“Me preocupa más la baja de los commodities que la pelea con los buitres

Antonio Aracre, director General de Syngenta para Latinoamérica, es optimista sobre la campaña agrícola pese a las inundaciones y la incertidumbre de un sector con producción e insumos en dólares. Economista de la UBA, con un MBA de UADE y estudios en IAE considera que la renegociación de la deuda fue impecable

En medio de la preocupación por las inundaciones y la incertidumbre respecto de las consecuencias del estado de default selectivo del país, los productores se lanzan a la nueva campaña. Syngenta es una de las firmas líderes de venta de insumos para la siembra.


¿Cuál es la expectativa para el segundo semestre?
Hoy me preocupa más la baja de los commodities que la pelea con los fondos buitre. El precio de la soja tiene unos u$s 200 de diferencia con el valor de hace dos años y eso tiene un impacto en la rentabilidad del productor que no se compara con las retenciones, ni con la facilidad o dificultad para conseguir los permisos de exportación, ni con el precio de los alquileres de las tierras.


¿La situación económica general afecta?
Creo que la situación de incertidumbre y un ambiente de negocios menos claro para nuestro sector por la indefinición de las reales implicancias de lo que se llama el default técnico o de las consecuencias de la falta de arreglo con los holdouts en la mayoría de la gente que no tiene una comprensión detallada, genera duda, y la duda trae retracción o postergación de decisiones. Los productores tienen que decidir qué van a sembrar, cuántas hectáreas y cuánta inversión tecnológica entierran en el campo o no. Desde el punto de vista climático, hay una idea de que el próximo puede ser un gran año.


¿Va a caer la siembra de granos?
El productor termina sembrando. En el peor de los escenarios, hay más hectáreas con cultivos menos sustentables y con menor nivel de inversión. Pero el productor argentino, creo, es de los más inteligentes del mundo y me parece que aprendió con los años que ahorrar en tecnología no es bueno y eso me permite a mí ser optimista.


En un contexto en el que los productores hablan de poco margen, ¿a qué precios van a encontrar los productos esta campaña?
Trabajamos con clientes cuyo producto en muchos casos, termina siendo exportado, por lo tanto sus valores están fijados en dólares, como los nuestros. Pero mientras muchos de nuestros insumos también están en dólares, otros no, sobre todo lo que es producción local, con incidencia de mano de obra, que están atados a la inflación. Cuando la inflación le gana a la devaluación, tener el precio en dólares te perjudica y si es al revés, te beneficia. La Argentina tuvo un tipo de cambio competitivo y eso permitió crecimiento y expansión, pero en el último año esa competitividad exacerbada desapareció.


¿Usted cree que el tipo de cambio actual es competitivo?
Yo creo que sí, pero no tanto como ha sido en la primera parte de la última década.


Es decir que podríamos seguir con este nivel del dólar...
Va a depender de la inflación. La decisión de que el tipo de cambio oficial se vaya moviendo gradualmente con la inflación va a mantener la competitividad. No me parece que esté en el espíritu de este Gobierno generar un retraso cambiario.


¿Desde que se agravó el conflicto por el pago de deuda, la casa matriz pide más explicaciones?
No percibo que en últimos meses haya más consultas de la casa matriz, pero si en los últimos tres años. Argentina es el mal alumno de la clase, al que los maestros tienen entre ceja y ceja. Es complicado y rebelde. Pero hay una comunidad menos atada a la ortodoxia que intentan tomar una distancia un poco más prudente. Basta leer los editoriales del New York Times para ver que el Juez está tomando decisiones con un grado de peligrosidad importante, sobre todo, por el precedente que puede marcar. Creo que la reestructuración de deuda argentina se va a estudiar por años como una de las medidas de política económica más importantes de la historia. Para mí fue impecable y por eso tuvo un 93% de respaldo. Más allá de los usos políticos que se le pueda dar a esto, pero eso no quita preocupación sobre las consecuencias de esta situación.


¿Qué consecuencias?
Si esta situación se extiende, se viene la famosa frase de vivir con lo nuestro y eso trae mayor control sobre la importación.


¿Hoy tienen problemas con las importaciones?
Es un proceso en el que uno tiene que negociar permanentemente.


¿Cuál es su balance de la década de gobierno kirchnerista?
Destaco el salto tecnológico pero me queda como enorme frustración que no se haya logrado un entendimiento entre el campo y el gobierno nacional.

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