ELIGIDOS POR FAMOSOS COMO ELTON JOHN Y GWYNETH PALTROW

Perfumes con fragancias autóctonas se abren paso en el mundo del lujo global

La marca Fueguia 1883 ya cuenta con locales en Nueva York, Tokio, Zurich y Milán además de Buenos Aires. Usa ingredientes innovadores, como cannabis y coca

Desde cardos, palo santo y algarrobo hasta cannabis y coca. Con más ingredientes innovadores de más de 85 plantas, en su mayoría autóctonas de la Patagonia, la marca Fueguia 1883 logró abrirse paso en el competitivo mercado de las fragancias de lujo. Fundada por el emprendedor argentino Julián Bedel hace siete años, hoy cuenta con locales en Nueva York, Tokio, Milán, Zurich y Buenos Aires y subsidiarias en Japón, Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, Hong Kong, Argentina y Uruguay. Elegida por famosos como Elton John y Gwyneth Paltrow, la marca tienen en sus planes varias aperturas para este año, que incluyen tiendas en Londres, Los Angeles, Toronto y Vancouver.

"La idea era crear una marca de lujo enraizada en la Patagonia, que sea una plataforma de lo que es la diversidad de la cultura y de nuestras plantas. Aportar innovación a partir de los ingredientes usados, la sustentabilidad de los procesos, y en la integración, desde las formas de extraer de las plantas, la creación, la producción y el packaging", explicó Julián Bedel, fundador de Fueguia, que vive en Milán y está de paso en Buenos Aires. "No hay nada similar en el mundo del perfume que tenga este grado de integración. La industria, ya sea de nicho o las marcas conocidas, usan algún tipo de outsourcing en las etapas de creación, manufactura, comercialización y caen en las mismas cinco grandes empresas", agregó. La marca trabaja con ediciones limitadas de 400 botellas por edición, con precios que van desde $ 5000 para los perfumes y $ 2100 para las aguas.

En sus comienzos, Bedel se asoció a Amalia Amoedo, nieta de Amalia Lacroze de Fortabat. Pero a fines de 2014 sumó un nuevo socio el empresario uruguayo Matías Galeano, de la industria farmacéutica y compró la parte de Amoedo, hoy desvinculada de la empresa. "Mi socio me permitió un crecimiento muy grande", destacó. En Uruguay cuentan con un laboratorio, Fueguia Botany, donde extraen y desarrollan los ingredientes. En tanto, la producción se concentra en una fábrica en Milán, desde donde salen los productos terminados, y además se fabrica el packaging, en cajas de madera. Las botellas también se producen artesanalmente en cristalerías francesas.

Bedel destaca que el gran diferencial de la marca es no utilizar ingredientes sintéticos como sucede en la mayor parte de la industria de fragancias y tener certificaciones 100% biodegradables y aptos para veganos. En muchos casos, para la extracción de ingredientes se apoyan en comunidades con tradición en recolección de frutos o raíces de distintas zonas del país, o en utilizar ingredientes que de otra forma serían descartados como los que se obtienen tras una poda (del ciprés, por ejemplo) o del aserrín que surge de la carpintería de muebles de palo santo.

En los planes de inversión de la compañía, los mayores costos pasan por las aperturas de locales, que son propios de la marca y no franquicias. Cada nueva tienda demanda al menos unos u$s 1,5 millones.

Entre los desafíos que encuentra el emprendedor, destaca que "hoy es más exigente para las marcas demostrar que son de lujo. Pero hay gente más ávida de acceder a un super lujo y clientes que buscan conocer más de lo que hay detrás de cada producto".

 

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