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"Los costos de la medicina bajarían si se crea una agencia que evalúe tratamientos"

Miguel Stariha es el presidente de William Hope, una obra social de personal fuera de convenio con 35.000 afiliados que debe su nombre al primer titular de la Cámara de Perfumerías y Afines de la Argentina, el sector que le dio origen hace casi cinco décadas. 

Stariha tiene 65 años de edad y más de 40 de médico, clínico y hematólogo. Con cinco hijos y después de haber pasado por diferentes cargos en hospitales municipales y como Director de Salud para latinoamérica de Unilever, actualmente reparte su tiempo entre sus tres grandes pasiones: la gestión del mercado de la salud, la colección de relojes automáticos y la navegación

Los altos costos que deben afrontar las empresas de salud, derivados de insumos importados y la complejidad en los tratamientos cada vez más comunes, son un desafío para Miguel Stariha, el presidente de la obra social William Hope. Confía en el esfuerzo que está haciendo el actual ministro de Salud, Jorge Lemus, para sostener a un sector que según Stariha está entre los mejores de toda América latina. Asegura que su compañía se encuentra en equilibrio económico gracias a "las muy buenas auditorias que hacemos para las prestaciones que se solicitan", en referencia a tratamientos de alta complejidad que en algunos casos no son necesarios. Apoya la creación de una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología Médica, que haría más eficiente todo el sistema.

–El Gobierno acaba de autorizar un aumento a las firmas del sector de un 6% en las cuotas para comenzar el 2017. ¿Es suficiente por ahora?

–El aumento es simplemente un punto a favor en un momento de contingencia económica que estamos viviendo. En los últimos cuatro años estamos haciendo frente a la evolución, el desarrollo y la complejidad de las prestaciones médicas que implica un aumento inconmensurable de costos en la prestación de salud. La dificultad está en que ese costo nunca va acompañado del aumento de nuestros ingresos. La gestión que hay que hacer para brindarle a cada afiliado lo que necesita teniendo en cuenta el presupuesto de la obra social es muy arduo. Este año tenemos un gran apoyo del gobierno nacional que nos soporta en cuanto a un nivel de reintegro importante de las prestaciones de alto costo, que hoy ya son cerca del 40% de las totales.

–¿El nivel del tipo de cambio es también determinante?
–Si porque la mayoría de los medicamentos de alto costo, las prótesis y aparatos que se utilizan son casi todos importados, no se fabrican en el país. Y hay otra particularidad que es que estamos reemplazando los medicamentos quimioterápicos por biológicos que en muchas ocasiones no son eficaces, pero que como estudios científicos demuestran que tienen mayor eficiencia y eficiencia que los comunes, hay que usarlos. Son pedidos por los médicos pero no siempre son los que dan mejores resultados en determinados pacientes.

–¿Por eso el sector pide una agencia que evalúe esos casos?
–Claro. Incluso el ministro de Salud, Jorge Lemus, con su equipo busca avanzar en una ley que cree lo dio en llamar la Anet, una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología médica. Existe en otros países como Chile, o Inglaterra que tiene el NICE, al que recurren los jueces y funcionarios para decidir y aprobar cuándo una tecnología se debe y puede utilizar en un paciente. Esto contiene costos innecesarios. Hoy, las complejidades en la legislación específica de cada una de las enfermedades, muchas de las que hay un porcentaje bajísimo de la población que puede padecerlas, suma gastos absurdos porque obliga a estudios especiales carísimos que no son necesarios.

–¿Se podría hacer más accesibles las cuotas para los afiliados?
–Todo se equilibraría mejor. El valor de las cuotas se pueden contener con buenos análisis de las necesidades de los afiliados una vez que el médico solicita la prestación y también intentando contratar la prestación a un precio de mercado. Hoy, para nosotros, la relación entre la cantidad de afiliados, ingresos y costos de las prestaciones está en equilibrio justamente porque hacemos una muy buena auditoria para las prestaciones que se solicitan.

–¿La judicialización de las prácticas es un problema para su modelo de negocios?
–Nosotros en particular no tenemos un impacto porque por ejemplo este año no hubo ningún amparo. Se que en otras operadoras si es un problema e incluso en otros países tiene una alta incidencia. Todo se cubre por amparo. Acá no estamos a ese nivel. Es un tema más de prepagas que de obras sociales.

–¿Qué cambios espera en la economía en 2017 que puedan impactar en sus planes?
–Esperamos que mejore la economía, porque se mantienen los puestos de trabajo o crecen y se incrementan nuestros afiliados. Toda queda en mejor equilibrio. Vemos el gran esfuerzo por parte de los líderes de los sistemas de salud, el ministerio y la subsecretaria del área para mejorar. Hay muy buena organización y un criterio racional en la utilización de recursos y no uno político o emocional que termina perjudicando a todos.