empresario con 8000 empleados y delegados que nunca hacen problemas es porque están tranquilos. El sindicato de Camioneros es el mas pesado tras haber comprado OCA. Pero el tipo está contento porque se hacen las cosas bien. Y me jode que por esto digan que la empresa es de otro.

–¿Se lleva con los gremios?
–Tenemos la mayoría de la gente en Camioneros; Comercio; UOM; Uocra y Maestranza. Es un tema. Y no me hago la carmelita descalza, pero si cumplís el convenio y la gente está bien, no tenés problemas. De hecho, no tuve paros en 14 años no porque nunca haya discutido, sino porque la gente también se lo cuestiona en algún momento.

–¿Sus vínculos con el poder de turno de qué forma los encara al tener contratos con el Estado?
–Me meto en mi microclima. Es difícil la Argentina, pero a mi me gusta este país. Trato de colaborar en lo que puedo, en poder hacer una logística más coherente, por ejemplo. No quiero ser millonario y no poder salir a la calle. Me gusta el dinero, pero soy muy llano en ese sentido. ¿En Argentina podes gastar u$s 500.000 por mes?. Sería hasta obsceno. Yo podría hacerlo. Pero ya está, para qué mas. Yo quiero que Argentina cada vez esté mejor. En cuanto a las relaciones con el Estado, diversifico los clientes al punto que el Estado en el grupo pesa sólo 4% y en OCA, 2,5%. Estoy orgulloso de trabajar con el Estado, pero es una mierda que te estigmaticen por hacerlo. Me da pena el tiempo que perdemos con todo el valor que le podemos sacar a este país.

–¿Tiene relación con el mundo empresario?
–Es difícil el establishment. No dejan entrar a un personaje nuevo como yo. Cuidan su lugar. Y aceptar una persona disruptiva, joven, no es fácil. Hago lo que entiendo que tengo que hacer para que me conozcan.

–¿De qué manera encara los negocios en el actual contexto?
–Es complicado el día a día cuando estás pensando en el largo plazo. Pero hay que hacer las dos cosas.

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