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Prorrogan la exención del impuesto al champán, pero ahora sólo por tres meses

El Gobierno extendió la medida que regía desde 2005 y había vencido el 31 de enero, pero sólo hasta abril. Las bodegas esperan que luego se prorrogue por un año, hasta que se elimine

Prorrogan la exención del impuesto al champán, pero ahora sólo por tres meses

El Gobierno prorrogó ayer, aunque sólo por tres meses, la exención del impuesto al champán, un tributo que las bodegas pagaban hasta 2005 por ser una bebida considerada de consumo suntuario. Según el decreto 355/2016 publicado ayer en el Boletín Oficial, con la firma del presidente Mauricio Macri y de otros funcionarios, se extiende hasta el 30 de abril la exención de ese impuesto, que había regido hasta el 31 de enero. La novedad es que, a diferencia de lo que sucedía durante el Gobierno de Cristina Fernández, cuando la exención se renovaba anualmente a cambio de inversiones, esta vez regirá sólo tres meses.


Hasta 2005, la venta de espumantes tributaba un impuesto de 12,7% por ser considerado un bien de consumo suntuario. Pero, en febrero de ese año, las bodegas acordaron con el entonces presidente Néstor Kirchner invertir el dinero que deberían pagar por ese tributo más un 25% extra en mejoras en bodegas y viñedos, a cambio de la exención. La medida apuntaba así a impulsar las ventas de espumantes y mejorar la calidad.


Según los considerandos del decreto de ayer, la exclusión del impuesto propició "un importante desarrollo en el sector, lo cual se ha visto reflejado en el crecimiento sostenido de la cantidad de litros despachados al mercado interno de vinos espumantes así como de las bodegas fraccionadoras participantes en dicho proceso". Y destaca que es uno de los objetivos del Gobierno "impulsar las economías regionales", por lo cual "se considera propicio dejar sin efecto transitoriamente el gravamen a las champañas hasta el 30 de abril de 2016".


Pese a que el período de vigencia de la medida es corto, en el sector entienden que es algo transitorio y esperan lograr un acuerdo anual, hasta tanto se trate en el Congreso una ley que exceptúe a los espumantes del tributo en forma definitiva. Un proyecto ya recibió hace tiempo media sanción del Senado, pero Diputados nunca lo trató.
"El Gobierno recién asumió y creo que quiere analizar bien todo; este decreto es un paraguas por tres meses, porque el acuerdo venció el 31 de enero y en estos días los espumantes devengaban impuestos", explicó Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, cámara que nuclea a bodegas del sector.


"Le estamos entregando toda la información requerida, cuántos productos se beneficiaron, cuántas bodegas elaboraban hace 10 años y cuántas ahora, cómo evolucionaron las ventas. Quieren analizar los números. El decreto es bueno porque estamos protegidos hasta abril, esperamos que luego se renueve por un año más", dijo Pina, y se mostró confiado de lograrlo, en vista de que ya obtuvieron del Gobierno la eliminación de las retenciones a la exportación y se vieron beneficiados por la devaluación para ganar competitividad en el exterior. "Le informamos cuántos espumantes existen y que hay oferta de diferentes precios, no sólo de lujo; son como cualquier otro vino, por eso no debe ser considerados suntuarios", explicó.


De hecho, si bien tradicionalmente los espumantes eran considerados productos suntuarios, sofisticados y exclusivos, para los momentos de celebración, con un dejo elitista, en los últimos cinco años creció la oferta de productos, tornando más accesible su consumo: se consiguen desde los $ 50 al público, si bien hay exponentes nacionales que pueden superar los $ 700 y más. Al mismo tiempo, la cantidad de bodegas que los elaboran creció de unas pocas en una década a más de 120.