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Por suba de tarifas y caída de salarios, este año el aguinaldo se destinará a cancelar deuda

El aumento de la luz y el gas y acuerdos paritarios por debajo de la inflación podrían impedir que el Sueldo Anual Complementario permita reactivar la demanda

Los consumidores se muestran más cautelosos, a la espera de mayor certidumbre económica

Los consumidores se muestran más cautelosos, a la espera de mayor certidumbre económica

Hace un año, con inflación y expectativas no muy positivas sobre el futuro, gran parte del aguinaldo de los argentinos se destinó al consumo de bienes durables. Este año, la situación es diferente.

Hubo aumentos tarifarios importantes y una inflación aún mayor con retracción del consumo. Por eso, se espera que la mayoría de los asalariados use la primera parte del Sueldo Anual Complementario (SAC) para ponerse al día con el pago de deudas, realizar sólo compras postergadas y también para ahorro, a la espera de mejores condiciones.

"El salario real cayó mucho en los meses previos, por eso creo que el aguinaldo va a ir más al ahorro o algún consumo rezagado. Cuando la confianza del consumidor está baja, hay más ahorro y menos consumo. Si bien, las perspectivas para el futuro son positivas", destacó Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

Con todo, el consumo del año pasado estuvo más vinculado a un tema de protección frente a la inflación y expectativa de una devaluación, con una suba especialmente en rubros como electrodomésticos. "Cuando el consumo vuela, la gente está bien y prevé que va a seguir estandolo. Ahí se da el boom. En 2015, la gente estaba bien pero no veía bien el futuro. Y ahora es al revés, está mal en el presente pero ve una mejora en el futuro", agregó el economista.

Un condimento extra, además, es que por primera vez en varios años, el aguinaldo de junio ahora estará alcanzado por el impuesto a las Ganancias. Con el agregado de que empleados que no estaban alcanzados por el impuesto el año pasado, este 2016 pasaron a tributar aunque están en el escalón más bajo de la escala.

"Históricamente, el aguinaldo de junio funciona como una suerte de desahogo, de ponerse al día, especialmente para las personas que para vivir gastan la totalidad de su sueldo o que mes a mes va pateando la tarjeta. Pero este año, los costos y la inflación se hacen notar más fuerte, sobre todo en los servicios públicos, que no se pueden postergar", señaló Manuel Rossi, CEO de Grupo Hidalgo, una consultora de Recursos Humanos que, además, tiene a su cargo la liquidación de sueldos de más de 28.000 personas. "Las paritarias cerraron un acuerdo primario de una cuota que en el primer semestre rondó 20% y que evidentemente no alcanzó", destacó el ejecutivo.

Así, los asalariados se encuentran en un momento de "tanteo" sin saber cómo les irá en la segunda mitad del año. Se pasó de un boom de consumo y 20 cuotas sin interés a una etapa de "ponerse al día", agrego.

Después de caídas de 1,2% en mayo; 10,3% en abril; 5,6% en marzo y 15,6% en febrero, en la medición de junio, el Índice de Confianza del Consumidor, elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella subió 0,2%. Con respecto a junio de 2015, cayó 22,2%.

"Con incertidumbre siempre tenés algo más de ahorro. Si hay un modelo de apreciación cambiaria e inflación elevada, el aguinaldo va a ir al consumo. Si no es así, vas a tener una pata de ahorro", explicó Soledad Pérez Duhalde, coordinadora de análisis macroeconómico de la consultora Abeceb. Aunque aclaró que hay expectativas de una mejora en la segunda mitad del año, se está lejos de que ese dinero vaya inmediatamente al consumo.