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Más de u$s 300 millones en ventas explican la locura por el arte contemporáneo en Londres

Dos días de frenéticas ventas en la capital británica hacen pensar que el mercado crece en precios y en volumen gracias a las ofertas privadas y a las galerías de arte y a las pujas de las grandes casas de subastas

por  IGNACIO GUTIÉRREZ ZALDÍVAR

Especial para El Cronista
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Aunque el año pasado se vendió solamente un 2% más que en 2015, ese crecimiento fue posible gracias a las ventas privadas y a las galerías de arte, ya que las subastas fueron un 25% más flojas en volumen. Pero esto es pasado, todo va ‘pum para arriba’ como lo demuestran las ventas de Bonhams, la décima casa de subastas, que logró recaudar u$s 8 millones. O Phillips, la séptima, que vendió por u$s 18 millones por 23 lotes con un récord, para el español Miquel Barceló de u$s de 3,7 millones gracias a una obra de la serie de corridas de toros que fueron expuestas en el Museo Picasso de París hace un año.

En tanto Christie’s vendió por u$s 138 millones en dos subastas. De entrada, hubo gran sorpresa ante el precio de una obra de la artista nigeriana de 33 años, Njideka Akunyili Crosby, en u$s 3 millones, cuando su mejor venta había sido de u$s 1 millón. La artista vive y trabaja en Los Angeles, y luego de su performance se ofreció una obra del rumano de 39 años Adrian Ghenie, la gran figura del arte actual a quienes algunos bautizaron como el nuevo Bacon. Su obra triplicó su base y se vendió en u$s 2 millones. Por su parte un Dubuffet, que está cosechando aumentos de precio, se subastó en u$s 12 millones; un Rothko en regulares u$s 13 millones, y un gran precio para el artista inglés de 57 años Peter Doig con su obra que cambió de manos en u$s 15 millones.

No remontan los precios pese a la poca oferta de obras de Andy Warhol, quizás han subido demasiado sus precios. Gran venta de Sotheby’s el miércoles, con una obra de Baselitz, bastante fea para mi gusto, que alcanzó los u$s 9 millones. Una obra hiperrealista de Gerard Richter (parece la fotografía de un Iceberg de 100x150 cm), fue pujado entre otros por tres asiáticos y llegó a los u$s 21,6 millones, el precio más alto de la semana. Una colorida y empastada tarjeta postal de 12x17 cm, del genial Nicolás de Staël, llegó a u$s 540.000, y otra miniatura de 22x17 cm, como una tablita dorada a la hoja, a la manera de los fondos de las obras de la Escuela de Siena en el siglo XIV, de Yves Klein, trepó a u$s 1,1 millones. Cuando no, locura con Basquiat. Una típica obra de hombre con cara de máquina Xerox, subió hasta u$s 14,6 millones. Un Christopher Wool (62) duplicó y llegó a u$s 8,7 millones en la puja más larga de la noche. Un Lucio Fontana, de cuatro tajos y 65x54 cm, llegó a u$s 1,8 millones. Alexander Calder es la otra gran figura del mercado de los últimos cuatro años y ahora también los chinos se interesan por sus móviles. Uno llegó a u$s 6,4 millones. Fabulosa subasta con ventas por u$s 144 millones por 61 lotes y sólo cuatro no se vendieron. Este es el segmento que vende cerca de u$s 1000 millones en subastas, porque hay oferta de obras ya que muchos son artistas contemporáneos. Qué bueno que esto ocurriera con nuestros maravillosos y esforzados artistas locales.

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