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Las ventas de arte suben la apuesta a pocos meses del inicio de la era Trump

La expectativa por las elecciones y el triunfo del magnate en Estados Unidos no representaron grandes cambios en el mercado de las subastas que siguen recaudando

Luego del triunfo de Donald Trump, las ventas durante la semana del 14 al 18 de noviembre en Nueva York eran esperadas con suma ansiedad. Pero todo estuvo dentro de lo previsto: se vendieron u$s 1300 millones, y en estas páginas habíamos pronosticado u$s 1350 millones.
La prometida baja de impuestos a las grandes fortunas será motor para revitalizar este mercado, que crece hace siete años en sus precios, aunque su volumen disminuye. Esto, producto que los propietarios de obras están remisos a venderlas. Más de la mitad de los multimillonarios del mundo, con u$s 500 millones en tenencia, viven en Estados Unidos y son casi 40.000 potenciales compradores. En China ya son 5000 los que tienen buena liquidez.
El primer segmento que se beneficiará con la presidencia de Trump será el Arte Norteamericano, que está esperando una suba grande de precios. Christie’s vendió 750 obras en u$s 618 millones, con precios que fueron de u$s 800 a u$s 81,4 millones: batió 10 nuevos récords y las exposiciones fueron visitadas en el Rockefeller Center por más de 10.000 personas, con compradores de 43 países. Es líder en el sector de arte impresionista y moderno, y logró ventas por u$s 279 millones. Unas ‘Parvas‘ de Monet, que un inversor de Colorado compró en u$s 12 millones en 2002 y ahora esperó triplicar su inversión, pero por suerte para él se equivoco: se vendió en u$s 81,4 millones, logrando una valorización de casi el 600% y un retorno anual acumulativo del 15%.
También hubo récord para Kandinsky y su maravillosa obra que había vendido en vida a Solomon Guggenheim, y en 1964 éste la vendió. Ahora, luego de más de 50 años, la misma colección se vendió en u$s 23,3 millones. Un buen retrato de Dora Maar, una de las esposas de Pablo Picasso, se fue a Japón en u$s 22,6 millones: la tendrá ahora el joven coleccionista Maezawa, quien hace seis meses hizo un shopping list de u$s 100 millones en Manhattan. Las ventas de arte contemporáneo en Chrisitie’s lograron u$s 339 millones. El gran precio fue un De Kooning, que la misma casa había vendido hace 10 años en u$s 27 millones. Ahora aspiraban a un 50% más, pero trepó hasta los u$s 66,3 millones, un retorno en 10 años del 245%. Sin duda, una década ganada.
Sotheby’s vendió u$s 555 millones, en ventas modernas. Se destacó una obra del miembro de la Bauhaus, László Moholy-Nagy, una obra moderna de 1922 con parentesco con Mondrian, que alcanzó el récord de u$s 6 millones: su mayor valor en la venta de 40 obras en los últimos 30 años fue de u$s 1,6 millones. Eric Clapton, no sólo es un gran músico. Además es un coleccionista con buen ojo. Luego del 11 de septiembre de 2001, el mercado estaba deprimido y compró en Sotheby’s tres obras de Gerhard Richter en u$s 3,4 millones. Ya había vendido dos y la última se vendió en u$s 22 millones, con lo cual las tres recaudaron u$s 77,3 millones. El músico, en 15 años, tuvo un 2274% de ganancia o un 25% anual acumulado.
La Colección Ames fue conquistada porque se garantizaron u$s 100 millones, pero la apuesta salió bien ya que lograron u$s 130 millones, un buen profit para la casa vendedora. En general, las obras se han vendido en su estimación baja, pero hubo algunas sorpresas como otro Richter estimado en u$s 20 millones que se vendió en u$s 34 millones, o un retrato de Lenin de Warhol, que duplicó su base y se vendió en u$s 8 millones. Uno de sus autorretratos más conocidos se vendió en la base y fue con el 13% de comisión hasta u$s 24,4 millones. Un David Hockney, vendido por la galería Louver de Los Angeles hace dos años, logró récord al venderse en casi u$s 12 millones. Los que están felices son los integrantes de la tercera en discordia: Phillips, superó en un 66% sus ventas del año pasado y recaudó u$s 121 millones. Una obra de Richter, de la colección del fundador de Microsoft, Paul Allen, que representa un avión en foto blanco y negra movida, se vendió en u$s 25,5 millones; una obra de Clyfford Still llegó a u$s 13,7 millones y un Roy Lichtenstein se fue en u$s 21,5 millones. Sólo 3 obras no tuvieron comprador.