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Los instantes fotográficos de Cartier-Bresson se exponen en la Usina del Arte

Mas de 130 imágenes del prestigioso fotógrafo de la agencia Magnum se exhiben en Buenos Aires. Desde sus primeros trabajos mas poéticos hasta las series como corresponsal de Paris Match pueden verse hasta el 2 de abril.

Los instantes fotográficos de Cartier-Bresson se exponen en la Usina del Arte

Henri Cartier-Bresson, el fotoreportero, el artista, el gestor cultural. Henri Cartier-Bresson, el fotógrafo, el dibujante, el titular de su propia fundación. Henri Cartier-Bresson (1908-2004) tuvo la capacidad de conjugar todas sus facetas en una sola, la fotografía. Esa misma capacidad de condensar la plasmó en sus imágenes que capturan momentos mínimos enmarcados por otros más grandes. En la Usina del Arte y el Museo del Cine se pueden ver 133 fotografías del artista, desde sus primeros trabajos en París e Italia, sus imágenes más poéticas, hasta las series que realizó en sus viajes como corresponsal de la revista francesa Paris Match entre las décadas del ’50 y ’70.

Cartier-Bresson es considerado el padre del fotorreportaje y del documentalismo. Con su cámara Leica capturo instantáneas caracterizadas por contener instantes decisivos. En 1947 fundó junto a Robert Capa, George Rodger y David Seymour la prestigiosa agencia de fotografía Magnum Photos. Pero antes del fotoperiodismo, de las corresponsalías en el extranjero y de su labor como gestor cultural su pasión era la pintura. Parte de esa pasión originaria la traslada a las primeras fotografías que parecen interactuar con los trabajos de los artistas realistas e impresionistas de la segunda mitad del siglo XIX.

La faceta plástica de Cartier-Bresson está en “Domingo a orillas del rio Marne” de 1938 una alusión tanto en imagen como en título a “Desayuno en la hierba” de Edvard Monet o en las fotografías con trabajadores como protagonistas, muy parecidas a las obras realistas de Gustave Courbet. Y como no puede faltar en todo incipiente artista también están las naturalezas muertas captadas con el lente de su cámara.

“Son imágenes muy construidas, pero tomadas en el momento”, explica a la prensa Emmanuelle Hascoet, curadora de la agencia Magnum quien junto a la Fundación Henri Cartier-Bresson organizan la muestra. El instante, el momento, la inmediatez son conceptos que se repiten en sus fotos, pero no son azarosos: Cartier-Bresson es contemporáneo a los surrealistas, para quienes la pintura y la escritura automática eran la única forma posible de expresarse.

"Domingo a orillas del río Marne" (1938)

De esta época, década del ’30, es su foto más famosa, “Place de l’Europe. Gare Saint Lazare, Paris”. En ella se ve la imagen borrosa de un hombre saltando un charco al tiempo que su cuerpo se refleja en el agua. El movimiento tiene su correspondencia en un afiche con una figura que pareciera estar bailando. Un brazo que se encorva por acá, un reflejo en el agua por allá, un pedazo de arquitectura que continúa el movimiento de un cuerpo y la sensación de mirar y ser mirado, de eso se tratan las primeras fotografías de Cartier-Bresson.

De su etapa poética hay imágenes de Francia, España, Italia y México, entre otros países. Durante la Segunda Guerra Mundial fue tomado prisionero y escapó en el tercer intento. Pasó a la clandestinidad para ayudar a prisioneros y fugitivos a escapar. La liberación de París ya lo encontró con su Leica de nuevo en la mano registrando el momento.

Los años siguientes los dedicó a viajar por el Este, Estados Unidos y el Pacífico. Las imágenes de Berlín muestran a los ciudadanos intentando ver del otro lado del muro. En China toma fotografías de las avalanchas de personas que habían ido a buscar los 40 gramos de oro que entregaba el estado luego de la devaluación de la moneda local. A la Unión Soviética llega tras la muerte de Stalin y fotografía a un hombre desnudo frente a la fortaleza de San Pedro y San Pablo, a trabajadores disfrutando del fin de la jornada laboral y a jóvenes a la moda que podrían pasar por estadounidense.

Más adelante, la muestra fue montada en dos partes entre la Usina del Arte y el Museo del Cine (ambos unidos por una calle interna), se despliegan los paisajes y los retratos. “Busco sobre todo un silencio interior. Intento traducir la personalidad y no una expresión”, sostenía cuando inmortalizaba a Truman Capote, Jean-Paul Sartre, Henri Mattise y Alberto Giacometti.

"Muro de Berlín. Berlín occidental" (1962)

Para fines de la década del ’60 la pintura volvió a ocupar el principal lugar en su vida y desplazó lentamente a la fotografía. En 2003 creó la fundación que lleva su nombre para preservar su obra. Las copias que se hacían para exhibirse en muestras debían tener su aprobación. Las que cuelgan en la Usina del Arte son las ultimas que validó en vida para la retrospectiva realizada en la Biblioteca Nacional de Francia en 2003. Cartier-Bresson murió en 2004 a los 96 años. Hoy ya no se pueden hacer más copias de sus fotografías.

"Henri Cartier-Bresson: Fotógrafo" puede verse en la Usina del Arte y el Museo del Cine, Agustín R. Caffarena 1, hasta el 2 de abril.

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