Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Mientras los precios de las obras no logran remontar, crecen las subastas de esculturas

En el último mes se superaron cerca de 30 récords en valores de realizaciones de artistas de distintas épocas. Buenos resultados también en Buenos Aires

Christie’s está celebrando sus primeros 250 años, en medio de un ajuste en el monto de ventas, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y una falta de oferta de lotes de gran calidad, que redundarán en una baja del 40% en su volumen de ventas en el año. Ya vendió u$s 538 millones el mes pasado, casi lo que se vendió en 2009 durante la crisis de los bancos en Estados Unidos, y un 50% menos que en sus mejores años.
Hace tres años que pronostico un estallido de esta burbuja inflacionaria de precios y volumen en el mercado, y fue un error porque siempre subían ambos, pero ahora recién empieza a cumplirse mi pronóstico. Ya no hay garantías de venta por parte de las casas de subasta y los propietarios de buenas obras no se arriesgan a que la obra sea ‘quemada‘ ante la falta de ofertas. Un ejemplo es que se han retirado de la venta, el mismo día de la subasta, obras de Richter que tenían u$s 20 millones de base. La falta de interés motivó a la casa de subastas a solicitar al vendedor una baja en sus demandas y muchos prefirieron retirarlas. Lo mismo ocurrió, entre otros, con dos Picasso. Mientras esto pasa, la escultura está renaciendo en los grandes precios y además de Giacometti, Rodin y Calder, el apuntado por los coleccionistas es el británico Henry Moore (1898-1986). De este artista, vendió su bronce récord, una de sus típicas figuras reclinadas, donde integra al espacio (hay seis bronces de la misma) en u$s 33 millones, un 30% más de lo pagado hace cuatro años por otro bronce de la misma escultura. Hay otro artista británico, Richard Bonington (1802-1828), que es codiciado por los coleccionistas. Pintó pocas obras en sus 26 años de vida, y solamente 10 auténticas se vendieron en subasta en los últimos 20 años: el paisaje ofrecido era muy pequeño (24x33 cm) y triplicó su estimación al venderse en u$s 1,83 millones. La obra que más me gustaba, de todas las ofrecidas, era una mediana obra (56x76 cm) de Sir Alfred Munnings (1878-1959), en mi parecer el más importante pintor de temas ecuestres de la historia. La obra tenía un atractivo superlativo, ya que en ella está vestida de rosa la Reina Elizabeth, que está mirando en la ‘redonda‘ a su crédito Aureole, antes de correr el Derby de Epsom. Se comenta que lo primero que leía la reina a la mañana es la revista con las carreras del día. Siempre quiso ganar este clásico, y con Aureole, en 1954, logró su mejor resultado que fue salir segunda. Tenía una atractiva base de medio millón, pero siempre ocurre que lo muy bueno es deseado por muchos y se vendió en u$s 2,8 millones. Se han superado cerca de 30 récords de precios en el pasado mes, y de artistas de todas las épocas y calidades. El pintor número uno de Gran Bretaña es Frank Auerbach (1931) y una mediana obra de 61x55 cm, que es un retrato de su colega León Kossoff, duplicó su alta base y se vendió en u$s 3,6 millones. La otra estrella es la pintora geométrica Bridget Riley (1931), quien también duplicó lo estimado y se pagaron por una de sus pinturas u$s 5,8 millones. La obra, junto con varias más, se fue a Asia, aprovechando la baja de la libra. Todas estas obras fueron vendidas en la subasta del jueves 30, que recaudó u$s 133 millones y donde también había un Bacon (publicado el pasado viernes en El Cronista), que se vendió en u$s 27 millones. Hace una década el vendedor lo había pagado u$s 15 millones. Ahora vienen los remates de arte antiguo y solamente cinco pinturas tienen calidad superior. En Buenos Aires, hubo muy buenos resultados en las subastas de Saráchaga, y de su sobrino Martín Saráchaga, con un Berni vendido en u$s 165.000, un Quirós de Flores en u$s 110.000, un Bermúdez en u$s 94.000 y un Gramajo Gutiérrez en u$s 57.000. Dos medianos bronces de Curatella Manes (40 cm de alto) en u$s 67.000 y u$s 40.000, fundición Méndez, década del 70 en Buenos Aires, una rara carbonilla de arlequines de Pettoruti en u$s 43.000 y una marina de Justo Lynch en u$s 20.000. Ahora con el blanqueo creemos que habrá un incremento de la actividad local.