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Las librerías de la calle Corrientes, en crisis por los alquileres y las tarifas

Como Adan Buenosayres, que dejará de funcionar acorralada por escasez de clientes y suba de costos, otras librerías de la tradicional avenida enfrentan un oscuro panorama. También la suba de tarifas y la apertura de las importaciones colaboran para completar un escenario futuro incierto.

Las librerías de la calle Corrientes, en crisis por los alquileres y las tarifas

Cuando anunció en las redes sociales que cerraba su librería, nunca se imaginó que unos pocos días después habría gente haciendo fila en la puerta para poder entrar a comprar. David De Vita es el dueño de Adan Buenosyares, una de las clásicas librerías de nuevos y usados de la calle Corrientes que, acorralada por los aumentos de los alquileres, los servicios y la escasez de clientes, decidió bajar la persiana definitivamente.


La situación de Adan Buenosayres se repite. En menos de 10 cuadras de la avenida Corrientes, sólo entre Ayacucho y Cerrito, se reparten unas 30 librerías de nuevos, usados y ofertas con un panorama similar. "El problema de la calle Corrientes es que los alquileres son muy altos", se lamenta Raúl Paviolo, dueño de librería Libertador y con 40 años de experiencia como librero. Tuvo tres librerías y hoy sólo se quedó con una. En su caso, sufre el impacto de las tarifas: de los $ 1500 que pagaba de agua pasó a $ 6000. "Además, se abrió la importación de libros. Para los que también editamos nuestros libros, hoy es más barato traer libros de España que imprimir acá". En la librería Hernández también se pintó un escenario parecido. Sus vendedores admitieron que el primer semestre fue "nefasto" y que vendieron un 20% menos de ejemplares que el año pasado.


Es más, un informe de la Cámara del Libro revela que en los primeros meses del año hubo una fuerte retracción del negocio editorial. De hecho, en el sector se encuentran en alerta y se están organizando reuniones entre vendedores, editoriales de todos los tamaños y otros referentes para analizar la situación y tratar de encontrar respuestas al oscuro panorama.


Mientras tanto, el dueño de Adan Buenosayres no daba abasto en la caja de su local, donde el avance de los clientes que aprovechaban la oferta de tres al precio de dos no se detenía. "Lo nuevo, a veces, viene a rescatar a lo viejo. Las redes sociales vinieron a rescatar al libro, el medio de comunicación más antiguo", resumió ante El Cronista para explicar por qué su local de Corrientes, entre Rodríguez Peña y Montevideo, está repleto todo el tiempo.


Ayer, a las 10: 30, mientras 20 personas revisaban los estantes, otro tanto hacia fila en la puerta. No podían hacer entrar a todos porque casi no quedaba espacio para moverse. "La librería venía parada desde noviembre de 2015. En los últimos seis meses, los precios de los libros subieron dos veces, un 30% cada una. Cambió la canasta de consumo, bajaron las ventas y quedamos descolocados. Es una empresa familiar y ya no podíamos hacer frente a las cargas sociales", explicó De Vita. Por el local paga un alquiler de $ 50.000 mensuales y aunque intentó bajar algunos otros costos fijos, las cuentas no cierran.


Entre la fila de clientes están los que llegan esperanzados con una lista de libros a buscar y los que sólo pasan a ver qué se encuentran. Todos salen felices. Se van varios con clásicos de Roberto Arlt, Pablo Neruda y Eduardo Galeano bajo el brazo. Hay libros al 50% y otros desde $ 30. En el sótano de su local, De Vita atesora más de 60.000 ejemplares: remanentes de los que se desprenden grandes editoriales y lotes completos de otras más pequeñas –como Cartago Ediciones, que editó las obras de Karl Marx– y los libros de Edicol, una cooperativa formada por 12 libreros.