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Pablo Curatella Manes, el mayor escultor sudamericano, cotiza en alza

Sus obras cuestan entre u$s 15.000 y u$s 250.000, aunque muchas promedian los u$s 100.000. Pero hace poco se ofreció una obra a 250.000 libras, con tendencia al alza

Hemos recorrido la vida y obra de los mayores escultores del siglo XX: Giacometti, Brâncu, Moore, Calder, Maillol y Rodin.
En Sudamérica hay una figura indiscutible, Pablo Curatella Manes, nacido en La Plata en 1891. Era el séptimo de nueve hermanos, hijos del escultor y decorador italiano Antonio y su madre de origen griego, Manes.
A los 15 años comenzó a trabajar en Buenos Aires, como ayudante del escultor Arturo Dresco. A los 20 años logró una beca para estudiar en Italia y partió a Florencia. Al poco tiempo se radicó en París, donde trabajó en los estudios de Maillol y de Bourdelle.
Por falta de medios económicos regresó y, al poco tiempo, volvió a París, donde trabajó tres décadas, se casó con una artista francesa, Germaine Derbecq, y fue influido por el post-cubismo. Realizó una serie de maravillosas obras en la década del 20. Los Acróbatas, Ninfa Acostada, Idilio Criollo, Las Tres Gracias, El Acordeonista, El Guitarrista, El Hombre del Contrabajo son obras fundamentales de la escultura argentina.
Es el primer artista de vanguardia de nuestro arte y la síntesis es su característica principal, además de integrar sus obras al espacio. A pedido de Bourdelle, el presidente Marcelo T. de Alvear le dio el modesto puesto de Canciller en la Embajada Argentina para poder solventar sus trabajos y mantenerse en París. Hombre disciplinado y trabajador, tomó su función con responsabilidad y se destacó como diplomático, incluso haciéndose cargo de la Embajada durante la ocupación nazi. Luego fue trasladado a Noruega y regresó en 1952 a la Argentina.
Le encargaron el busto de Evita, quien había fallecido, y su estupendo trabajo de planos geométricos fue rechazado por las autoridades, que deseaban algo realista y no plástico.
Realizó menos de 80 obras y donó la mayoría de los yesos al Museo Nacional de Bellas Artes, con algunos cargos que no se han cumplido.
Es el escultor argentino más conocido y sus obras están en los principales museos del mundo. Su mercado está en Francia y en la Argentina, muy pocas obras aparecen a la venta, solamente unas tres por año, y menos de 100 bronces en los últimos 30 años.
Su obra más buscada es Los Acróbatas, que representa a un padre y un hijo rusos, de un circo que actuaba en París y que se conoce en cuatro tamaños, que van de una altura de 265 cm a 12 cm, con valores de u$s 250.000 a u$s 15.000.
El museo Fortabat tiene El Dragón, que representa a la guardia de honor del primer ministro francés y que fue adquirida en subasta en u$s 100.000. Sus obras Musicales, El Acordeonista, El Guitarrero y El Hombre del Contrabajo se cotizan en u$s 100.000.
Recientemente en Londres se ofrecía en 200.000 libras esterlinas una pequeña versión de Los Acróbatas, de 42 cm de alto, y la tendencia es a la suba, ya que coleccionistas americanos han puesto interés en sus obras, que únicamente se consiguen en la Argentina y en Francia.
A Curatella Manes, todo honor y gloria, con el orgullo que fue un hombre que amó a nuestro país y falleció aquí en 1962.

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