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"La ley de autopartes es correcta pero muestra una foto estática del sector"

Hugo Pascarelli es el CEO de la autopartista Famar desde que la firma pasó a manos argentinas el año pasado, después de que la estadounidense Delphi Electronics Sudamérica la vendió. Con tres hijos, tiene una vasta experiencia internacional en firmas de primer nivel como Shell, Monsanto y Pepsi. Asegura que ser un empresario argentino lo preparó para trabajar en la década del 90, tras la caída del muro de Berlín, en Hungría y sus convulsionados alrededores. Y a la vez, algunos conflictos que vivió allí le recuerdan a lo que sucede en la Argentina

El CEO de la autopartista Famar, Hugo Pascarelli, aseguró que la Ley de autopartes que acaba de aprobarse, junto con el acuerdo automotor firmado con Brasil, son las medidas que permiten consolidar al sector en el Mercosur, sin lo cual "la industria automotriz argentina difícilmente se podría sostener". Agregó que no espera una mejora importante en lo que resta del año pero que es optimista para 2017.

–¿Cuándo comenzará a impactar en sus negocios la Ley de Autopartes que acaba de aprobarse?
–La Ley es excelente y va en la dirección correcta porque trae primero certidumbre, luego consolidación y posteriormente inversiones. El resultado de ese proceso se verá recién a partir del año próximo. Para nosotros en particular, tiene un detalle que es que habla de partes ferrosas o plásticas, que la convierte en una visión estática del sector autopartista que hoy tiene un importante componente de software que quizás no quede alcanzado. Pero es cierto que la Ley consolida la industria automotriz en el Mercosur y nos mantiene como socios de las compañías brasileñas, lo cual es central. Sin eso, la industria automotriz argentina difícilmente se podría sostener por volumen. –¿Cambió el modelo de negocio ante el momento que atraviesa el sector automotriz?
–Para sostener un mercado hoy que está con una situación coyuntural complicada en el Mercosur, solo se puede diversificar. Si no, no se puede sostener el empleo ni el conocimiento que tenemos por una cuestión de escala. Aquí tenemos un departamento de investigación y desarrollo de ingeniería de casi 40 personas en un mercado que se achicó a la mitad. Cuando compramos la firma, tomamos la decisión de sostener la ingenierías, que es lo que primero se podría haber ajustado porque no está protegido por gremio y no tiene repago inmediato (se trabaja para productos que se venderán en 2018/9).

–¿En qué mercado se diversificaron?
–Por ejemplo, en tecnología de consumo como teléfonos celulares. Los hacemos en el mismo formato que lo hace cualquier compañía con la diferencia que podemos hacer aplicaciones y aplicarles procesos más modernos por nuestro departamento de desarrollo.

–¿Considera que el tipo de cambio esta en un nivel que beneficia al sector?
–Los industriales siempre quieren que el tipo de cambio sea alto para poder exportar. Pero cuanto más alto es el tipo de cambio, si se vende en el mercado local y no se exporta, las compañías se alejan de la frontera tecnológica, porque la tecnología se paga en dólares. Entonces el tipo de cambio depende de cual sea el objetivo y la industria. Si es un sector altamente tecnificado, el tipo de cambio ayuda hasta cierto punto porque te aleja de la frontera tecnológica. En ese caso, lo importante es tener procesos productivos que sean similares a los de cualquier lugar del mundo. Si el tipo de cambio contrapesa la competitividad no puede ser la variable de ajuste.

–El costo de la logística que se encareció, ¿impacta en esa competitividad?
–No juega un rol central. El 70% de lo que nosotros hacemos lo exportamos y tenemos que fabricar a precios similares porque sino el mismo artículo lo traen de Singapur.

–El acuerdo automotor con Brasil da certidumbre para seguir con sus planes de negocio?
–Es positivo porque genera un marco de certidumbre. Después, cada empresa tiene su medida de riesgo empresario que puede asumir, pero se puede medir dentro de un marco.

–¿Sobre qué variable habría que trabajar para que repunte el mercado?
–La inflación por ejemplo, impacta muy mal porque nosotros exportamos el 70% de la producción y por el alza de los costos perdimos mercados como Tailandia, Sudáfrica, Alemania y México. Solo nos pudimos quedar con el Mercosur. Ahora queremos volver a ganar esos mercados.

–¿Cuál es su proyección para la compañía en lo que queda del año?
–El primer semestre tuvimos una caída del 50%. En el segundo estimo que se frenará la caída pero no creo que haya una reversión. El año cerrará en los niveles del primer semestre, la mitad de lo que fue 2015. Un 60% siendo optimista.

–¿Es más optimista para 2017?
–Si, claramente. Todo indica que la Argentina se va a estabilizar y también que Brasil en algún formato encontrará su piso.