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Llegan los probadores VIP: compras a puertas cerradas por tickets de hasta $ 140.000

Una marca argentina sigue los pasos de Louis Vuitton, Hermés y Chanel y ofrece espacios exclusivos para un reducido número de clientes. Lo hace en una casona de Recoleta, donde también se puede disfrutar de una barra con botellas de whisky escocés o champagne francés; tomar un café o pedirle consejos a diseñadores o sastres

Llegan los probadores VIP: compras a puertas cerradas por tickets de hasta $ 140.000

Un vestidor de varios metros cuadrados, con prendas de seda italiana y de última moda en las principales capitales europeas; un barra con bebidas importadas; amplios sofás y un toilette privado. La escena es digna de una película de Hollywood protagonizada por algún hombre de bolsillos acaudalados que se pasea por su habitación. Sin embargo, una tienda escondida en el barrio porteño de Recoleta comenzó a ofrecer desde hace escasas semanas esa misma experiencia en la Argentina. Eso sí: no cualquiera puede acceder a ella.
Es que desde la última crisis financiera, personalidades públicas de todo el mundo se vieron obligadas a aparentar llevar una vida más austera, de modo que su consumo de lujo no salga en primera plana. Y para ello, firmas como Louis Vuitton, Hermés y Chanel crearon espacios para que políticos, empresarios, deportistas y artistas pudieran gastar su fortuna en moda sin la mirada acechadora de los paparazzis.
En el país, una marca de indumentaria de origen local fue la encargada de traer esta tendencia al mercado de la indumentaria local. Se trata de La Martina, que convirtió el tercer piso de su casona francesa en Quintana 545, en su primer Private Room. Este espacio es una suerte de probador ultra exclusivo con acceso sólo para clientes invitados por la etiqueta.
En este nuevo sector de la tienda, abierto al público en abril, los consumidores de mayores niveles de ingresos o VIP pueden disfrutar de una barra con botellas de whisky escocés o champagne francés, entre otras bebidas importadas; tomar un café Nespresso; acceder a charlas con diseñadores que los aconsejen o sastres que les realicen prendas a medida, y hasta hacer uso de un toilette privado.
"Los ‘socios’ del Private Room llegan a él a través de un ascensor privado, y pueden visitarlo cualquier día de la semana durante las 24 horas, siempre y cuando lo hayan reservado. Además, gozan de la posibilidad de tener un anticipo de cada colección una semana antes de su venta al público general. "También pueden ver y solicitar las piezas de sastrería y accesorios de nuestra línea europea, para luego enviar sus bolsas a su domicilio y salir del local con las manos vacías", cuenta Pablo Durañona, gerente de Marketing y Comunicación de La Martina para América latina.
Según explicó el ejecutivo a Apertura.com, la mansión, cuyos primer y segundo piso funcionan como sucursal de La Martina desde hace siete años, recibió una inversión de casi $ 1 millón para que su tercera planta se convirtiera en la actual Private Room.
Según Durañona, no hay ni una suscripción ni un ticket establecido para poder ser invitado al nuevo espacio de la marca, pero sí se debe contar con un perfil muy específico. "Por el Private Room han pasado clientes que se toman un vaso de whisky y recién días después hacen un pedido por teléfono", dice el ejecutivo.
También revela que hasta ahora han pasado por el tercer piso de la casona unos siete clientes entre ellos, personalidades de la política y el espectáculo que ya han gastado entre $ 40.000 y $ 140.000 por compra.
Al igual que probadores exclusivos, el tercer piso cuenta con un salón con un living con sillones y una mesa para diez personas con proyector incluido, amenities que los invitados pueden utilizar para tener reuniones de trabajo.
"La idea es adaptarnos a la medida de lo que los clientes nos piden, estar abiertos a sus necesidades", dice el representante de la marca.
A la hora de expandir este tipo de espacio a otras sucursales, el directivo adelanta que posiblemente será su tienda de St. James, en Londres, la primera en contar con su propio Private Room.
Además de esa sucursal, la marca cuenta con otro punto de venta en la capital inglesa. Se trata de su local ubicado dentro del Guards Polo Club, el club de polo en el que la Reina de Inglaterra organiza torneos para príncipes, condes y jeques del mundo entero, el cual fue abierto tras un llamado de la Realeza al propio Lando Simonetti, creador y dueño de La Martina.