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Para pagar la deuda de Impsa, Pescarmona cede el control de su holding empresario

El grupo mendocino deberá vender el 65% del capital para reestructurar un pasivo de casi u$s 1400 millones. El empresario y su familia se quedarán con el 35% de capital del holding. Por ANDRÉS SANGUINETTI.

Para pagar la deuda de Impsa, Pescarmona cede el control de su holding empresario

Acorralado por las deudas de su holding y por los reclamos de sus acreedores, Enrique Pescarmona debió aceptar perder el control de Impsa.

Con un endeudamiento de casi u$s 1400 millones, el empresario mendocino debió aceptar los términos y condiciones impuestos precisamente por los tenedores de esa deuda que contemplan la venta del 65% del holding mendocino.

Es decir, una vez finalizado el proceso de reestructuración del pasivo, Pescarmona y su familia solamente mantendrán directa o indirectamente el control sobre no más del 35% del holding que fundó su abuelo en 1907 bajo el nombre de Talleres Metalúrgicos Enrique Epaminondas Pescarmona en Mendoza.

Allí se fabricaban repuestos de hierro fundido, equipos para la industria vitivinícola y compuertas para canales de irrigación. En la actualidad, Impsa ofrece soluciones integrales para la generación de energía a partir de recursos renovables, equipos para la industria de procesos y la energía nuclear.

El 30 de octubre del año pasado, el conglomerado mendocino entró oficialmente en default al no cumplir con el pago de u$s 20 millones de intereses de una serie de ON que vence en 2020 y corresponden a una emisión por u$s 390 millones realizada por WPE International Cooperatief U.A, brazo financiero de WPE, a su vez controlada por Venti, holding creado en enero de ese mismo año para unificar sus ingresos en pesos y reales y que tiene sede en Luxemburgo.

Impsa no pudo cumplir con esa obligación y tampoco recibió ayuda oficial del entonces gobierno kirchnerista, más que para abonar parte de los salarios de sus 1078 trabajadores. El holding entró en crisis la falta de liquidez disparada por deudas impagas que arrastra de grandes proyectos energéticos en Venezuela y Brasil.

Ahora, y luego de negociaciones con un importante núcleo de acreedores mayoritarios logró la firma de un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE), para reorganizar su pasivo. Pero debió modificar el convenio inicial por el cual solamente cedía el 40% de Impsa.

Entre sus acreedores se destacan organismos internacionales como la Corporación Andina de Fomento (CAF); el Eximbank y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); varias entidades bancarias oficiales como en Banco Nación y el Provincia. También en Superville; el Hipotecario; ICBC; HSBC; Galicia, además de bancos extranjeros como el Bradesco y grandes empresas del estilo de Usiminas; Microsoft; Telefónica; y hasta el Tesoro Nacional de Venezuela.

Impsa envió ayer un documento de casi 100 páginas a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que contiene los términos y condiciones requeridos por los acreedores para avanzar en el proceso de reestructuración total de su deuda mediante la firma del APE que presentará al juzgado de la doctora Gloria Cortés, a cargo de la convocatoria, para ser homologado.

“La sociedad ha alcanzado un consenso con sus principales acreedores que se refleja en la suscripción del Resumen de Términos y Condiciones para la Reestructuración Consensuada de la Deuda de Impsa”, aclara el paper.

El convenio crea la figura de un fideicomiso que contendrá el 65% de las acciones a ser vendidas por Impsa. También el holding se compromete a pagar u$s 546 millones hasta 2031 y a que los acreedores perciban u$s 221 millones de deuda “sustentable nominal” con un bono “par”, a cancelar en 15 años. Y otro tipo “discount” (a una tasa menor) de u$s 225 millones, más un pago adicional de u$s 100 millones.

Además, los acreedores tendrán el derecho a designar y remover a la mayoría del directorio que hoy preside Pescarmona y les otorga mandato para contratar a un asesor financiero independiente que deberá liderar el proceso de venta de la mayoría del capital de Impsa.

En otro tramo, el documento establece que la reestructuración debe permitirle a los accionistas elegir entre varias alternativas de nuevos títulos que van desde deuda no garantizada en pesos y en dólares (Deuda Impsa Par por $ 1 y u$s 1); deuda no garantizada discount por u$s 0,314 por cada u$s elegible que no esté denominado en pesos. También habrá un esquema similar para deuda discount en pesos y una deuda garantizada por un valor nominal de u$s 1 por cada u$s 1 de deuda elegible que no esté denominada en pesos y que esté garantizada.

Los nuevos títulos de deuda se emitirán por hasta u$s 472 millones (dependiendo de la elección entre Deuda Impsa Par y Deuda Impsa Discount). En todos los casos, el vencimiento de la deuda será en 2031.