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Picasso, la estrella del mercado, con ventas cercanas a los u$s 600 millones en un año

Durante 2015, se vendieron solamente en subastas 2900 obras por valor de u$s 568 millones. En la última década los precios de su prolífica obra se duplicaron

Esta es la octava nota que escribo sobre mi admirado Pablo Picasso (1881-1973) en los últimos seis años para El Cronista. Su figura marca a fuego todo el arte del siglo XX y su prolífica obra de más de 90.000 pinturas, temperas, tintas, lápices, cerámicas, grabados y esculturas, nos demuestran que para que un artista sea cotizado y conocido es necesaria una cantidad importante de obras que permitan a los operadores del mercado invertir en la difusión de su obra.
Durante el año pasado se vendieron solamente en subastas 2900 obras por valor de u$s 568 millones y en la última década sus precios se han duplicado. Sólo en el pasado mes de febrero se ofrecieron a la venta pública 327 obras, la mayoría de ellas provenían de la colección de una de sus nietas. Una cabeza de mujer, de 1935, se vendió en Londres en 27 millones de dólares hace un mes.
En subastas públicas, cada cinco años, aparece una obra que se vende en más de u$s 100 millones. En 2004, una bella obra de un joven con una pipa de su período rosa llegó a u$s 104 millones. Luego, en 2010, una de sus mujeres de la década del ‘30 llegó a u$s 106 millones; y el año pasado otra de 1955 llegó a u$s 179 millones.
Ahora se ha vendido un yeso en más de u$s 106 millones, pero aún no sabemos quien se la quedará. Una de sus nietas se la vendió en u$s 50 millones a un intermediario europeo que parece se la vendió a la jequesa de Qatar, pero simultáneamente Larry Gagosian, el mayor marchand del mundo, la compró en u$s 106 millones y la revendió a un coleccionista, que la prestó al MOMA de Nueva York para la exposición de esculturas que terminó el mes pasado.
Ahora está el tema en los tribunales de Nueva York y la escultura en custodia en depósito de Gagosian. Esta sería la escultura en yeso más cara de la historia y también alguna cerámica del malagueño se ha pagado u$s 1,5 millones. Picasso fue una esponja que absorbió todo lo bueno que vio, con originalidad siempre dejó buenas ideas, sostenía que la inspiración podía existir pero que servía si uno estaba trabajando. Comentaba que pintar como los grandes del Renacimiento le llevo pocos años, pero pintar con la frescura de un niño le llevó toda la vida. Irónicamente decía que un artista copia y que un gran artista ¡ROBA!; que él hacía lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera, y para colmo decía que el mayor enemigo de la creatividad era el buen gusto.
En fin, no sólo nos ha dejado maravillas y sus trabajos realizados equivalen a ¡tres por día!, sólo superado por Warhol –quien tenía una fábrica de trabajos en serigrafía y decenas de ayudantes–, sino que su memoria y recuerdo lo agigantan día a día. En Buenos Aires, tenemos una obra en el Museo Nacional de Bellas Artes y otra en el Museo Yrurtia de Belgrano que merece ser visitado.