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Por ahorro o por el tránsito, porteños usan cada vez más la bici para ir al trabajo

Por comodidad, rapidez, salud y conciencia ambiental, cada vez más personas adoptan la bicicleta como medio de transporte urbano. El mercado ofrece cada vez más modelos y accesorios para "tunearlas", desde las clásicas playeras, hasta las mountain, deportivas, plegables y sustentables de bambú.

Por ahorro o por el tránsito, porteños usan cada vez más la bici para ir al trabajo

Cada vez más gente usa la bici como su principal medio de transporte, ganando en comodidad, rapidez y salud. Así como en Amsterdam, Munich o Copenhagen es frecuente ver a hombres de traje y mujeres con pollera y tacos pedaleando en sus rodados, también en Buenos Aires, Córdoba y Rosario se está extendiendo su uso no sólo para el esparcimiento o por deporte, sino para ir y volver del trabajo.

En el día mundial de la bicicleta, que se celebra todos los 19 de abril desde 1985 (y en Argentina se suma al Día del Bicicletero, todos los 28 de mayo, en homenaje a Remigio Saavedra, quien unió pedaleando las ciudades de Mendoza y Buenos Aires), esta actividad se encuentra en crecimiento en todo el mundo.

Según datos de la Cámara de Bicicletas, Partes, Rodados y Afines (Commbi), en el país se venden entre un millón y 1,2 millones de bicis por año. "El 80% se arman localmente, en una decena de fábricas pymes, cada una con entre 40 y 70 empleados, aunque hay un número mucho mayor de bicicleterías artesanales", detalla Enrique Españón, secretario de la cámara.

Argentina cuenta con una gran tradición en esta industria y se destacan desarrollos locales innovadores como la Bambucicleta (con caña de bambú), la ultraliviana Vika (plegable, de carbono), Alterna (eléctrica) o la Pedalec (con asistencia eléctrica al pedaleo), que el presidente Macri le obsequió a su par Obama.

Aunque en el último año y medio se incrementó el ingreso de rodados importados, "se trata en general de los de más alta gama que no compiten con los nacionales. Lo preocupante es el ingreso por contrabando de bicis infantiles por la frontera noreste", advierte Españón.

Si bien las ventas se mantuvieron estables, "en los últimos años creció mucho la cantidad de personas pedaleando por las calles", apunta Daniela Donadío, ex ciclista profesional y organizadora de la Expo Bike & Running que se realiza anualmente en noviembre en La Rural. "En esto tuvo que ver las bicisendas protegidas y la obligación para los estacionamientos de aceptar rodados", destaca la ex campeona nacional de ciclismo.

En la Ciudad de Buenos Aires, donde en 2009 se creó el sistema público de Eco-bicis, los viajes en dos ruedas crecieron exponencialmente. Según la secretaría de Transporte porteño, "cuando empezó el sistema sólo el 0,4% de los traslados se hacían en bici y hoy ya son el 3,5%. Esto implica unos 6000 viajes diarios, con 200 mil usuarios 1800 bicis disponibles y una red de 174 km de ciclovías". Desde hace dos años, el sistema es completamente automático y funciona 24 horas, siete días de la semana, con 138 estaciones en toda la Ciudad.

Según un informe del ITDP (Institute for Transportation & Development Policy), "para distancias menores a los 10 km en zonas urbanas, la bicicleta es la forma más rápida y sustentable para moverse". Esta conclusión se apoya en diversos estudios, como el que hicieron en 2013 "carrera de los medios de transporte", en el que compararon cuánto tiempo lleva recorrer en bici, colectivo y auto, los 6 km que separan el Parque Centenario de la Plaza de Mayo en hora pico (8.30 de la mañana). Quien lo hizo en dos ruedas, a un ritmo moderado, llegó a destino en 26 minutos, contra los 42 minutos de promedio en auto o colectivo, y además viajó gratis y no generó emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del Cambio Climático.

¿Otras razones para pedalear? La deportóloga y cardióloga Patricia Sangenis menciona algunas: mejora la función cardiovascular; afirma los músculos y reduce la grasa corporal, mejora la capacidad pulmonar y la circulación sanguínea; aumenta la absorción del calcio en los huesos, disminuyendo el riesgo de fracturas; produce menos impacto en las articulaciones que el running; reduce los niveles de colesterol malo, triglicélidos y la concentración de glucosa en sangre (glucemia); disminuye los niveles de adrenalina (la hormona del estrés) y aumenta los de endorfina (la hormona de la felicidad); optimiza las funciones digestivas, renales y endócrinas, así como el estado de ánimo y el sueño.