SE TRATA DEL PRIMER RETROCESO REGISTRADO EN EL AÑO

Por la volatilidad cambiaria, cayó en mayo la actividad inmobiliaria rural

Aún con datos negativos, en el sector esperan que un dólar más calmo y el acuerdo con el FMI ayuden a volver a crecer. La suba de tasas también enfrió el mercado

La actividad inmobiliaria rural sufrió en mayo la primera caída del año como efecto directo de la volatilidad cambiaria. Fue un "simbronazo" tal como lo definió a El Cronista Javier Christensen, Presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR).

Sobre todo por la alta actividad en el sector, el movimiento en el mercado venía de meses de franca recuperación y en alza, y con la expectativa de que para fin de año se estuviera hablando de un crecimiento superior al 50%. Pero la volatilidad cambiaria y la devaluación hicieron lo suyo, así como el aumento de tasas financieras volvió a pegarle a la actividad.

"No somos ajenos a lo que le sucede al país. Esto afectó a todos pero creemos que el acuerdo con el FMI fue rápido y una mayor tranquilidad cambiaria y si las tasas se ajustan un poco, todavía mantenemos buenas expectativas para la campaña agrícola y para la actividad inmobiliaria rural", destacó Christensen.

La entidad publica todos los meses su índice de actividad inmobiliaria rural (InCAIR) que refleja dicha actividad en todo el país y cuya base es de 97,5 puntos (que corresponde en forma histórica a su pico máximo registrado en septiembre de 2011).

En mayo, el valor fue de 37,93 puntos, una caída de 17,5% respecto al mes anterior (u ocho puntos), y también una baja del 3,12% respecto del mismo mes del año pasado.

En abril el mismo valor había sido de 42,06 puntos mientras que en marzo había alcanzado los 41,50 puntos. El mes más bajo sin embargo se dio el año pasado, en noviembre, cuando se situó en 34,74 puntos.

Tal como destacaron, "todo el mes se caracterizó por la incertidumbre y los temores en el sector económico-financiero, lo que disminuyó directamente en las consultas efectuadas para el inicio o la concreción de operaciones inmobiliarias rurales.

También se retrajeron los pedidos de tasaciones en campos".

El relevamiento se conforma, principalmente, en base a la cantidad de campos publicados en el mercado tanto para la compra-venta, como así también para el rubro de alquileres. Además, también utiliza como parámetro para la medición de la actividad del sector las operaciones concretadas durante el periodo evaluado.

Según comentó Christensen, la devaluación de la moneda ocurrida desde que comenzó el año mejoró la rentabilidad de algunas de las actividades primarias, sobre todo las que tienen que ver con la cosecha de granos y cereales, por lo que los alquileres desde que comenzó el año se "mantuvieron muy firmes, de forma sostenida, con muy buena renta para el alquiler por ejemplo de trigo y soja de segunda".

No tanto así para otras actividades secundarias del campo, como la producción tambera o de criaderos, donde los insumos como el maíz se encarecieron, lo que afectó directamente la rentabilidad.

Por su parte, desde la consultora Zorraquín Meneses indicaron en su análisis de junio, que respecto a los arrendamientos "se confirma lo dicho en mayo acerca de que se han cerrado ya numerosos acuerdos y que los valores son similares a los del año pasado". Sin embargo aclara que se trata de un momento "áspero" para pedir crédito bancario, con tasas en pesos que continúan altas (al 30% a 40% anual), y tasas en dólares en el orden del 4% anual. "Momento de esperar un poco para los que pueden hacerlo", destacó.

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