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Los hoteles porteños, con rentabilidad a niveles mínimos por la caída del turismo extranjero

La menor demanda no les permite recuperar las tarifas, que están en dólares por debajo de 2011, en un contexto de inflación. Esperan una reactivación en el segundo semestre

El menor arribo de turistas extranjeros golpea de lleno a los hoteles porteños, que registran baja ocupación y no logran recuperar tarifas, en promedio más bajas en dólares que cinco años atrás, con el agravante de una alta inflación en pesos, acelerada desde diciembre tras la fuerte devaluación.
En el sector califican de "desastrosa" la situación, según palabras de Marcelo Giovannoni, presidente de la AHRCC, que nuclea a hoteles y restaurantes de la ciudad. Años atrás, el punto de equilibrio económico de los hoteles se conseguía "con un 40% o 42% de ocupación", dijo Giovannoni, pero ahora se necesita "un 60% de ocupación, cuando el promedio histórico en el territorio porteño es del 62%", destacó.
Arturo Navarro presidente de Aadesa Hotel Management Company, con 13 hoteles en el país y uno próximo a abrir en la ciudad, aseguró que "hoy la demanda de Buenos Aires y el precio promedio están en el peor momento. La demanda no aparece, las tarifas de los hoteles no suben y los costos aumentaron 30% anual. En diciembre, cuando se devaluó, se dispararon los precios, algunas cosas duplicaron su valor", se lamentó.
Buenos Aires fue tradicionalmente y, sobre todo, desde 2005 hasta 2011, una ciudad con alta ocupación y tarifas promedio. Desde 2003 creció rápidamente como destino del turismo internacional, hasta lograr un máximo en 2011, hasta que en 2012 comenzaron a descender los arribos. "Buenos Aires era una de las ciudades que se jactaba de tener un nivel de ocupación mayor al 70%; a la demanda corporativa se le sumaba una fuerte demanda de placer, porque es un destino turístico en sí y puerta de entrada para el resto de la Argentina", explicó Santiago Berraondo, vicepresidente de JLL Hoteles Sudamérica.
Según datos de esa consultora, la
ocupación de hoteles de cuatro y cinco estrellas promedió el 71% en 2011, el último año de crecimiento. En 2012 y 2013 bajó a 65% y 62% de las habitaciones, respectivamente. Y en 2014 y 2015 se redujo aún más, a un 58% de promedio anual, "muy bajo para Buenos Aires", destacó Berraondo.
Con baja ocupación, las tarifas no pueden recuperarse, lo que impacta de lleno en la rentabilidad. Gonzalo Pereira, gerente Comercial de la cadena Álvarez Argüelles Hoteles, explicó que "hay mucha oferta; al bajar la demanda los precios fueron en picada y muchas tarifas se pesificaron. Al estar la tarifa planchada se afectó la rentabilidad por los costos crecientes, que no se pueden trasladar a precios porque cae la ocupación. Hoy se consiguen cuatro estrellas por u$ 85 o u$s 90, valores de un tres estrellas", graficó.
Navarro coincidió, y agregó que "la rentabilidad de hotelería hoy es negativa, pero tener escala ayuda. No ganamos pero pagamos los gastos y el modelo funciona. Un hotel independiente hoy no puede ganar dinero", advirtió, y ejemplificó que se consiguen hoteles de cuatro estrellas "desde u$s 35 más IVA la noche, muy baratos". Hizo la salvedad de algunas "zonas protegidas", como Puerto Madero o zona norte del GBA, donde "hay mucha demanda y poca oferta".
Según Berraondo, "las tarifas en dólares de los hoteles de mayor categoría bajaron un poco. Hoy están por debajo de 2011; entonces promediaban los u$s 200, hoy rondan los u$s 180. Y las de cuatro están entre u$s 120 y u$s 140. La demanda cayó más que las tarifas, de más de 70% a menos de 60% de ocupación. Los costos aumentaron más que el dólar y eso mantiene la rentabilidad baja, en niveles mínimos, para la hotelería", advirtió.
Pese a todo, los hoteles son optimistas a futuro. Si bien la devaluación de diciembre impulsó los costos, por otro lado mejoró sus ingresos, al recibir más pesos por cada dólar de su tarifa. "Ahora las tarifas están un poco mejor por la cotización del dólar", admitió Juan Paredes, gerente de Desarrollo de Accor para la región.
Y en el sector esperan que las medidas del nuevo Gobierno también impulsen la demanda, sobre todo de viajeros corporativos, y con ello empiecen a recuperar tarifas (ver recuadro).